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Alto el fuego en Gaza. Israel y Hamás deben retroceder del abismo

Londres.- Amnistía Internacional ha expresado su preocupación porque la oleada de ataques y contraataques israelíes y palestinos de las últimas 24 horas podría anunciar el fin de una tregua de cinco meses y medio y volver a situar a los habitantes de Gaza y del sur de Israel en la línea de fuego.

 

La muerte de seis activistas palestinos en Gaza a manos de las fuerzas israelíes en una incursión terrestre y varios ataques aéreos perpetrados el 4 de noviembre fue seguida de una descarga de decenas de cohetes israelíes sobre localidades y pueblos cercanos del sur de Israel. Los ataques palestinos no causaron víctimas ni daños, pero existe el peligro real de que nuevas acciones armadas por cualquiera de los bandos prendan la mecha de otra campaña mortal.

El alto el fuego, acordado entre Israel y Hamás el pasado mes de junio y vigente desde entonces, ha sido el único factor importante en el descenso del número de víctimas civiles y de ataques contra civiles hasta los niveles más bajos desde el estallido del levantamiento (intifada) hace más de ocho años.

Con anterioridad a la entrada en vigor del alto el fuego el 19 de junio, en la primera mitad de 2008 murieron alrededor de 420 palestinos a manos de las fuerzas israelíes; la mitad estaban indefensos, y entre ellos había alrededor de 80 menores de edad. En el mismo periodo, grupos armados palestinos mataron a 24 israelíes, de los cuales 15 eran civiles y entre los que había 4 menores. En los últimos ocho años, la violencia entre israelíes y palestinos ha costado la vida a unos 4.750 palestinos y 1.000 israelíes. La mayoría de las víctimas en ambos bandos eran civiles indefensos, incluidos unos 900 menores palestinos y 120 menores israelíes.

La tregua ha mejorado considerablemente la calidad de vida en Sderot y otras poblaciones israelíes próximas a Gaza, donde antes del alto el fuego los residentes vivían con el temor del próximo ataque palestino con cohetes. Sin embargo, cerca de allí, en la Franja de Gaza, el bloqueo israelí sigue vigente y la población no ha encontrado hasta el momento demasiadas ventajas en el alto el fuego. Desde junio de 2007, la totalidad de la población palestina –1,5 millones– permanece atrapada en Gaza, con escasos recursos y una economía en quiebra, sin poder marcharse. Alrededor del 80 por ciento de la población depende de la escasísima ayuda internacional que Israel permite entrar.

Si la tregua actual se rompiera y se reanudaran los ataques diarios, la población civil tanto de Israel como de Gaza será quien pague el precio más alto. Amnistía Internacional pide a ambos bandos que retrocedan del abismo y eviten a toda costa el retorno a un círculo vicioso de violencia que tantas vidas humanas ha costado.