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José Luis Fortes, médico de familia y psiquiatra.

José Luis Fortes, médico de familia y psiquiatra. © AI

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José Luis Fortes: "No podemos dar una buena atención a 80 pacientes al día"

Por Alberto Senante (@asenante), responsable de Medios en Amnistía Internacional ,

José Luis Fortes es médico de familia y psiquiatra. Nos habla desde su consulta en Miguelturra, Ciudad Real, donde comprueba día a día las implicaciones que tiene para el conjunto de la población contar con una Atención Primaria debilitada, especialmente para quienes sufren algún problema de salud mental.

¿Cuáles son las consecuencias directas que tienen las carencias en la atención primaria en salud mental para la población?

Ahora mismo hay un sobrecarga asistencial tremenda, tenemos medias de 70 y 80 pacientes diarios y un 30% de estas consultas están relacionadas con la salud mental, principalmente ansiedad y depresión. Los pacientes perciben esta falta de tiempo, y el problema es que si alguien siente que no le atendemos bien al final se irá a urgencias, que acaban colapasadas, mientras que quien se lo puede permitir termina en un privado.

Las personas que están con un ánimo triste, llorando, que no quieren ir a trabajar, que no se centran, piden ayuda para afrontar el día a día. Si esta atención se retrasa, quizás luego tendrán que pedir una baja o unos tratamientos que, cuando ya se ponen, no funcionan porque el paciente está mucho peor.

¿Cuál ha sido el efecto de la pandemia en la salud mental de quienes acuden a tu consulta?

Todavía es pronto para ver todas las consecuencias. Es cierto que ya están aflorando trastornos muy importantes de ansiedad. El confinamiento fue muy duro por la incertidumbre de no saber cuánto tiempo íbamos a estar encerrados, y más para las personas con trastornos mentales compulsivos. A algunos de estos casos no habremos llegado y habrá habido alteraciones graves de conducta, incluso suicidios. Y también vamos a ver ahora muchos trastornos depresivos por duelos que no se han podido elaborar. Ha habido mucha gente que no se ha podido despedir de sus familiares, y encima no han podido hacer un entierro en condiciones.

Los datos de suicidios en España son desgarradores: una media de 10 personas se quitan la vida cada día, y de ellas uno es un niño, niña o adolescente. ¿En qué estamos fallando?

Muchas veces los adolescentes se nos escapan porque cuando tienen un problema no suelen consultar. Son los padres normalmente los primeros que vienen cuando ven conductas extrañas. Ahí es cuando tenemos que hacer una atención muy temprana, tenemos que verlos enseguida y, según el caso, derivarlos al especialista.

Pero luego hay otros casos de suicidio de personas que no acudieron a los centros o que cuando fueron no recibieron la atención adecuada o era muy tarde. Los cuadros psicóticos tienen un grado de angustia que si no reciben ayuda inmediata pueden acabar en un suicidio. Y todos estos casos, ¿a quién acuden primero? Al médico de cabecera. Pero para poder darles una buena atención, no podemos ver 80 pacientes al día.

Ahora que volvemos a esa “vieja normalidad”, ¿cómo podemos cuidar de nuestra salud mental en entornos tan estresantes?

Tenemos que tomarnos las cosas con más calma. Parece que vivimos con el piloto automático acelerado y no somos conscientes del aquí y del ahora. Estamos por una parte anticipando las tareas y, por otra, rumiando demasiado lo que nos ha pasado. También es importante hacer más vida social, salir de la rutina para tener alicientes, pasar tiempo de calidad con la familia. Y, en esos momentos, no pensar tanto en las cosas pendientes de hacer, sino disfrutar del presente.

España es uno de los países con mayor consumo de ansiolíticos del mundo. ¿Hacemos un uso excesivo de estos medicamentos?

Pienso que se abusa mucho del ansiolítico y del antidepresivo. Pero si tenemos poco tiempo con los pacientes, es más fácil recetar fármacos que estar media hora escuchando. Estoy convencido de que si tuviéramos más tiempo se prescribiría menos. El saberse escuchado es muy importante. Un médico que sepa escuchar es terapéutico pero, como no tenemos tiempo para eso, ¿qué hacemos? Prescribir ansiolíticos. Y, sí, el paciente mejora, puede estar más tranquilo, dormir mejor, pero no puedes tener a un paciente tres años seguidos con estos medicamentos sin más.

Desde Amnistía Internacional también señalamos los graves problemas en salud mental que presentan los propios profesionales sanitarios. ¿Qué se puede hacer para mejorar esa situación?

Yo entiendo que los pacientes muchas veces van a solucionar su problema individual y, si se soluciona, se olvidan de las listas de espera o de las deficiencias en la sanidad pública. Pero yo abogo por una población más reivindicativa, que luche contra las listas de espera, empezando por las del médico de cabecera. Lo que está claro es que la sanidad tiene muchas carencias y han salido a la luz con la pandemia. Las reivindicaciones no pueden ser tan individualistas, pero yo siento que son los gobernantes, no la sociedad, quienes nos ha dejado de lado.

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