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Noura Ghazi al Safadi con su esposo, Bassel Khartabil. © Private

La carretera de la prisión de Adra

Por Noura Ghazi, abogada siria de derechos humanos,

Desde que comenzó la crisis en 2011, las autoridades sirias han detenido arbitrariamente y sometido a desaparición forzada a decenas de miles de personas. Muchas de las ellas han pasado meses, e incluso años, en prisión preventiva, en condiciones que constituían desaparición forzada, antes de reaparecer en el curso de un juicio injusto. Estos juicios se celebran a veces ante el Tribunal Antiterrorista o ante los denominados tribunales militares de campaña, establecidos por las autoridades sirias en la década de 1960 y cuyos procedimientos incumplen las normas internacionales sobre juicios justos.  En ellos, los acusados no tienen asistencia letrada ni apenas oportunidad de defenderse por sí mismos y las decisiones del tribunal son vinculantes y no admiten recurso de apelación.


Amnistía Internacional ha hablado con Noura Ghazi al Safadi, abogada de derechos humanos que ha defendido a muchos presos de conciencia en Siria. Su esposo, Bassel Khartabil, fue detenido el 15 de marzo de 2012. Al principio estuvo sometido a desaparición forzada y ahora se enfrenta a un juicio injusto ante un tribunal militar de campaña. Noura ha hablado a Amnistía Internacional de la desaparición de su esposo y ha compartido con la organización recuerdos de su infancia en Siria: 

"Tenía cinco años cuando se llevaron a mi padre. No tenía edad suficiente para comprender lo que ocurría: la campaña de detenciones de miembros de movimientos no autorizados de trabajadores. Mi padre era y sigue siendo uno de los líderes de ese movimiento.

 

Debido a la detención de mi padre, me había hecho abogada de derechos humanos, así que sabía perfectamente cómo funcionaban los tribunales militares de campo. Se caracterizan por el secretismo y los acusados pueden ser condenados a muerte sin haber visto a un abogado ni tener oportunidad de recurrir contra la sentencia.

"Lo llevaron ante el Tribunal Supremo de Seguridad del Estado [cuyos procedimientos eran manifiestamente injustos] y lo condenaron a tres años de prisión. Fue su novena y última detención. Nos vio crecer a mi hermana Lama y a mí desde la prisión. Su sueño era que me casara con un hombre de buenos principios, como él. Cuando conocí a Bassel comprendí en seguida que era exactamente el hombre con el que mi padre habría predicho que me casaría y me enamoré de él. 

"Bassel es un ingeniero sirio-palestino de software, pionero de los programas de código abierto, que permiten poner la información a disposición de todo el mundo. Es también un destacado activista pacífíco en Siria, y ha ganado premios por defender la libertad de expresión. Las autoridades sirias lo detuvieron en una emboscada en Damasco, en la zona de Al Mezzeh, el 15 de marzo de 2012. Faltaban dos semanas para nuestra boda. 

"Esperé a que volviera para ir juntos a comprar mi vestido de novia y hacer los últimos preparativos para la ceremonia. Pero pasaron los meses y lo único que supe de él fue que estaba detenido en una sección de los servicios de Inteligencia Militar de Damasco.

“En noviembre de 2012 me escribió una carta donde me decía que lo habían llevado a la prisión de Adra e iba a ser juzgado ante el Segundo Tribunal Militar de Campo por cargos de espionaje. No me permitieron verlo. Me dio mucha alegría saber que Bassel estaba vivo, pero estaba también muy triste y tenía miedo por él. 

Allí decidimos que debíamos continuar con nuestra vida como teníamos previsto, sin importarnos las rejas y los guardias ni las restricciones, así que el 7 de enero de 2013 nos casamos en la prisión de Adra. Nos llamaban "los novios de la Revolución Siria".

“Debido a la detención de mi padre, me había hecho abogada de derechos humanos, así que sabía perfectamente cómo funcionaban los tribunales militares de campo. Se caracterizan por el secretismo, y los acusados pueden ser condenados a muerte sin haber visto a un abogado ni tener oportunidad de recurrir contra la sentencia. Estos tribunales se especializan en el enjuiciamiento de personal militar que haya cometido delitos en tiempo de guerra. ¿Cómo es posible que se lleve ante estos tribunales a gente como mi esposo? No puedo expresar lo que sentí cuando supe que Bassel iba a ser juzgado en un tribunal militar.

"Bassel fue trasladado a la jefatura de la policía militar en Al Qaboun [en Damasco]. El 9 de diciembre de 2012 lo interrogaron allí durante menos de un minuto, y posteriormente lo llevaron a la prisión militar de Saydnaya. La prisión de Saydnaya tiene una fama terrible debido a la magnitud del horror y las violaciones de derechos humanos que se cometen allí. Cuando lo supe, casi me desmayo. Fue la fuerza de nuestro amor lo que me hizo seguir adelante.

"Unas semanas más tarde trasladaron otra vez a Bassel a la prisión de Adra, y al final me permitieron verlo junto con su familia. Allí decidimos que debíamos continuar con nuestra vida como teníamos previsto, sin importarnos las rejas y los guardias ni las restricciones, así que el 7 de enero de 2013 nos casamos en la prisión de Adra. Nos llamaban "los novios de la Revolución Siria".

"Bassel está todavía en la prisión de Adra. Su estado de salud y psicológico empeora día a día. La prisión está en un lugar peligroso, cerca de los frentes de batalla, y sufre a menudo ataques. Todas las semanas tomo esa peligrosa carretera para ir verlo, pero no he sentido más que impotencia.

Soy yo quien recibe el nombre de "abogada de la oposición" y todos los días ayudo a muchos presos de conciencia a ganar su libertad y mejorar su situación y doy algo de mi energía a los que están en prisión. Bassel y yo creemos en una solución pacífica y rechazamos todas las formas de violencia, extremismo y sectarismo y los llamamientos a tomar las armas. 

"Soy yo quien recibe el nombre de "abogada de la oposición", y todos los días ayudo a muchos presos de conciencia a ganar su libertad y mejorar su situación y doy algo de mi energía a los que están en prisión. Bassel y yo creemos en una solución pacífica y rechazamos todas las formas de violencia, extremismo y sectarismo y los llamamientos a tomar las armas. Seguimos soñando con una patria con cabida para todos los sirios. Soñamos con el día en que seremos padres. La guerra no ha empañado todavía nuestros corazones.

"Me corren las lágrimas mientras escribo, porque temo por la seguridad de mi amor. La prisión estuvo expuesta a un ataque hace unos días, y he perdido el contacto con Bassel. La carretera por la que me he acostumbrado a viajar durante los últimos 22 años está cortada: la carretera de la prisión de Adra, de la prisión que se ha llevado a todos los hombres de mi vida".

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