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Momento inolvidable para Aung San Suu Kyi

Aung San Suu Kyi recibiendo el galardón. © Maxwell Photography

“Estoy aquí porque una vez fui presa de conciencia. Cuando me escuchéis, recordad por favor que la existencia de sólo un preso de conciencia es ya demasiado”.Aung San Suu Kyi pronunció estas palabras el pasado 16 de junio, cuando recibía en Oslo (Noruega) el premio Nobel de la Paz que le fue concedido en 1991, y que entonces no pudo recoger porque estaba bajo arresto domiciliario.

En esta situación seguía cuando en 2009 la Sección irlandesa de Amnistía Internacional la reconoció como Embajadora de Conciencia, galardón que por fin le pudo ser entregado, en Dublín, pocos días después de la ceremonia de Oslo. Para Aung San Suu Kyi fue uno de los “días inolvidables”  de su vida. Cuando subió al escenario en Dublín habló del compromiso que había contraído con la causa de los derechos humanos y la libertad un cuarto de siglo antes. “Recibir este premio significa reconocer que hace veinticuatro años asumí unas obligaciones y desde entonces no he dejado de cumplirlas”, afirmó. “Amnistía Internacional [...] nos ha ayudado a mantener viva una pequeña llama de autorrespeto, nos habéis ayudado a conservar la luz y esperamos que estéis con nosotros en los próximos años, que podáis sumaros a nuestros sueños y que no apartéis de nosotros vuestra mirada ni vuestros pensamientos, y nos ayudéis a ser un país donde se fundan la esperanza y la historia", declaró. “Por favor, creedme cuando os digo que sois parte de mi corazón, y lo digo desde el fondo de mi corazón”.

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