Londres.- Amnistía Internacional ha instado al presidente sirio a que aplique plenamente la “amnistía general” liberando de inmediato a todos los presos de conciencia, incluidos los detenidos a causa de su participación en protestas pacíficas.
Al tiempo que se hace este llamamiento llegan informes de que varios cientos de presos, entre ellos unos nueve presos de conciencia, ya han sido liberados. Sin embargo, activistas sirios de derechos humanos han contado a Amnistía Internacional que las liberaciones parecen ser aleatorias y que muchos cientos de personas siguen detenidas, en numerosos casos incomunicadas.
“La amnistía anunciada, incluso aunque sea considerable, no tendrá el alcance suficiente”, ha afirmado Malcolm Smart.
“Si el anuncio de Bachar al Asad pretende tener alguna credibilidad, todos los presos de conciencia que han languidecido durante años en las cárceles de Siria deben quedar en libertad, y el presidente debe tomar medidas concretas para impedir que las fuerzas de seguridad cometan abusos graves contra los derechos humanos.”
El presidente Bachar al Asad anunció el martes que decretaba una amnistía general para las personas encarceladas por delitos cometidos antes del 31 de mayo de 2011, incluso para los miembros de la proscrita Hermandad Musulmana y otros presos con “afiliaciones políticas”.
La mayoría de las personas liberadas tras el anuncio de la amnistía habían sido detenidas en relación con las actuales protestas populares y recluidas en centros de detención administrados por las fuerzas de seguridad sirias.
Amnistía Internacional también ha tenido noticia de la liberación de nueve presos de conciencia que ya estaban encarcelados antes de que comenzaran las protestas.
El anuncio de la amnistía se ha adelantado a un debate crucial que va a celebrarse en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre la creciente crisis en Siria.
“El Consejo de Seguridad de la ONU no debe dejarse engañar por las liberaciones que han tenido lugar en aplicación de la amnistía ni reducir la presión sobre las autoridades sirias, cuyas promesas de conceder mayores libertades han resultado tan vanas”, ha declarado Malcolm Smart.
“El Consejo de Seguridad debe remitir la situación de Siria al fiscal de la Corte Penal Internacional lo antes posible y dejar claro al presidente Al Asad y a las personas de su entorno que se les hará rendir cuentas internacionalmente por los delitos que están cometiendo sus fuerzas de seguridad contra la población siria. Es lo mínimo que se puede pedir para las víctimas de tales crímenes.”
Desde que a mediados de marzo empezaron las protestas en favor de las reformas, las fuerzas de seguridad sirias han librado una campaña de violencia contra los manifestantes y han matado al menos a 750 personas.
Miles de personas han sido detenidas, muchas de las cuales han sido recluidas en régimen de incomunicación y torturadas. Al parecer, al menos 12 han muerto a consecuencia directa de la tortura sufrida bajo custodia; entre ellas, dos hermanos, Sodat y Majd al Kurdy, de la localidad occidental de Tel Kelaj. Cuando se devolvieron sus cuerpos a la familia a finales de mayo, varios testigos afirmaron que ambos cadáveres presentaban cortes de cuchillo en el pecho y las piernas y que el pene de Majd había sido amputado.
El gobierno ha declarado que está sufriendo ataques de “bandas terroristas armadas” para justificar la campaña represiva, en la que tanques del ejército han bombardeado barrios residenciales de Derá y otras ciudades. Se ha bloqueado la emisión independiente de noticias sobre las protestas y sobre la brutal respuesta de las fuerzas de seguridad y no se ha permitido la entrada de medios de comunicación internacionales en el país.
