La falta de medidas adecuadas basadas en los cuestionamientos sin fundamento en hechos que algunas autoridades hacen sobre el cambio climático y sus consecuencias tienen un impacto real sobre los derechos de las personas y sus medios de vida. Declaraciones como las del Partido Popular, que señalan que "durante toda la historia de nuestro planeta el clima ha cambiado"; o las del partido VOX, que alientan algunos bulos indicando que los incendios son consecuencia de no haberse limpiado los bosques, con un claro y alarmante negacionismo ("No es el cambio climático. Es una ideología criminal, incompetencia y abandono") solo dificultan la lucha y la prevención contra este tipo de catástrofes.
La ciencia es inequívoca: el cambio climático agrava los incendios forestales
Amnistía Internacional aboga porque el punto de partida de todas las autoridades para luchar contra el cambio climático se base en ciencia y derechos. Y lo cierto es que la ciencia es inequívoca en sus conclusiones: la creciente crisis climática se ve alimentada por el calentamiento global causado principalmente por el ser humano: por la producción y la quema de combustibles fósiles.
Y los efectos del cambio climático también son nítidos: se manifiestan en fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes e intensos, como olas de calor, sequías, incendios forestales, tormentas tropicales, así como la elevación del nivel del mar. Así que sí, estos devastadores incendios que estamos viendo con el corazón roto, en España y otros países europeos, tienen más probabilidades de suceder debido al cambio climático.
El cambio climático ya está aquí: aún estamos a tiempo
Si algo han demostrado, una vez más, estos incendios, es que el cambio climático no es "solo" un problema que afectará a las generaciones futuras. Ya está pasando. Y sigue siendo urgente y NO es demasiado tarde para enfrentarlo, si actuamos ya. Aunque la situación es difícil y se agrava, existen soluciones para la crisis climática, pero requieren la aplicación en todo el mundo de medidas urgentes por parte los gobiernos, las empresas y la población. La solución principal es reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero. La buena noticia es que estas medidas tienen efectos beneficiosos adicionales: utilizar energías renovables, en lugar de combustibles fósiles, mejora la calidad del aire y la seguridad energética, y poner fin a la deforestación protege a las especies, los medios de vida en el entorno rural y beneficia a las comunidades locales.

Isabel Díaz Ayuso comparece ante los medios durante el seguimiento del operativo contra los incendios forestales en la Comunidad de Madrid. © ZUMA Press Wire/Shutterstock / GTRES
Los incendios forestales también vulneran los derechos humanos
Entre otros derechos, el derecho a la vida está amenazado directamente por la creciente frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, como hemos visto en Almería en los últimos incendios, y como, afortunadamente, por el momento se ha evitado en los graves incendios de Ávila y Madrid. Las olas de calor, las inundaciones y los incendios forestales, agravados por el cambio climático provocado por el calentamiento global, causan numerosas muertes y lesiones a miles de personas. Los gobiernos tienen la OBLIGACION LEGAL de proteger el derecho a la vida de las personas. Además, desde Amnistía Internacional pedimos un instrumento jurídico vinculante en el Consejo de Europa para proteger el derecho a un medioambiente saludable, que ayudaría a la población de Europa a exigir responsabilidades a los gobiernos y a las empresas y a hacer que paguen por el daño climático que están causando o que no evitan por inacción.
En un momento en el que miles de personas están sufriendo el impacto devastador de estos incendios descomunales, es fundamental que las administraciones asuman su responsabilidad y tomen todas las medidas necesarias para prevenir las consecuencias de esta catástrofe climática que ya estamos experimentando, y para evitar que empeore de cara a nosotros/as y nuestros hijos, hijas, nietos y nietas. Es una cuestión de derechos humanos: proteger lo que más queremos.
