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Las mujeres no van a la guerra

BARBIJAPUTA, columnista y escritora española que mantiene oculta su identidad tras un seudónimo. @barbijaputa,

Una de las excusas que usa el machismo para hacer ver que es el hombre la verdadera víctima del sistema es el hecho de que sólo son ellos los que, históricamente, han sido enviados a la guerra. No parecen ser conscientes de cuál es el verdadero papel de las mujeres en los conflictos bélicos. Las mujeres son el botín de guerra de todas las guerras desde que el mundo es mundo.

Martha, una mujer sursudanesa que aún vive sumida en la limpieza étnica que está teniendo lugar en su país desde 2013, contaba cómo era su vida hace tan sólo dos meses al diario El Mundo. La entrevistaron, entre otras mujeres, a raíz de un informe que la ONU publicó en el que se aseguraba que los soldados del Gobierno “obligaban a la gente a practicar el canibalismo” y tenían permiso “para violar mujeres y saquear como parte de su salario”.

Martha relató con palabras mucho más crudas en qué consistía este tipo de pago a los soldados: “Nos golpean, nos humillan, nos detienen durante días para divertirse con nosotras. A algunas las han matado. Ninguna mujer te lo va a contar, pero ahí fuera nos han violado a todas”. Y como víctima no sólo de un conflicto bélico sino también de lo que ello conlleva si eres mujer, ha aprendido el modus operandi de los hombres:

 

Nadie les pregunta

Las mujeres no van a la guerra, la encuentran en sus países. No son ellas quienes deciden si habrá o no guerra, no están nunca en posición de poder: nadie les pregunta. Y cuando se la encuentran, no sólo sufren asesinatos de seres queridos o pérdidas materiales, como puedan sufrir los hombres víctimas del mismo conflicto sino que tienen un añadido de sufrimiento sólo por su género. Son los trofeos de los soldados, objetos contra los que descargar específicamente la ira, el odio y la violencia.

“Saben que nuestros hombres no están aquí y nos violan para destruirnos. No buscan placer sexual. A veces usan palos.” Además, son utilizadas contra el enemigo: nada hará más daño que el saber que el honor de su esposa ha sido mancillado, que su cuerpo ha sido invadido por el “contrario”.

Hasta soldados enviados a países en misión de paz cometen violaciones, como sucedió en la República Centroafricana, donde los soldados de la ONU abusaron sexualmente de más de 100 mujeres y niñas.

 

Dignidad no asegurada

Tampoco las mujeres que huyen en busca de refugio escapan a otro tipo de violencia, ya que los países que las acogen no les aseguran la dignidad que merecen. Es el caso de Maryam, mujer siria que no sólo huyó de la guerra y de la violencia sino también del maltrato por parte de su pareja, como denunciaba Amnistía Internacional. Durante la huida de su propio país, intentaron agredirla sexualmente. No es más que uno entre miles de casos similares. “Llegó sola a España, en una situación especialmente vulnerable. A pesar de los problemas que presentaba, no ha sido debidamente identificada ni ha tenido acceso a una atención especializada ni apoyo psicológico. En la actualidad vive en un recurso para personas sin hogar.”

Las mujeres no van a la guerra. Las mujeres la sufren en su vida, en su dignidad y en su cuerpo por el simple hecho de ser mujer. Las mujeres no van a la guerra, huyen de ella.

Las mujeres no van a la guerra porque ya viven en guerra estén donde estén.

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