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Entre 2013 y 2014, España sólo ha ofrecido 130 plazas de reasentamiento para refugiados sirios y no ha concretado ninguna. Para 2015, ha aprobado otras 130.

Respuesta muy deficiente al drama de los refugiados sirios

Familia refugiada Siria durante el Ramadán junto al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes, en Melilla. Llegaron desde Alepo hace algunos meses huyendo de la guerra y cruzando Turquía, Egipto, Argelia y Marruecos. © AP Photo/Santi Palacios

Madrid.- La respuesta de la comunidad internacional a la crisis de refugiados de Siria es, hasta el momento, vergonzosa. Países como Líbano, Turquía, Jordania, Irak o Egipto han acogido a casi el 97% de los cuatro millones de personas refugiadas. En el resto del mundo sólo se ha ofrecido cobijo para el 1,7% restante.

Los Estados del Golfo no se han ofrecido a acoger ni un solo refugiado hasta el momento. Tampoco Rusia ni China se han comprometido a ni un solo reasentamiento. La Unión Europea, por su parte,  tan solo se ha comprometido a reasentar a un mísero 0,17%. Salvo Alemania, que ha prometido 30.000 plazas por medio de su programa de admisión humanitaria, Europa está dando la espalda a los refugiados de Siria.

España es uno de los países cuya respuesta deja mucho que desear, ya que solo ha ofrecido 130 plazas para reasentar personas refugiadas procedentes de Siria entre 2013 y 2014 (reasentamientos que hasta la fecha no se han materializado). Recientemente, el Consejo de Ministros aprobaba 130 plazas más para 2015.

Si Líbano, con una población de 4,5 millones de personas, acoge a alrededor de 1,1 millones de refugiados sirios, España podría y debería actuar mejor y, en línea con los acuerdos internacionales sobre reparto de cargas y responsabilidades, reasentar a un número mucho mayor de personas de lo que ha ofrecido hasta ahora”, asegura Eva Suárez-Llanos, directora adjunta de Amnistía Internacional en España.

Refugiados sirios en Ceuta y Melilla:  España no puede mirar hacia otro lado
Amnistía Internacional denuncia que la acogida a las personas refugiadas procedentes de Siria y de otros lugares no reúnen los requisitos mínimos acordes a estándares internacionales.

Esta preocupación se desprende de las dos misiones de investigación llevadas a cabo durante el mes de octubre pasado. En dichas misiones, expertas de la organización documentaron cómo las condiciones de acogida y las limitaciones impuestas sobre la libertad de movimientos de los solicitantes de asilo en Ceuta y Melilla, influyen en que estas personas desistan de solicitar asilo.

A pesar de que las condiciones en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta eran mejores que las del Centro de Melilla, la masificación y el hacinamiento son denominadores comunes en ambos lugares. En general, las personas internas se quejaban de las condiciones sanitarias, la escasez de la comida y falta de intimidad para las familias. El número de personal para atenderles, -trabajadores sociales, intérpretes, psicólogos- también era inadecuado.

Según la legislación vigente, los solicitantes de asilo cuyos procedimientos han sido admitidos deberían poder moverse libremente por todo el territorio español, pero quienes están en esta situación en Ceuta y Melilla deben esperar a que finalice su procedimiento de asilo para poder abandonar las ciudades autónomas, algo que puede prolongarse durante meses o años. Familias procedentes de Siria entrevistadas por la organización encuentran seriamente limitada su libertad de movimiento. En los primeros 10 meses de 2014, 2.300 sirios han entrado en España a través de Ceuta y Melilla.  De ellos, son menos de 250 las personas que han solicitado asilo.

No basta con que España haga aportaciones económicas a los llamamientos de Naciones Unidas. Si el esfuerzo para traer a los refugiados de Siria que ahora se encuentran en los países vecinos es mínimo y además se dificulta a las personas sirias que llegan a España el acceso a los procedimientos de asilo y a condiciones adecuadas de acogida, el resultado es una respuesta más que deficiente a una crisis de refugiados de dimensiones históricas”, añadió  Eva Suárez-Llanos.

Amnistía Internacional pide al Gobierno español una respuesta acorde a las obligaciones internacionales contraídas por España
a la situación de quienes huyen de Siria. Para ello, se ha dirigido por carta al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y ha lanzando una ciberacción en www.actuaconamnistia.org  en la que se pide a las autoridades españolas una mejora en las condiciones de acogida de los solicitantes de asilo procedentes de Siria y que dejen de imponerse restricciones a su libertad de movimientos, así como una respuesta adecuada a  quienes, huyendo de Siria, han buscado refugio en los países vecinos, ofreciendo un número mayor de plazas en el programa de reasentamiento y poniendo en práctica este programa de una manera digna.

Consejo de Seguridad de Naciones Unidas
Por otro lado, en el contexto de la participación de España como miembro no permanente del Consejo de Seguridad a partir de enero de 2015, Amnistía Internacional pide al Gobierno español que utilice su influencia para quese remita, entre otras medidas, la grave situación de Siria a la Corte Penal Internacional y se ordene la congelación de los activos del presidente Bashar Al-Ashad y sus colaboradores cercanos, a través de este organismo de Naciones Unidas.

Información complementaria

Desde el inicio del conflicto en Siria en marzo de 2011, más de 200.000 personas han muerto y más de 10 millones de personas, alrededor del 45% de la población del país, han sido forzadas a abandonar sus hogares.

Muchas de las personas de las que han llegado a la UE y han solicitado asilo lo han conseguido tras peligrosas jornadas de travesía marítima, en embarcaciones desvencijadas y abarrotadas. Otras se ahogaron en su viaje junto a otros refugiados e inmigrantes que emprenden estos peligrosos viajes. En total, solamente en 2014, más de 3.000 personas han perdido su vida en el mar Mediterráneo.