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Escultura de arena del barco Madleen en la playa de Gaza, realizada por artistas palestinos como tributo a la misión humanitaria bloqueada por...

En Gaza, artistas palestinos esculpen en la arena el barco Madleen, en homenaje a la misión humanitaria interceptada por Israel el 9 de junio de 2025. © Majdi Fathi/NurPhoto/Shutterstock

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15 años de flotillas desafiando el bloqueo ilegal a Gaza: del Mavi Marmara al Madleen

Por Amnistía Internacional España,

Hay barcos que cruzan mares y barcos que cruzan conciencias. No van armados ni disparan. No conquistan pero incomodan porque recuerdan que la solidaridad sigue flotando, aunque haya quien quiera hundirla.

Del Mavi Marmara al Madleen, pasando por la Flotilla de Mujeres de 2016 o la Flotilla de la Libertad de 2011, estos barcos se han convertido en objetivos de las autoridades israelíes. Y también en banderas de la solidaridad.

Ahora ha sido el Madleen, pero hace poco más de un mes, el Conscience, en el que viajaban activistas con ayuda humanitaria, fue bombardeado a 14 millas al este de Malta. No hubo daños personales, pero los disparos de los drones atacantes provocaron un incendio, el corte de la electricidad del barco y dañaron el casco de la embarcación. La tripulación tuvo que pedir auxilio. Israel guardó silencio.

Navegar hacia Gaza no es solo desafiar un bloqueo: es recordarle a la población gazatí que no está sola y que, igual que se bloquean mares, también se pueden cruzar. Y que mientras existan personas dispuestas a embarcarse por la justicia, ningún bloqueo podrá ser absoluto.

Grupo de manifestantes con banderas palestinas y pancartas reunidos frente al Ángel de la Independencia en Ciudad de México, exigiendo la liberación de activistas detenidas y la entrada de ayuda humanitaria a Gaza.

Manifestación en el Ángel de la Independencia en apoyo a Greta Thunberg y las personas activistas detenidas por Israel cuando intentaban llevar ayuda humanitaria a Gaza. © Josue Perez/ZUMA Press Wire/Shutterstock

¿Qué ha pasado con el Madleen?

El Madleen, un velero de 15 metros con bandera británica, fue interceptado en la madrugada del 8 al 9 de junio por fuerzas israelíes mientras intentaba llevar ayuda humanitaria a Gaza. A bordo viajaban 12 activistas de distintas nacionalidades, entre ellos, la activista sueca Greta Thunberg o el español Sergio Toribio.

El Madleen zarpó de Sicilia el 1 de junio con el objetivo de desafiar simbólicamente el bloqueo israelí sobre Gaza, transportando ayuda humanitaria esencial como suministros médicos, alimentos básicos y leche para bebés. Sin embargo, fue interceptado por fuerzas israelíes a unos 200 kilómetros de la costa, en aguas internacionales, lo que provocó una oleada de críticas y denuncias de violación del derecho internacional por parte de organizaciones humanitarias y gobiernos.

Las autoridades israelíes calificaron la misión como una “provocación mediática” y minimizaron la importancia de la carga humanitaria, tachando el barco de “selfie yacht” y acusando a la tripulación de buscar atención mediática en lugar de entregar ayuda por canales oficiales.

Tras la operación, el Madleen fue remolcado al puerto de Ashdod bajo escolta militar. Las doce personas a bordo fueron detenidas y trasladadas a centros de detención cercanos al aeropuerto Ben Gurion, en Tel Aviv. Todas han sido deportadas o están a la espera de serlo, mientras crece la polémica internacional sobre los límites del activismo pacífico, la legalidad de las interceptaciones en alta mar y el derecho a la acción humanitaria.

La operación ha generado una ola de reacciones internacionales. Francia ha exigido protección consular y la liberación inmediata de sus ciudadanos, mientras que España ha presentado una protesta diplomática y ha convocado al representante de Israel en Madrid para protestar por el asalto a la Flotilla. Por su parte, organizaciones humanitarias denuncian la detención como ilegal y recuerdan que el objetivo era visibilizar el sufrimiento de la población civil de Gaza, atrapada bajo un bloqueo que sigue limitando severamente la entrada de ayuda.

Israel asegura que la ayuda será entregada “por canales humanitarios reales”, aunque las ONG advierten que la entrada sigue siendo insuficiente para atender la emergencia. En solo dos semanas, más de 130 personas han muerto intentando conseguir algo de alimento en los puntos designados por la Fundación Humanitaria de Gaza, una institución privada apoyada por Israel y Estados Unidos, que actúa al margen de la ONU.

Greta Thunberg estaba entre la tripulación del Madleen

Greta Thunberg después de que las fuerzas de defensa israelíes abordaran el «Madleen». © Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel/UPI

Amnistía Internacional: “Una violación del derecho internacional y una muestra de desprecio por la población civil”

Tras la interceptación del Madleen, Amnistía Internacional ha denunciado con firmeza la actuación del gobierno israelí. La secretaria general de la organización, Agnès Callamard, ha calificado la operación como una violación flagrante del derecho internacional, llevada a cabo de forma violenta en aguas internacionales y contra una tripulación desarmada integrada por activistas y defensores y defensoras de derechos humanos.

Entre las personas detenidas se encuentra Greta Thunberg, nombrada Embajadora de Conciencia por Amnistía, lo que refuerza la dimensión simbólica de la misión. Pero más allá de los nombres, la organización subraya que el Madleen era un gesto de solidaridad urgente con la población de Gaza, no solo por la escasa ayuda que transportaba, sino por su valor político frente al bloqueo que asfixia a más de dos millones de personas.

Amnistía recuerda que Israel, como potencia ocupante, está obligada a permitir el acceso a alimentos, medicinas y suministros esenciales, y denuncia que en lugar de garantizarlo, mantiene un bloqueo sistemático que agrava el hambre, destruye infraestructuras vitales y forma parte de una política de inanición con consecuencias devastadoras.

La misión del Madleen se convirtió en un poderoso símbolo de apoyo a una población hambrienta, sitiada y olvidada, pero también en un espejo que refleja el silencio de una comunidad internacional que no ha hecho lo suficiente”, ha dicho Callamard. Según la organización, si los gobiernos aliados de Israel hubieran actuado con contundencia, esta travesía no habría sido necesaria.

Amnistía Internacional exige la libertad inmediata e incondicional de todas las personas detenidas, la investigación de esta interceptación ilegal y una reacción clara por parte de los Estados, que deben dejar de mirar hacia otro lado. “Los gobiernos deben decir basta y dejar claro que no seguirán tolerando un bloqueo que impide la llegada de ayuda a una población al borde de la inanición. No hacerlo los convierte en cómplices.”

El significado del nombre Madleen

En este contexto humanitario, el nombre Madleen adquiere un significado profundamente simbólico. El velero fue rebautizado en honor a Madleen Kulab (aunque también aparece como Madleen Qulab o Madleen Kolab en algunos medios), una joven pescadora palestina que encarna la resistencia civil y la dignidad frente al bloqueo y la adversidad.

Kulab hizo historia al convertirse en la primera mujer capitana de un barco de pesca en Gaza, desafiando no solo las restricciones del bloqueo israelí, sino también las barreras de género en una sociedad profundamente tradicional.

Madleen Kulab ha sido retratada en numerosos reportajes y documentales como un símbolo de la lucha cotidiana de la población gazatí por sobrevivir y mantener la esperanza bajo condiciones extremas de asedio, pobreza y violencia. Su historia representa la capacidad de resistencia civil y la dignidad de quienes, a pesar de todo, siguen luchando por sus derechos. 

El Madleen lleva el nombre de una joven pescadora palestina, símbolo de resistencia civil y dignidad frente al asedio

un grupo de activistas asiste a la salida del Madleen hacia Gaza con cánticos y banderas palestinas el 01 de junio de 2025 en Catania, Italia

Un grupo de activistas asiste a la salida del Madleen hacia Gaza con cánticos y banderas palestinas el 01 de junio de 2025 en Catania, Italia. © Fabrizio Villa, Getty Images

Flotilla de Mujeres 2016: solidaridad en femenino

La misión del Madleen no es un hecho aislado. Forma parte de una serie de iniciativas conocidas como la Flotilla de la Libertad, que desde 2008 han intentado romper el bloqueo marítimo impuesto por Israel sobre Gaza. Una de las más recordadas es la Flotilla de Mujeres de 2016, compuesta exclusivamente por mujeres activistas y defensoras de derechos humanos de distintos países.

A bordo del velero Zaytouna-Oliva viajaron, entre otras, la premio Nobel de la Paz Mairead Maguire, la parlamentaria argelina Samira Douaifia y la exdiputada tunecina Latifa Habachi. El objetivo era claro: llevar un mensaje de solidaridad y esperanza a las mujeres palestinas que sobreviven bajo el bloqueo, visibilizando además el impacto específico del asedio sobre ellas.

“La Flotilla de Mujeres de 2016 demostró que la solidaridad también tiene rostro de mujer.”

El 5 de octubre de 2016, tras varios días de navegación desde Barcelona, el velero Zaytouna-Oliva fue interceptado por la marina israelí a unas 35 millas náuticas de la costa de Gaza. Las 13 mujeres a bordo fueron detenidas y deportadas. Israel, una vez más, bloqueó la llegada de ayuda humanitaria simbólica y desoyó los llamados internacionales a permitir el paso seguro del barco.

A pesar de su corta duración, la Flotilla de Mujeres logró su propósito: poner el foco en el papel de las mujeres en la resistencia no violenta, denunciar el bloqueo y generar una oleada de solidaridad internacional.

La Flotilla de la Libertad II (2011): el bloqueo diplomático

La llamada Flotilla de la Libertad II recibió ese nombre porque fue el segundo intento coordinado internacionalmente de romper el bloqueo israelí a la Franja de Gaza por mar, justo después del dramático asalto al Mavi Marmara en 2010.

Más de 10 barcos y entre 300 y 500 personas de unos 20 países estaban listos para zarpar rumbo a Gaza desde diversos puertos del Mediterráneo. Entre ellas, el barco español “Gernika” con políticos, periodistas, personal sanitario, defensores y defensoras de derechos humanos y activistas de reconocido prestigio.

Pero Israel no necesitó usar la fuerza en alta mar esta vez. Hizo algo más discreto, pero igualmente eficaz: una operación diplomática y de presión sin precedentes para que Grecia impidiera la salida de los barcos desde sus puertos. Grecia, en ese momento sumida en una grave crisis económica y necesitada del apoyo internacional, cedió. Prohibió oficialmente la salida de embarcaciones hacia Gaza “por motivos de seguridad”.

Pese a la prohibición, algunos barcos intentaron zarpar de forma simbólica:

  • El barco estadounidense "The Audacity of Hope" intentó salir del puerto del Pireo y fue rápidamente interceptado por la guardia costera griega. La capitana fue detenida, el barco inmovilizado, y el pasaje quedó retenido.
  • El barco español "Gernika" fue bloqueado en Creta. La tripulación mantuvo una huelga de hambre frente al consulado de Grecia y se realizaron denuncias legales, pero no lograron autorización para salir.
  • Solo un barco, el "Dignite al-Karama" francés, logró escapar del cerco griego. Zarpó en secreto desde una isla del Egeo, llegó hasta aguas internacionales y navegó durante días rumbo a Gaza. Pero fue interceptado finalmente por la armada israelí a unos 65 kilómetros de la costa, sin violencia, y remolcado al puerto de Ashdod. El pasaje fue detenido y posteriormente deportado.

Aunque la flotilla no llegó a destino, el mensaje fue rotundo: el bloqueo a Gaza no solo se mantenía, sino que contaba con la complicidad internacional. 

Flores por las víctimas de la flotilla Mavi Marmara

Niños y niñas palestinas sostienen flores en señal de duelo por las víctimas del Mavi Marmara durante una protesta en Gaza. © CHINE NOUVELLE/SIPA/1006021449

Mavi Marmara: la noche en que la solidaridad fue atacada

El 31 de mayo de 2010, el mundo amaneció con una noticia que sacudió conciencias y marcó un antes y un después en la historia de la solidaridad con la población palestina. El Mavi Marmara, un barco de bandera turca que formaba parte de una flotilla internacional con ayuda humanitaria para Gaza, fue asaltado por el ejército israelí en una operación que se perpetró en aguas internacionales, en plena noche y con total impunidad.

A bordo viajaban más de 600 personas de más de 35 países: activistas, periodistas, personal sanitario, parlamentarios y parlamentarias. Llevaban toneladas de alimentos, medicinas, material escolar y de reconstrucción. Pero sobre todo, llevaban un mensaje: Gaza no está sola.

Cuando las fuerzas israelíes abordaron el Mavi Marmara desde helicópteros y lanchas militares, la violencia se desató a bordo. Nueve activistasincluido el periodista Cevdet Kılıçlarmurieron durante el asalto, y más de treinta personas resultaron heridas; una de las víctimas, Uğur Süleyman Söylemez, permaneció en coma y falleció cuatro años después, elevando la cifra total de muertos a diez. Las imágenes del ataque dieron la vuelta al mundo: sangre sobre la cubierta, gritos, confusión y manos en alto.

“Lejos de intimidar al movimiento de solidaridad, el ataque al Mavi Marmara lo convirtió en un símbolo mundial. Las víctimas no fueron olvidadas y sus memorias siguen presentes en cada una de las flotillas.”

Israel alegó "legítima defensa" pero ni siquiera la propia comisión de investigación encargada por las autoridades israelíes pudo establecer que los activistas tuvieran armas a bordo, a pesar de las afirmaciones de las Fuerzas de Defensa de Israel. Por el contrario, la Misión internacional de determinación de los hechos de la ONU “no [encontró] pruebas que demuestren que alguno de los pasajeros hubiera utilizado armas de fuego ni de que éstas hubieran sido llevadas a bordo”, y señaló que las autoridades israelíes se negaron a facilitar informes médicos o cualquier otra evidencia que corroborara las denuncias de uso de armas de fuego por los activistas. Las investigaciones internacionales, en cambio, señalaron que se trató de un uso excesivo e injustificado de la fuerza contra civiles desarmados que se encontraban en aguas internacionales. La ONU llegó a calificar la actuación como una violación grave del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos.

Lejos de intimidar al movimiento de solidaridad, el ataque al Mavi Marmara lo convirtió en un símbolo mundial. Las víctimas no fueron olvidadas y sus memorias siguen presentes en cada una de las flotillas.

La solidaridad sigue navegando

Desde el Mavi Marmara hasta el Madleen, cada intento de romper el bloqueo a Gaza ha sido una muestra de que la solidaridad no se detiene, incluso cuando es criminalizada. Estas flotillas han demostrado que la defensa de los derechos humanos también se hace en alta mar, con velas, convicción y coraje.

Desde Amnistía Internacional seguiremos denunciando las violaciones del derecho internacional, exigiendo el fin del bloqueo ilegal y alzando la voz por quienes arriesgan su libertad para defender la dignidad humana. Porque ningún muro, ni siquiera en el mar, debería impedir que la ayuda llegue a quienes la necesitan. Y mientras haya quienes se atrevan a cruzar, habrá quienes se atrevan a contar, a presionar y a no mirar hacia otro lado.

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