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La absolución de un activista de Zimbabue, un pequeño paso contra el clima de intimidación

Abel Chikomo. © Chatham House

La absolución de un destacado defensor de los derechos humanos de Zimbabue es alentadora, pero el hecho de que se produzca después de tres años de hostigamiento confirma aún más que la policía sigue haciendo un mal uso de la ley a fin de obstaculizar la labor de los defensores y defensoras de los derechos humanos.

Abel Chikomo, director del Foro de ONG de Derechos Humanos de Zimbabue, fue llevado ante los tribunales en 2011 acusado de dirigir una organización “ilegal” tras haber realizado un estudio sobre la justicia transicional en el barrio de Highfield de Harare. El juez ha fallado que “no existen elementos suficientes para llevar el caso a juicio”.

“La sentencia confirma lo que Amnistía Internacional ha venido diciendo todo este tiempo: que las autoridades de Zimbabue jamás tuvieron base jurídica alguna para llevar a juicio a Abel Chikomo”,
ha dicho Aster van Kregten, directora adjunta del Programa Regional para África de Amnistía Internacional.

“Presentar cargos penales infundados contra los defensores de los derechos humanos es una de las herramientas que se utilizan sistemáticamente para hostigar e intimidar a la sociedad civil de Zimbabue.

“Las autoridades zimbabuenses no deben dejar que estas prácticas policiales empañen el compromiso del nuevo gobierno de mejorar su historial de derechos humanos, y deben actuar urgentemente para poner fin al uso malicioso de cargos falsos y juicios sin garantías contra los defensores de los derechos humanos”.


Abel Chikomo siempre había negado los cargos que se habían presentado contra él. Su juicio, que se había iniciado y pospuesto varias veces, volvió a reactivarse antes de las elecciones de julio de este año.