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Terrible impacto del bloqueo marítimo sobre la población civil

Amnistía Internacional espera que el levantamiento del bloqueo aéreo de Líbano, que comenzó ayer, conduzca a una mejora de la situación de los derechos humanos mientras el país lucha para recuperarse de los devastadores efectos de la guerra. Sin embargo, a la organización le preocupa que la población civil libanesa sigue afectada por el bloqueo marítimo de Israel.

 

El bloqueo, que según afirma Israel está encaminado a evitar el rearme de Hezbolá y el traslado fuera del Líbano de dos soldados israelíes capturados, continúa obstaculizando los esfuerzos de reconstrucción y recuperación. Miles de contenedores de transporte han tenido que ser redirigidos a otros puertos del Mediterráneo Oriental o permanecer en el mar, aumentando drásticamente los costes de transporte y retrasando la recuperación económica y social del país. La actividad económica ya estaba muy afectada por la guerra y por los bombardeos de Israel, muchos de los cuales iban dirigidos contra infraestructuras civiles, entre ellas varias grandes empresas, y ciertos sectores han quedado totalmente devastados. Entre las personas con quienes se han reunido los delegados de Amnistía Internacional en Líbano hubo representantes de los sectores pesquero, de la construcción, agrícola y médico, que siguen afectados por el bloqueo marítimo. 

 

Si bien los bloqueos no están prohibidos en sí por el derecho internacional humanitario, nunca deben impedir que los productos alimenticios y otros suministros esenciales lleguen a la población civil. Además, la forma en que se llevan a cabo debe reducir al mínimo su efecto adverso sobre la población civil. El bloqueo marítimo de Israel ha hecho que no puedan llegar al Líbano suministros médicos suficientes y otras mercancías y materiales vitales.

 

Uno de los sectores más vulnerables de la población civil que más ha sufrido durante más de ocho semanas de bloqueo son los pescadores del país. Sin poder salir a faenar desde que comenzó el conflicto, las embarcaciones de unos 8.000 pescadores permanecen atracadas y muchos pescadores y sus familias han quedado en la miseria. Además, a comienzos de agosto, un ataque de la fuerza aérea Israelí, posible crimen de guerra, destruyó el puerto de pesca de al-Waza’i, cerca de Beirut, afectando a 400 buques de pesca y varios talleres y oficinas. Incluso cuando se levante el bloqueo marítimo, los pescadores y sus familias seguirán afectados por el inmenso vertido de petróleo que produjo el bombardeo israelí, a principios de julio, de la central eléctrica de Jiyye, situada en la costa. Las 10.000-15.000 toneladas de marea negra de fuel-oil suponen una amenaza a largo plazo para la vida marina de la región y las personas que dependen de ella para vivir. 

 

Amnistía Internacional reitera su llamamiento para que se abra inmediatamente una investigación exhaustiva, independiente e imparcial de las violaciones del derecho internacional humanitario cometidas por Israel e Hezbolá durante el conflicto. En particular, la investigación debe estudiar el efecto de este conflicto sobre la población civil y proponer medidas eficaces para que los responsables de crímenes según el derecho internacional rindan cuentas y se garantice que las víctimas obtengan una reparación plena.