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La ONU debe actuar con firmeza respecto a los abusos sexuales cometidos por tropas de Mantenimiento de Paz

Amnistía Internacional denunció el pasado mes de agosto la violación de una menor de 12 años en República Centroafricana presuntamente a manos de miembros de Naciones Unidas. © AI

Las Naciones Unidas deben establecer su propia supervisión de las tropas de mantenimiento de la paz, con unos dispositivos especiales de vigilancia en las misiones de la ONU para investigar las denuncias de violación y abuso sexual. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional hoy, en vísperas de la publicación de las recomendaciones de un grupo independiente.

El grupo de revisión independiente externo sobre denuncias de abusos y explotación sexual en la República Centroafricana se creó para investigar la respuesta de las Naciones Unidas a las denuncias de violación en torno a un despliegue de fuerzas militares extranjeras en ese país.

Amnistía Internacional pide asimismo a la ONU que garantice la transparencia en las investigaciones y las sanciones y que señale y denuncie a los países que no disciplinen a sus tropas, con medidas entre las que se encuentran el hacerles rendir cuentas penalmente.

 “Las denuncias formuladas en la República Centroafricana, que incluyen la violación de una niña de 12 años en Bangui a manos de soldados de mantenimiento de la paz, sobre la que Amnistía Internacional informó en agosto, parecen ser la punta del iceberg. Los abusos sistemáticos en las operaciones de mantenimiento de la paz amenazan con socavar la misión fundamental de la ONU en el país: proteger a la población civil”, ha manifestado Richard Bennett, director de la oficina de Amnistía Internacional ante la ONU..

“Los países que aportan tropas han eludido casi sistemáticamente investigar y disciplinar a sus soldados cuando se han recibido denuncias dignas de crédito y eso ha permitido la impunidad para los abusos sexuales y la violencia.

“El actual sistema de la ONU incumple absolutamente su responsabilidad de prevenir y castigar la violencia sexual a manos de miembros de misiones de mantenimiento de la paz de la ONU. A consecuencia de ello, la ONU, demasiado a menudo, abandona a las personas a las que se supone que debe proteger. Es hora de actuar con firmeza, y los países que contribuyan con tropas y que no prevengan los abusos o hagan rendir cuentas a sus autores deben ser suspendidos hasta que demuestren que han tomado medidas efectivas.”