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La organización teme que Murat Ajmedovich Gasayev sea víctima de malos tratos y tortura y otras violaciones bajo custodia de las autoridades rusas

Amnistía Internacional pide al Gobierno que no extradite a un ciudadano checheno a Rusia

La organización lanza una ACCIÓN URGENTE INTERNACIONAL para frenar esta extradición porque considera “papel mojado” las garantías diplomáticas ofrecidas por Rusia 

 

 

Madrid.- Amnistía Internacional pide al gobierno español que no extradite al ciudadano checheno Murat Ajmedovich Gasayev a la Federación Rusa, ya que la organización teme que sufra malos tratos, tortura y no tenga acceso a un juicio justo en este país, a pesar de las “garantías diplomáticas” ofrecidas por las autoridades rusas.

La organización ha sabido que la Audiencia Nacional española ha autorizado la extradición de Gasayev, actualmente internado en el Centro Penitenciario de Alicante, aceptando las garantías ofrecidas por las autoridades rusas de que podrá ser visitado por funcionarios del Comité de Naciones Unidas contra la Tortura una vez en Rusia. La solicitud de extradición queda ahora pendiente de acuerdo por parte del Consejo de Ministros español.

Amnistía Internacional se opone al uso de “garantías diplomáticas” en estas circunstancias, porque ponen en peligro la prohibición internacional de la tortura y otros malos tratos, y en particular, la obligación absoluta e incondicional de no entregar a ninguna persona a un país en el que corra el riesgo de ser sometida a tortura o malos tratos (el principio de no devolución, conocido como non-refoulement).

“Estas garantías diplomáticas no se pueden hacer cumplir y son manifiestamente discriminatorias. Son papel mojado”, asegura Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España.

La organización ha emitido una acción urgente a través de su red mundial de activistas para movilizar a la opinión pública en contra de esta extradición, que vulnera los derechos humanos del detenido. La acción urgente consiste en el envío masivo de comunicaciones al Ministro de Justicia y la Vicepresidenta del Gobierno español.

Antecedentes alarmantes y grave situación de derechos humanos en Rusia
En los últimos años, Amnistía Internacional ha documentado numerosos casos de personas de origen checheno e ingusetio que han sido torturadas con el objeto de conseguir “confesiones”. Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos que trabajan en la región han expresado su preocupación ante el hecho de que muchos chechenos hayan sido acusados de haber participado en grupos armados y cometido actos de terrorismo, después de que las autoridades de la Federación Rusa hayan obtenido estas “confesiones” bajo tortura.

La situación de los derechos humanos en la Federación Rusa se deteriora día a día. Entre las preocupaciones de la organización sobre Rusia están los abusos en el contexto del conflicto en Chechenia, donde persisten las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas y los casos de tortura a manos de las fuerzas de seguridad. Se han registrado al menos 31.000 desplazados y 5.000 desaparecidos en los últimos seis años en este contexto. Asimismo se han producido graves amenazas e intimidaciones al trabajo de periodistas y defensores de derechos humanos. Las autoridades rusas han intentado restringir la información sobre la situación de los derechos humanos en Chechenia y otras regiones. Muchas personas pagan un precio muy alto por ejercer su legítimo derecho a la libertad de expresión.

¿“Garantías diplomáticas”?

En el contexto de la "guerra contra el terror", algunos gobiernos europeos han entregado a personas, aceptando “garantías diplomáticas”, a gobiernos que recurren frecuentemente a la tortura, como Argelia, Egipto, Jordania o Túnez. En muchos casos, estas garantías han demostrado no ser fiables y las personas han sido torturadas. Rusia es uno de los países que ha adoptado el lenguaje de la “guerra contra el terror” para justificar las medidas de represión utilizadas en Chechenia y otros lugares.

"Nuestras investigaciones muestran que, en lugar de proteger a las personas objeto de las garantías frente a la tortura y los malos tratos, las exponen de hecho a esos abusos. A consecuencia de ello, las “garantías diplomáticas” no se usan para satisfacer las obligaciones legales de los Estados, sino para sortearlas", continúa Beltrán.

En este caso, el Gobierno español no puede alegar desconocimiento, puesto que en reiteradas ocasiones Amnistía Internacional ha manifestado su preocupación por la extradición de Gasayev, la última de ellas en una reunión con el Ministro de Asuntos Exteriores, en diciembre de 2007.

En el centro del problema de las “garantías diplomáticas” reside el hecho de que el considerar necesarias dichas garantías constituye un reconocimiento en sí mismo de que existe peligro de tortura y malos tratos en el país receptor. Las “garantías diplomáticas” crean un doble rasero y socavan el sistema internacional de protección frente a la tortura y los malos tratos. Desvían la atención de las reformas sistémicas requeridas para prevenir y erradicar la tortura en los Estados receptores.

En un nivel práctico, existen abundantes pruebas que demuestran que las garantías diplomáticas no han funcionado, y no hay nada que sugiera que el elaborarlas más dé lugar a una protección adecuada frente a la tortura y los malos tratos. Esto se aplica incluso aunque las garantías contengan acuerdos respecto a un mecanismo de vigilancia después de la devolución.

El caso Gasayev: testimonios obtenidos bajo tortura
Según informes, la Federación Rusa reclama a Murat Ajmedovich Gasayev por cometer presuntamente actos de terrorismo. Al parecer su nombre lo dio otro detenido, Idris Matiev, durante un interrogatorio en 2005. Idris Matiev ha declarado recientemente que fue obligado mediante torturas y malos tratos a facilitar los nombres de las personas que participaron en un ataque armado contra edificios públicos en la República de Ingusetia en junio de 2004. En ese contexto dio el nombre de Gasayev, entre otros; pero una vez en libertad ha declarado que su testimonio era falso. Por su parte, Gasayev ha alegado que ya fue detenido en Ingusetia después del ataque de 2004. Según su testimonio fue torturado e interrogado en relación a este ataque y después de pasar tres días detenido, fue puesto en libertad sin cargos.

Se da la circunstancia de que Gasayev pidió asilo político en España en junio de 2005 alegando, entre otras cuestiones, la persecución de que era objeto por parte de la Federación Rusa. Su petición de asilo fue denegada pocos días después de ser detenido en España y ha sido recurrida ante la Audiencia Nacional, que aún no se ha pronunciado.