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Una crisis de derechos humanos largo tiempo ignorada, ahora al borde de la catástrofe

Delhi.- Una catástrofe para los derechos humanos amenaza Nepal tras la declaración del estado de excepción por el Rey Gyanendra el pasado 1 de febrero, ha declarado Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional.

 

“El conflicto que desde hace tiempo enfrenta a los maoístas y a las fuerzas armadas ha destruido los derechos humanos en el ámbito rural. Ahora, el estado de excepción está destruyéndolos también en las zonas urbanas, llevando al país al borde del desastre,” ha afirmado Irene Khan, al presentar las conclusiones de la visita que ha realizado Amnistía Internacional a Nepal entre el 10 y el 16 de febrero.

 

“El estado de excepción ha reforzado el poder de las fuerzas de seguridad, ha reducido las perspectivas de un proceso político hacia la paz y ha aumentado las probabilidades de que el conflicto se intensifique, con el consiguiente riesgo de provocar aún más sufrimiento humano y abusos.”

 

Líderes políticos, estudiantes, activistas de derechos humanos, periodistas y sindicalistas detenidos inmediatamente después de la declaración del estado de excepción siguen presos más de dos semanas después. Aunque algunos líderes han sido puestos en libertad, se están practicando más detenciones, sobre todo en los distritos urbanos. El ejército aplica una estricta censura sobre los medios de comunicación, y la represión sobre la disidencia política es total. Varios destacados activistas de derechos humanos, periodistas y líderes sindicales están ocultos o han huido del país. 

 

“A dondequiera que íbamos, encontramos una profunda sensación de miedo, incertidumbre e inseguridad entre la gente”, ha manifestado Irene Khan.

 

“La dinámica sociedad civil de Nepal está paralizada por este estado de excepción. Quienes denunciaban y condenaban los excesos de las fuerzas armadas y las atrocidades de los maoístas están ahora amordazados. Esto sólo servirá para alimentar la impunidad y reforzar el ciclo en curso de abusos contra los derechos humanos que cometen tanto las fuerzas de seguridad como los maoístas, con consecuencias desastrosas para los ciudadanos de Nepal.” 

 

Informes recientes de Amnistía Internacional muestran un espectacular aumento de la escala de los abusos contra los derechos humanos desde la ruptura del alto el fuego en agosto de 2003 y que incluyen torturas, detenciones, “desapariciones”, desplazamientos, secuestros y homicidios ilegítimos. Durante las visitas realizadas a Nepalgunj, Biratnagar y a la cárcel de Katmandú, los delegados de Amnistía Internacional se entrevistaron con víctimas recientes de abusos contra los derechos humanos cometidos por las fuerzas de seguridad, así como por los maoístas, entre quienes había supervivientes de violaciones, niños soldado y víctimas de la tortura. 

 

Irene Khan tuvo una audiencia privada con el Rey Gyanendra, en la que le transmitió la profunda preocupación de la organización por el deterioro de la situación de los derechos humanos en el país como consecuencia del conflicto en curso, agravada por el estado de excepción. En respuesta, el Rey le aseguró su compromiso de respetar los derechos humanos y las obligaciones internacionales contraídas por Nepal.

 

“El Rey será juzgado, no por sus promesas, sino por cómo convierte esas promesas en hechos su gobierno”, afirmó Irene Khan.

 

“Como principales aliados de Nepal y proveedores clave de ayuda militar, Estados Unidos, el Reino Unido e India desempeñan un papel fundamental. Han sido categóricos sobre la restauración de la democracia. Deben dar la misma importancia a asegurar que el gobierno de Nepal garantiza que se respetan los derechos humanos. Para la inmensa mayoría del pueblo de Nepal, sin derechos humanos la democracia carece de sentido.” 

 

“Teniendo en cuenta la alianza entre el palacio y las fuerzas armadas, el papel de éstas al restringir y violar los derechos humanos, y su mayor importancia durante el estado de excepción, los donantes deben suspender toda la ayuda militar al gobierno como medio de presionarlo para que cambie su política en materia de derechos humanos.”

 

En relación con la próxima visita a Nepal del ministro de Asuntos Exteriores británico, Irene Khan observó que existe una oportunidad real para que el Reino Unido muestre su liderazgo en la Unión Europea adoptando una postura enérgica sobre los derechos humanos y la suspensión de la ayuda militar.

 

 

“El tiempo se acaba; Nepal está inmerso en una espiral descendente. En la última década, la comunidad internacional ha fallado sistemáticamente al pueblo de Nepal. No debe hacerlo de nuevo”, concluyó.

 

Recomendaciones de Amnistía Internacional

 

Al gobierno de Nepal:

- que restaure urgentemente los derechos humanos fundamentales suspendidos durante el estado de excepción, y que abra un proceso político para resolver el conflicto, basado en la justicia y el respeto a los derechos humanos;

- que proteja a los defensores de derechos humanos, periodistas, sindicalistas y otros activistas, lo que incluye facilitar el tránsito sin riesgos a quienes buscan refugio temporal en otros países y garantizar la seguridad de quienes permanecen en Nepal;

- que adopte medidas efectivas para poner fin a la impunidad de las fuerzas de seguridad, lo que incluye la realización de investigaciones independientes y que sean juzgados por crímenes contra los derechos humanos por tribunales civiles, y no militares.

 

A los maoístas:

- que se comprometan a respetar el derecho internacional humanitario;

- que dejen de atacar objetivos civiles.

 

Al gobierno de Nepal y a los dirigentes maoístas:

- que firmen un Acuerdo de Derechos Humanos para garantizar el respeto a estos derechos en todo momento durante el conflicto.

 

A la comunidad internacional:

- que suspenda la ayuda militar al gobierno de Nepal como medio de presión para que cambie su política en materia de derechos humanos;

- que nombre, en el próximo periodo de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, un relator especial para examinar el historial de derechos humanos de Nepal.

 

A las Naciones Unidas:

- que verifique que las tropas nepalíes que se despliegan en operaciones de mantenimiento de la paz no están implicadas en violaciones de derechos humanos en Nepal;

- que instituya en Nepal una misión del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos a fin de proteger a los defensores de derechos humanos, apoyar a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y reforzar al poder judicial.

 

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