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Somalia: Las personas con discapacidad sufren explotación, violaciones y abusos

Anciana en un campo de refugiados de Mogadiscio. Julio 2011 (AP Photo Mohamed Sheikh Nor )

Debido a los más 20 años de conflicto, a las deficiencias de los servicios de salud y a la discriminación, las personas con discapacidad en Somalia corren peligro de sufrir matrimonio forzado, violencia, violación y reiterados desalojos forzosos, según afirma Amnistía Internacional en un nuevo documento publicado hoy.

El documento, titulado Somalia: Prioritise Protection for People with Disabilities, revela que la falta de protección, propiciada por la discriminación que ejercen las familias, la opinión pública y el Estado, deja a las personas con discapacidad expuestas a sufrir agresiones y explotación.

Amnistía Internacional pide al gobierno federal de Somalia que tome medidas firmes para garantizar que se protegen, en la ley y en la práctica, los derechos de las personas con discapacidad.

En Somalia, las personas con discapacidad están expuestas a sufrir más abusos, y a menudo se las percibe como una carga o como un blanco más vulnerable para los agresores. Somalia debe emprender más acciones para proteger los derechos de estas personas, en vez de permitir que se cometan más abusos contra ellas por causa de sus discapacidades”, declaró Gemma Davies, investigadora de Amnistía Internacional sobre Somalia.

El documento, fruto de una labor de investigación previa llevada a cabo por Amnistía Internacional que ha sacado a la luz abusos generalizados contra los derechos humanos, como violación y violencia sexual, pone de manifiesto que la falta de respeto por los derechos humanos de las personas con discapacidad las expone a sufrir más abusos.

Las personas con discapacidad instan al gobierno federal de Somalia a aceptar que son miembros activos de la sociedad civil, a garantizar que se reconocen y hacen realidad sus derechos y a proporcionarles acceso a asistencia y a servicios para impedir futuros abusos.

 

Matrimonio forzado, violación y violencia

Durante una reciente visita de investigación a Mogadiscio realizada en febrero de 2015, el equipo de investigación de Amnistía Internacional entrevistó a decenas de personas, la mayoría de ellas con discapacidades físicas, que relataron los abusos a los que habían sido sometidas, entre otros, violación y palizas. Mujeres y niñas con discapacidad dijeron que las obligaban a casarse con hombres mayores o agresivos, o ambas cosas, porque sus familias intentaban desembarazarse de lo que percibían como una carga por tener hijas con discapacidad.

Hannan, que sufrió una discapacidad cuando era bebé, describió cómo su familia la había obligado a casarse:

Tenía 13 años. Mi familia decidió entregarme a aquel hombre, pero yo me negué y me escapé. Entonces mi familia mandó a varios hombres fuertes a buscarme. Me capturaron, me ataron las manos y las piernas y me tiraron a una habitación junto con aquel hombre. Él me golpeó desde el principio. Su familia decía que yo era discapacitada, que no debía quejarme. Él me golpea, me da bofetadas y patadas y me estrangula. Cuando me escapo y voy a casa de mi familia, mi tía dice que soy discapacitada y me devuelve.

Amnistía Internacional habló con varias mujeres que fueron agredidas precisamente porque tenían discapacidad y se las percibía como blancos fáciles.

Amran fue violada porque su agresor sabía que tenía una discapacidad física:

Me desperté por la noche y me di cuenta de que alguien había entrado en mi buul [refugio]. El agresor me puso un cuchillo al cuello y me dijo que guardara silencio. Me dijo que me mataría si gritaba. Yo lloraba porque sabía que no podía hacer nada. Él estaba al corriente [de mi discapacidad], así que me violó varias veces porque sabía que yo era discapacitada y no podía defenderme.

Amnistía Internacional pide al gobierno federal de Transición que tome medidas concretas para abordar los continuos abusos que sufren las personas con discapacidad, entre otras, la elaboración de un marco jurídico y político de ámbito nacional y la ratificación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

 

Penalizadas por partida doble: personas internamente desplazadas y con discapacidad

La amenaza de desalojo se cierne sobre todas las personas internamente desplazadas en Mogadiscio y otras partes de Somalia. Pero, además, a las personas con discapacidad las obligan a vivir en zonas concretas dentro de asentamientos y campos improvisados, y otras deciden vivir en asentamientos separados para ayudarse mutuamente. Los problemas a los que se enfrentan son más graves que los del resto de la población internamente desplazada: las discriminan, tanto civiles como grupos armados les roban la ayuda alimentaria y los responsables de la prestación de servicios desatienden sus necesidades específicas. También corren un riesgo mayor de sufrir explotación y violencia durante los desalojos forzosos.

Safiya y sus familiares fueron agredidos y desalojados por la fuerza de su casa en 2014. Safiya describió el incidente a Amnistía Internacional:

Primero nos amenazaron. Nos dijeron: “si no quitan todas las cosas esta noche, ya verán”. Se marcharon pero volvieron otra vez aquella noche. Cuatro de los hombres llevaban la cara tapada. Querían violar a mis hijas. Mi marido gritó e intentó defenderlas, así que ellos le dispararon y lo mataron […] Mi hija lloraba, la habían agarrado y la violaron […] A la mañana siguiente temprano, los hombres regresaron y destruyeron nuestros buuls [refugios].”

Varias mujeres con discapacidad se han visto obligadas a trasladarse al corredor de Afgooye, donde reina la inseguridad y el acceso a Mogadiscio es complicado. En los últimos años han sido desalojadas por la fuerza numerosas veces.

Leyla, que no puede manejar bien las manos, contó lo siguiente:

Los empresarios querían construir casas allí [en el distrito de Hodan, Mogadiscio]. Cinco de ellos llevaban pistolas mientras otro empezaba a medir el terreno. Me dijeron: “vete de aquí, aunque tengas que agarrar tu casa con la boca” y “estás tullida, no queremos verte cerca; lárgate”.

 

La unión hace la fuerza

Diversos grupos de personas con discapacidad se han organizado para que el ser numerosas les brinde protección; otros se han movilizado para manifestarse por sus derechos.

En vez de ser consideradas una carga por sus familias y comunidades, muchas personas con discapacidad que hablaron con Amnistía Internacional querían que se las reconociera como agentes de cambio.

Hussein, que tiene una discapacidad y vive en Mogadiscio, afirmó:

La mayoría de los somalíes piensa que los discapacitados no podemos valernos por nosotros mismos, que no somos capaces de hacer nada. Nos sentimos decepcionados. Podemos hacer cosas, pero nadie nos da la oportunidad. Nadie lucha por nuestros derechos […] Queremos que ustedes transmitan al resto del mundo nuestras penurias y que traten de ayudarnos.

“En Somalia, las personas con discapacidad están excluidas y desatendidas y sufren abusos en todos los niveles. El gobierno federal de Somalia debe actuar ya para mostrar que se compromete a garantizar los derechos de todas las personas sin discriminación”, afirmó Gemma Davies.

Debe ofrecer a las personas con discapacidad la posibilidad de participar activamente en los procesos de toma de decisiones, sobre todo en los que más les afectan, incluidos el actual proceso de revisión constitucional y la redacción de un marco jurídico y político para las personas con discapacidad”.