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Las mujeres y las niñas, víctimas olvidadas del conflicto

Amnistía Internacional ha revelado hoy, 15 de marzo de 2007, las terribles dimensiones de la violencia sexual de que son objeto las mujeres y las niñas en el contexto del actual conflicto de Costa de Marfil, al afirmar que se subestiman considerablemente la magnitud y la naturaleza brutal de las agresiones.

 

"Centenares –si no miles– de mujeres y niñas han sido y continúan siendo víctimas de violaciones y agresiones sexuales generalizadas y, a veces, sistemáticas, cometidas por diversas fuerzas combatientes”, ha manifestado Véronique Aubert, directora adjunta del Programa para África de Amnistía Internacional.

 

En un informe publicado hoy, de título Côte d'Ivoire: Targeting women – the forgotten victims of conflict, Amnistía Internacional afirma que muchas mujeres y niñas son víctimas de violación múltiple o son secuestradas por combatientes que las convierten en esclavas sexuales. La violación suele ir acompañada de palizas y tortura, infligidas a veces en público y delante de los familiares de la víctima. Algunas mujeres han sido violadas incluso al lado de los cadáveres de sus familiares.

 

"Las mujeres y las niñas –algunas de tan sólo 10 años– son objeto de agresión por motivos sobre todo étnicos o políticos –ha señalado Véronique Aubert– Como símbolos del ‘honor’ de sus comunidades, son violadas con objeto de humillar a las mujeres y los hombres de su familia y a la comunidad entera. Por lo que sabemos, ninguno de los autores de tales delitos ha sido puesto jamás a disposición judicial.”

 

"La violación y otras formas de violencia sexual se utilizan tan ampliamente y con tal impunidad que sólo cabe llegar a la conclusión de que las fuerzas de seguridad del gobierno y los grupos armados de oposición cometen estos delitos como parte de una estrategia deliberada para sembrar el terror entre la población civil “, ha afirmado Véronique Aubert.

 

Los autores de algunos de los peores abusos cometidos contra mujeres y niñas son mercenarios, especialmente de Liberia, que trabajan para grupos armados de oposición marfilenses en el oeste del país. Varias mujeres entrevistadas por Amnistía Internacional afirman que los combatientes que las atacaron, secuestraron y violaron “hablaban inglés”.

 

Las supervivientes a menudo son estigmatizadas y abandonadas por su pareja o familia y se ven sumidas en la extrema pobreza, muchas de ellas con hijos a su cargo.

 

Aunque no se dispone de estadísticas exactas, en general se cree que las violaciones y la violencia sexual cometidas en el contexto del conflicto han empeorado considerablemente la crisis de VIH/sida en Costa de Marfil.

 

Las víctimas de violencia sexual a menudo no pueden acceder a los escasos centros de salud que existen en el país. Las que viven en zonas controladas por las Forces Nouvelles están aisladas de prácticamente todos los servicios públicos de salud. Otras son reacias a viajar debido al coste del viaje y al grave riesgo que corren de ser sometidas de nuevo a abusos.

 

Para ir a los centros de salud, la mayoría de las mujeres tendrían que pasar por una serie de bloqueos de carreteras que, en el caso de muchas supervivientes, son el lugar donde tuvo lugar la violación.

 

En su informe, Amnistía Internacional formula varias recomendaciones para eliminar la violencia sexual contra las mujeres y las niñas en Costa de Marfil. En ellas se hace hincapié en la investigación de tales delitos y en la necesidad de garantizar reparaciones judiciales efectivas, que incluyan indemnización y rehabilitación.

 

"La violación y otras formas de violencia sexual cometidas por combatientes durante un conflicto armado, sea éste internacional o no internacional, son crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra según el derecho penal internacional y deben ser tratadas como tales –ha explicado Véronique Aubert–. Eliminar la violencia sexual debe ser una prioridad en todo plan que se elabore para buscar una solución pacífica a la actual crisis de Costa de Marfil."

 

 

Información general
En septiembre de 2002, un alzamiento armado dio lugar a la crisis política y militar más grave de la historia de Costa de Marfil desde su independencia de Francia en 1960. Tras un intento fallido de golpe de Estado, el país se dividió en dos, quedando el sur bajo control del gobierno y el norte en manos de grupos armados de oposición que forman ahora una coalición llamada Fuerzas Nuevas (Forces Nouvelles).

 

Ambos bandos están separados por una zona temporal de seguridad controlada por una fuerza internacional de más de 12.000 efectivos, que incluye fuerzas de la ONU para el mantenimiento de la paz y tropas francesas. El 4 de marzo de 2007, el presidente Laurent Gbagbo y el líder de las Fuerzas Nuevas, firmaron un acuerdo en virtud del cual dentro de cinco semanas se establecerá un nuevo gobierno. El acuerdo prevé también la eliminación gradual de la zona temporal de seguridad y pide avances en los asuntos más conflictivos, como la elaboración del censo electoral y el desarme de los rebeldes y su integración en el ejército regular.