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Pablo Ibar en el centro de la foto con su familia. © Particular

Por fin, tras tres años sin poder abrazarle, Pablo Ibar es visitado por su familia

Por Andrés Krakenberger (@Krakenberger), presidente de la Asociación Contra la Pena de Muerte Pablo Ibar, 

Pablo Ibar fue detenido en 1994, acusado del asesinato de tres personas en el Condado de Broward, Florida. En el año 2000 fue declarado culpable y condenado a muerte. Tras pasar 16 años en el corredor de la muerte, en 2016 el Tribunal Supremo de Florida anuló la condena y ordenó repetir el juicio, ya que consideró que había tenido una defensa letrada ineficaz, y que había sido hallado culpable y condenado con pruebas “escasas” y “débiles”. El 22 de mayo de 2019, Pablo fue condenado a cadena perpetua en la repetición del juicio. Hoy invitamos a este espacio a Andrés Krakenberger, presidente de la Asociación Contra la Pena de Muerte Pablo Ibar, quien durante todos estos años ha vivido muy de cerca el caso.

El 14 de febrero de 2016 el Tribunal Supremo de Florida anuló la condena a muerte de Ibar, a la vez que ordenaba que se repitiera el juicio. Tras dos años largos, el juicio se inicia, por fin, el 1 de octubre de 2018 con la selección del jurado. A finales de noviembre se inicia la vista oral del juicio, que durará hasta el 17 de enero de 2019. Ese día el juez envía a deliberar al jurado. El 19 de enero el jurado pronuncia un veredicto de culpabilidad.

Dicho veredicto resulta del todo incomprensible a la vista de las pruebas expuestas en el juicio. Expertos de la fiscalía incluso admitieron bajo contrainterrogatorio de la defensa que la custodia de las pruebas de ADN estaba comprometida –se recibió la prenda con ADN para su último análisis en un sobre de papel abierto en el que fue necesario poner un precinto nuevo- y que la principal prueba de cargo –un video con fuertes contrastes lumínicos y bajísima resolución- no servía para identificar a Ibar ni a ninguna otra persona. Expertos de la defensa demostraron fehacientemente que la prueba de ADN tenía todas las características morfológicas de una contaminación.

El juez tomó además varias decisiones harto cuestionables durante el juicio como, por ejemplo, no permitir que se informara al jurado del hecho de que el otro coacusado en el mismo caso, Seth Peñalver, había sido absuelto en 2012. Tampoco permitió a la defensa explicar las circunstancias en las que se produjo el único testimonio ocular que ponen seriamente en tela de juicio la fiabilidad del mismo. El juez, además, se negó a anular el juicio cuando la fiscalía se extralimitó calificando a Ibar de asesino en su alegato final.

Afortunadamente, en la fase de sentencia, fue posible convencer al jurado de condenar a cadena perpetua a Ibar, la menos mala de las dos opciones legales posibles. La otra habría sido otra condena a muerte. El hecho de que un jurado desechara la pena de muerte cierra toda posibilidad de que Ibar pueda ser condenado a muerte en otra repetición de juicio.

Otra repetición del juicio es ahora lo que persigue tanto la familia de Ibar como la asociación que busca su libre absolución en España. La Asociación contra la Pena de Muerte Pablo Ibar anunciará en septiembre la apertura de un nuevo ciclo orientado a la consecución de una apelación que abra la posibilidad de repetir el juicio a la vista de las irregularidades habidas en el proceso que finalizó en el mes de mayo.

Mientras tanto, el pasado 27 de julio, Ibar pudo ser visitado por su familia por primera vez desde que fue condenado a cadena perpetua. Es la primera vez en tres años que la familia puede abrazarle, ya que, curiosamente, el régimen de visitas estando recluido a la espera de juicio era peor que el que tenía en el corredor de la muerte. Las visitas en la fase de preparación del juicio sólo se realizaban a través de una pantalla de televisión, al igual que durante el juicio.

Para más información: www.pabloibar.com