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República Democrática del Congo: Los acuerdos de paz no terminan con los abusos contra los derechos humanos

Photo by ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP via Getty Images

Después de más de ocho meses de esfuerzos diplomáticos por parte de Estados Unidos y Qatar para poner fin al conflicto en República Democrática del Congo, la población civil congoleña sigue sufriendo graves abusos contra los derechos humanos a manos del Movimiento 23 de Marzo (M23), respaldado por Ruanda, y Wazalendo, una coalición de grupos armados respaldada por el ejército congoleño. Mientras los presidentes de Ruanda y República Democrática del Congo se disponen a firmar hoy un acuerdo de paz en la Casa Blanca, Amnistía Internacional ha declarado:

La firma próxima a plasmarse en Washington del acuerdo de paz entre los presidentes de República Democrática del Congo y Ruanda tiene lugar mientras en el este de República Democrática del Congo continúa la violencia, con un sufrimiento inmenso para la población civil”, ha manifestado Tigere Chagutah, director regional de Amnistía Internacional para África Oriental y Austral.

“Los meses de conversaciones y la firma de múltiples acuerdos en Washington y Doha no han tenido un efecto tangible en las vidas de la población civil congoleña. El presidente Trump debe presionar al M23 y a los dirigentes ruandés y congoleño para que pongan fin a los constantes abusos contra los derechos humanos de la población civil en el país y para que indiquen claramente que cada uno de ellos será considerado responsable individualmente si no se respeta el acuerdo.”

Amnistía Internacional ha recibido informes fidedignos de abusos cometidos por combatientes de Wazalendo y de homicidios como represalia cometidos por el M23 contra civiles sospechosos de colaborar con Wazalendo. En octubre, decenas de miles de residentes fueron desplazados. En algunas partes de la provincia de Kivu Septentrional, muchas personas civiles han optado por vivir en la selva por temor a los ataques de los grupos armados.

“El pueblo congoleño está harto de la grandilocuente retórica y el lenguaje diplomático”, ha manifestado Tigere Chagutah. “Está cansado de esperar. Miles de civiles se ven atrapados entre dos fuerzas brutales. Por un lado, se enfrentan a homicidios sumarios, tortura, violación en grupo y secuestro por parte del M23 respaldado por Ruanda. Por el otro, sufren homicidio, malos tratos, secuestro y violación a manos de miembros de Wazalendo.”

Es desolador que los diplomáticos internacionales, incluidos los de Estados Unidos, la Unión Europea y la Unión Africana, estén eludiendo sus obligaciones morales e internacionales al no ejercer una presión directa y consistente sobre los dirigentes de Ruanda y República Democrática del Congo para que dejen de apoyar a los grupos armados que cometen abusos”, ha manifestado Tigere Chagutah.

“Los dirigentes mundiales conocen los homicidios y violaciones cometidos por las partes enfrentadas en República Democrática del Congo, y optan por ignorarlos. Las autoridades de Estados Unidos, la Unión Europea y la Unión Africana deben dar prioridad a que se ponga fin a los abusos contra los derechos humanos. Mientras los diplomáticos no impongan consecuencias a quienes respaldan al M23 y Wazalendo, la población civil congoleña seguirá sufriendo”, ha declarado Tigere Chagutah.

Información complementaria

Desde abril, diplomáticos estadounidenses, congoleños y ruandeses han estado trabajando en el acuerdo de paz cuya firma está prevista en Washington. El 27 de junio, autoridades ruandesas y congoleñas firmaron en Washington un acuerdo de paz que permite a Ruanda mantener sus “medidas defensivas” en el este del Congo hasta que se “neutralice” a las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda y sus grupos armados afiliados.

Las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda son un grupo armado de oposición que opera en el este de República Democrática del Congo y está compuesto principalmente por hutus ruandeses. En sus filas hay elementos de la guerrilla Interahamwe y ex soldados ruandeses responsables del genocidio de Ruanda de 1994, así como combatientes no implicados en el genocidio, muchos de ellos demasiado jóvenes para haber participado en él. El presidente ruandés, Paul Kagame, ha calificado a las Fuerzas Democráticas de Liberación de Ruanda de “amenaza existencial” para Ruanda.

Ruanda y el M23 firmaron en Qatar el 15 de noviembre de 2025 un marco para un acuerdo de paz concebido para poner fin a los combates en República Democrática del Congo. Ese acuerdo incluía ocho protocolos, la mayoría de los cuales aún requerían negociaciones de las dos partes.

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