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Darfur necesita una fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU que pueda proporcionar seguridad a la población civil

La Unión Africana y el Acuerdo de Paz de Darfur están fallando al pueblo de Darfur, según ha manifestado Amnistía Internacional hoy, 17 de agosto, mientras el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se dispone a debatir el posible mandato de una fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU para proteger a la población civil de Darfur. Sólo un compromiso renovado y decidido por parte de la ONU y de la comunidad internacional puede hacer albergar alguna esperanza de que se ponga fin al sufrimiento de esta gente.

 

“La comunidad internacional debe admitir que no se ha ofrecido solución alguna al sufrimiento de Darfur; al contrario, las cosas están yendo a peor”, ha manifestado Kate Gilmore, secretaria general adjunta de Amnistía Internacional. “Lo que la población de Darfur necesita ahora es una fuerza internacional de mantenimiento de la paz con poder para detener los homicidios, las violaciones y los desplazamientos forzados. La seguridad personal es la necesidad básica –y el derecho fundamental– de todas las personas de Darfur.”

 

Los investigadores de Amnistía Internacional acaban de regresar del este de Chad, donde han recopilado testimonios de personas refugiadas que han huido recientemente de Darfur. Estos testimonios revelan que la mayoría de los habitantes de Darfur Occidental están en la práctica prisioneros en campos y ciudades, pues prácticamente toda la región sigue controlada por las milicias yanyawid.

 

“Una vez más, el mundo en general ignora el conflicto de Darfur, manteniendo la ficción de que el proceso de paz está progresando cuando, de hecho, no hay nada más lejos de la realidad”, ha declarado Kate Gilmore. "Desde que se firmó el Acuerdo de Paz de Darfur los conflictos han aumentado, no han disminuido, ha habido más desplazamientos de personas, no menos, y se han perpetrado más violaciones de derechos humanos sin que se avance hacia la justicia. Y lo que es más, actualmente existe un peligro muy real de que este conflicto, que ya está rebasando la frontera del país, siga extendiéndose más allá de Sudán.”

 

La Misión de la Unión Africana en Sudán (AMIS) no cuenta con los medios –ni, en muchos casos, con la voluntad– para proteger a la población civil. Una refugiada que pasó dos años en el campo de Mornay antes de huir a Chad dijo a Amnistía Internacional que la AMIS “no hace nada cuando las personas desplazadas se quejan. Incluso si una mujer es violada, se limitan a devolverla al campo”.

 

Por su parte, un funcionario de la AMIS, quejándose de los recursos cada vez más escasos, dijo desesperado a Amnistía Internacional: “No podemos proteger a la gente como deberíamos. Es una farsa”.

 

En Darfur Septentrional, en la región de Korma, 72 personas murieron en el transcurso de cinco días a principios de julio. Sus atacantes eran miembros de la facción de Minni Minawi del Ejército de Liberación de Sudán, la única parte, además del gobierno, que ha firmado el Acuerdo de Paz de Darfur. Los atacantes dijeron a sus víctimas que las castigaban por oponerse al Acuerdo de Paz. Las tropas de la AMIS no respondieron a las peticiones de ayuda de las víctimas y, al parecer, la AMIS no investigó los homicidios, diciendo que las personas atacadas estaban relacionadas con un grupo que no había firmado el Acuerdo de Paz de Darfur.

 

Mientras tanto, desafiando directamente la prohibición del Consejo de Seguridad de la ONU de realizar vuelos de ofensiva militar sobre Darfur, aviones Antonov del gobierno sudanés siguen bombardeando zonas bajo el control de quienes se oponen al Acuerdo de Paz.

 

“La población de Darfur siente una profunda –y comprensible– desconfianza hacia un acuerdo de paz cuya aplicación depende principalmente del gobierno sudanés”, ha manifestado Kate Gilmore. "Para alcanzar una paz significativa en la que se respeten los derechos humanos de las personas, es preciso abordar los motivos de preocupación en torno al acuerdo de paz.”

 

“Una fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU con el mandato y los recursos necesarios para brindar una protección auténtica a la población civil podría ofrecer a la gente de Darfur alguna esperanza para el futuro. El gobierno de Sudán no debe interponerse en el camino del despliegue de una fuerza de este tipo.”

 

Esta semana, el presidente de Sudán, Omar Al Bashir, reiteró su oposición a las fuerzas de la ONU en Darfur, declarando, según los informes, que se enfrentaría “a cualquier fuerza patrocinada por la ONU” y la combatiría “como Hezbolá ha derrotado a las fuerzas israelíes” en Líbano.

 

“Teniendo en cuenta que ya se ha autorizado –con el acuerdo del gobierno sudanés– el despliegue en Sudán de 10.000 soldados y otro personal de la ONU, la oposición del presidente a la fuerza de mantenimiento de la paz en Darfur es incomprensible, por decirlo suavemente”, ha declarado Kate Gilmore.

 

“En realidad es algo mucho más grave: es una negación indignante e inexcusable de la protección básica que necesita desesperadamente la población de Darfur y a la que tiene derecho absoluto.”

 

Información complementaria

La Misión de la Unión Africana en Sudán (AMIS) se estableció en Darfur para vigilar el alto el fuego de abril de 2004 entre el gobierno de Sudán y los grupos políticos armados. En junio de 2006, el Consejo de Paz y Seguridad de la Unión Africana amplió y reafirmó el mandato para proteger a la población civil en determinadas circunstancias.

 

El Acuerdo de Paz de Darfur se firmó el 5 de mayo de 2006; sus signatarios fueron el gobierno de Sudán y una de las facciones rebeldes del Ejército de Liberación de Sudán, encabezada por Minni Minawi (del grupo étnico zaghawa). Otras facciones del Ejército de Liberación de Sudán –entre ellas el grupo con el apoyo mayoritario de los Fur, el grupo étnico más grande de Darfur– y el Movimiento Justicia e Igualdad (JEM, por sus siglas en inglés), se negaron a firmarlo. A lo largo de los tres últimos meses, los grupos armados se han dividido en facciones y alianzas que apoyan el Acuerdo de Paz o se oponen a él, y que han luchado unas contra otras y contra el gobierno de Sudán y sus milicias yanyawid.

 

En su informe del 28 de julio de 2006 al Consejo de Seguridad de la ONU, el secretario general de las Naciones Unidas recomendó el establecimiento de una fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU en Darfur con el mandato de proteger a la población civil, y el refuerzo de la ONU para aumentar la capacidad de la AMIS durante el periodo de transición hasta el despliegue de la fuerza de mantenimiento de la paz de la ONU.

 

En una carta abierta al Consejo de Seguridad de la ONU, enviada el 4 de agosto de 2006, Amnistía Internacional pidió a la ONU que desplegara una fuerza que, entre otras cosas:

 

- proporcione seguridad a las personas de campos, ciudades y pueblos;
- garantice el regreso asistido, voluntario y seguro de las personas desplazadas y refugiadas;
- vigile activamente y verifique el desarme de los yanyawid.

 

La necesidad de que se actúe sin demora para poner freno a las violaciones de derechos humanos en Darfur se hace aún más patente con la propagación de este conflicto al este de Chad, donde Amnistía Internacional ha documentado recientemente homicidios a manos de los yanyawid y desplazamientos forzados de la población civil a causa de los ataques de estas milicias.