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El bloqueo de Israel agrava la crisis humanitaria en Gaza

Londres.- Amnistía Internacional insta a las autoridades israelíes a que permitan inmediatamente el paso de ayuda humanitaria, suministros médicos y carburante a la Franja de Gaza, donde la situación es un puro desastre.

“El último endurecimiento del bloqueo por parte de Israel ha empeorado notablemente una situación que ya era grave. Es un verdadero castigo colectivo sobre la población civil de Gaza que debe cesar de inmediato”, ha dicho Philip Luther, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.
 
El ejército israelí ha interrumpido durante nueve días incluso el goteo de ayuda humanitaria que se permitía entrar a Gaza, del que depende el 80 por ciento de la población. También se ha bloqueado la entrega de suministros médicos, así como del carburante industrial donado por la Unión Europea y necesario para la central eléctrica de Gaza, dejando sin electricidad grandes partes de la Franja.
 
Abu Khalil, que reside en la ciudad de Gaza, dijo esta semana a Amnistía Internacional: “Hoy fui a buscar pan a varias panaderías, pero no pude encontrar. No hay electricidad, todo está totalmente a oscuras. Hace unos meses compramos una cocina eléctrica porque es difícil encontrar gas para cocinar y su precio es muy elevado, pero ahora, sin electricidad, no podemos ni siquiera cocinar. Nos sentamos en casa en la oscuridad, los niños no saben en qué entretenerse. No podemos hacer nada. ¿Hasta cuándo podremos vivir así?”
 
Otros residentes de Gaza han dicho a Amnistía Internacional que ya ni siquiera hay velas en el mercado y que las pocas personas que tienen generadores en sus casas y que aún disponen de  combustible no se atreven a usarlos porque nadie sabe cuánto tiempo durará la el apagón.
 
El jueves, la Agencia para la Ayuda a los Refugiados Palestinos (UNRWA), la principal agencia de ayuda de las Naciones Unidas, que proporciona ayuda humanitaria a cerca de un millón de refugiados palestinos en Gaza, anunció que se había quedado sin suministros, tras avisar durante varios días de que esto iba a suceder.   
 
Al mismo tiempo, las autoridades israelíes llevan una semana negando el acceso a Gaza a los periodistas internacionales. El jueves también se negó la entrada a un convoy de diplomáticos europeos.   
 
“Gaza está aislada del mundo exterior. Al parecer a Israel no le entusiasma que el resto del mundo vea el sufrimiento que su bloqueo está causando al millón y medio de palestinos que están prácticamente atrapados allí”, ha dicho Philip Luther.
 
La ruptura del alto el fuego de cinco meses y medio entre las fuerzas israelíes y los activistas palestinos de Gaza, que se produjo la semana pasada, ha generado una nueva oleada de violencia. El 4 de noviembre murieron seis activistas palestinos  en incursiones aéreas y ataques terrestres israelíes, lo cual desencadenó una descarga de cohetes palestinos contra las ciudades y los pueblos israelíes vecinos. En los últimos días, las fuerzas israelíes han matado a otros cinco activistas palestinos y herido a varios más, mientras continúan los ataques con misiles palestinos. Israel no había informado de ninguna víctima hasta hoy en que un israelí ha resultado herido leve de metralla en un ataque contra la ciudad israelí de Sderot.
 
“Esta peligrosa oleada de ataques y contraataques debe interrumpirse rápidamente. Ambas partes saben por anteriores experiencias que sus acciones están poniendo en peligro las vidas de las poblaciones civiles de Gaza y del sur de Israel”, ha dicho Philip Luther.
 
Desde comienzos de año hasta el alto el fuego del 19 de junio de 2008, las fuerzas israelíes mataron a unos 420 palestinos, la mitad de ellos civiles desarmados, entre los que había 80 menores. En el mismo periodo, los grupos armados palestinos mataron a 24 israelíes, 15 de ellos civiles, entre ellos 4 menores.   
 
Los cinco meses y medio de alto el fuego supusieron un gran respiro para la población civil de Gaza y del sur de Israel, cuyas vidas dejaron de ser azotadas por los ataques que llevaban sufriendo ocho años, durante los cuales habían muerto unos 4.750 palestinos y 1.100 israelíes. La mayoría de las víctimas de ambos bandos han sido civiles desarmados, entre ellos 900 menores palestinos y 120 menores israelíes.