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Debe responder de sus acciones contra The Guardian y sus informaciones sobre vigilancia

The Guardian informó de que se vieron obligados a destruir la información que habían recibido del denunciante Edward Snowden © Peter Macdiarmid / Getty Images

La presión de las autoridades británicas sobre el diario The Guardian para que destruya ciertos documentos representa una amenaza para la libertad de expresión, el derecho a la información y la protección de la independencia de los medios de comunicación en Reino Unido, ha afirmado hoy Amnistía Internacional.

The Guardian ha informado de que las autoridades británicas han amenazado reiteradamente a la dirección del diario con acciones legales y con obligarlo a destruir la información recibida del estadounidense Edward Snowden. Esta información es relativa a la vigilancia ilegal realizada por los gobiernos de Estados Unidos y Reino Unido, que vulnera el derecho a la intimidad de sus ciudadanos y de otras personas.

“Insistir en que The Guardian destruya información recibida de Snowden da un giro siniestro a la situación”, ha afirmado Tawanda Hondora, director adjunto de Derecho Internacional y Política de Amnistía Internacional.

“Este es un ejemplo de cómo el gobierno trata de debilitar la libertad de prensa. También menoscaba gravemente el derecho de la opinión pública a saber lo que hacen los gobiernos con su información personal y privada. De confirmarse, estas acciones ponen de manifiesto la hipocresía del Reino Unido cuando defiende la libertad de expresión en otros países.

“El gobierno británico debe explicar sus acciones y reafirmar públicamente su compromiso con el Estado de derecho, la libertad de expresión y la independencia de los medios de comunicación. Debe iniciar una investigación para averiguar quién ordenó esta acción contra The Guardian.”

“Emplear tácticas enérgicas para intentar silenciar a los medios de comunicación y las informaciones que divulgan datos sobre Prism y otros programas de vigilancia va claramente en contra del interés público.”

Alan Rusbridger, editor de The Guardian, denunció el lunes en el diario las acciones emprendidas por las autoridades británicas en los últimos meses para presionar al periódico a fin de que entregara o destruyera pruebas relacionadas con la vigilancia del gobierno.