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Atrapados millares de civiles al intensificarse los combates

Londres.- Decenas de miles de personas atrapadas en “zonas seguras” de la región nororiental de Wanni corren cada vez mayor riesgo debido a la intensificación de los ataques de los Tigres de Liberación de Eelam Tamil y las Fuerzas Armadas de Sri Lanka, ha manifestado Amnistía Internacional.

Ante la intensificación de los combates y el aumento del número de víctimas, Amnistía Internacional ha pedido que se declare de inmediato una tregua humanitaria para permitir la llegada de la ayuda humanitaria a la población civil atrapada y garantizar el tránsito en condiciones de seguridad a todas las persona que deseen salir de la zona. La organización ha pedido también a las Naciones Unidas y a los donantes internacionales que ejerzan presión sobre Sri Lanka para que garantice el acceso sin trabas de la ayuda humanitaria a los campos para personas desplazadas instalados en la región. “Los ataques deliberados de cualquiera de los dos bandos contra civiles constituyen crímenes de guerra –ha manifestado Sam Zarifi, director del Programa para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional--. Es de vital importancia hacer de inmediato una pausa para permitir que las personas desplazadas salgan de la zona antes de que mueran millares más. La ONU y los donantes internacionales deben ejercer presión sobre ambos bandos para que pongan fin a esta enorme catástrofe humanitaria.”Amnistía Internacional ha recibido informes creíbles y coincidentes según los cuales los Tigres de Liberación han desplazado por la fuerza a civiles para obligarlos a trasladarse a zonas de Wanni bajo su control, donde los utilizan, de hecho, como rehenes y como escudo contra las Fuerzas Armadas de Sri Lanka, lo que constituye una violación flagrante del derecho internacional humanitario. Los observadores más independientes calculan que hay entre 150.000 y 200.000 civiles atrapados en medio de los intensos combates. Según informes, los Tigres de Liberación también han atacado deliberadamente a civiles que intentaban escapar de las zonas bajo su control.El gobierno de Sri Lanka ha agravado el sufrimiento de las personas desplazas al cortar la llegada de ayuda humanitaria internacional a una región donde no hay ya ningún hospital en funcionamiento. Las personas que arriesgan la vida y huyen tienen que soportar nuevas penalidades cuando entran en zonas controladas por el gobierno. Amnistía Internacional ha recibido información según la cual el gobierno está aplicando un proceso de selección en los controles de seguridad y los “pueblos de bienestar” establecidos como medida de transición para discriminar a grandes grupos de personas de etnia tamil y detener a familias enteras por tiempo indefinido. Los informes recibidos indican que en los “pueblos de bienestar” establecidos por las autoridades hay hacinamiento y faltan instalaciones adecuadas. En campos de Vavuniya y Jaffna las personas desplazadas se hallan, de hecho, detenidas, pues no se les permite salir de allí. Hay también una presencia militar continua en los campos, lo que hace que aumente el riesgo para los civiles. “La actitud del gobierno de Sri Lanka ha consistido hasta ahora en pedir asistencia internacional a la vez que rechaza las normas o el escrutinio internacionales –ha señalado Sam Zarifi--. Las Naciones Unidas y los gobiernos donantes deben garantizar que Sri Lanka cumple con sus obligaciones y pone fin a la discriminación y al sufrimiento de las personas desplazadas.”A fin de que se aborde la crisis de derechos humanos de la región de Wanni, Amnistía Internacional pide lo siguiente:

  • Los Tigres de Liberación deben permitir a todo civil abandonar la zona de conflicto, y toda parte que se halle en condiciones de ejercer influencia sobre ellos debe instarlos a hacerlo.
  • El gobierno de Sri Lanka debe garantizar que los civiles atrapados en la zona de conflicto reciben suficiente asistencia humanitaria y que los que deseen salir de ella pueden hacerlo en condiciones de seguridad.
  • El gobierno de Sri Lanka debe garantizar que las personas desplazadas reciben cobijo y asistencia adecuados y pueden reasentarse rápida y voluntariamente, conforme a las normas internacionales.
  • Los donantes internacionales de Sri Lanka, incluida la ONU, deben garantizar que la asistencia que prestan se utiliza sólo en condiciones de respeto del derecho y las normas internacionales de derechos humanos y no se emplea para apoyar políticas gubernamentales abusivas.