“El procesamiento de funcionarios públicos en Turquía por actos de tortura y otros malos tratos es realmente excepcional; por tanto es una sentencia histórica”, ha afirmado John Dalhuisen, director del Programa de Amnistía Internacional para Europa y Asia Central.
Dos guardias y el director de una prisión turca han sido condenados a cadena perpetua por torturar hasta la muerte al activista político Engin Çeber en octubre de 2008; Amnistía Internacional lo considera un hito de la justicia en el país. En el segundo juicio celebrado contra 60 funcionarios del Estado se impusieron penas de entre 5 meses y 12 años y medio de cárcel a nueve de los funcionarios por su implicación en la muerte de Çeber.
Şerife Çeber, hermana de Engin Çeber, dijo lo siguiente a Amnistía Internacional: “Ninguna sentencia nos va a devolver a mi hermano. La mayoría de los que participaron en la tortura de mi hermano o miraron hacia otro lado están en libertad. Pero tres personas han sido declaradas culpables de causar su muerte mediante tortura. No hemos entablado este proceso solamente para hacer justicia a Engin. Hemos hecho campaña y hemos formulado denuncias públicamente para que las muertes bajo custodia lleguen a su fin”.
La familia, no obstante, sigue en espera de obtener justicia ya que está previsto que se presenten recursos contra los fallos.
