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Marruecos debe investigar el homicidio de un saharaui de 14 años en un campamento de protesta

Mohammed VI, rey de Marruecos, debe garantizar que se lleve a cabo una investigación sobre la muerte del menor saharaui. Autor: U. Dettmar/ABr licencia Creative Commons Attribution 2.5 Brazil

Londres.- Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades marroquíes que abran de inmediato una investigación sobre los disparos mortales efectuados contra un niño de 14 años en un control a la entrada de un campamento de protesta saharaui.

Según sus familiares, el niño, Al-Nagem Al-Qarhi murió por disparos de militares marroquíes el 24 octubre, cuando se encontraba en un automóvil que llevaba provisiones a un campamento de protesta levantado para pedir el fin de la marginación económica a que somete a los saharauis el gobierno de Marruecos.

Los inquietantes detalles de este homicidio deben investigarse de manera inmediata y transparente –ha señalado Amnistía Internacional–. Marruecos tiene que demostrar que no ha infringido las normas de la ONU sobre el empleo de armas de fuego ni hecho uso excesivo de la fuerza al obstruir el acceso al campamento de protesta saharaui e impedir su abastecimiento y la comunicación con él.

La hermana de Al-Nagem, Sayida, ha contado a Amnistía Internacional que el muchacho murió casi inmediatamente después de ser alcanzado en el riñón por un disparo efectuado a corta distancia por militares marroquíes, cuando se encontraba en el automóvil, junto con seis personas más, en un control.

El Ministerio del Interior marroquí ha afirmado que el automóvil “atacó un control”, y también que dispararon contra el control, aunque desde otro vehículo. La familia dice que los ocupantes del automóvil estaban sentados cuando les dispararon, y que llevaban provisiones a unos parientes que tenían en el campamento de protesta.

Los demás ocupantes del automóvil resultaron heridos durante los disparos, y luego fueron golpeados por la policía marroquí, según el testimonio de Sayida. Fueron trasladados a un hospital militar de la cercana ciudad de El Aaiún, donde sus familiares los encontraron esposados a las camas cuando fueron a verlos al día siguiente. Uno ha sido detenido, y a dos se los han llevado para interrogarlos.
 
Según la familia de Al-Nagem, las autoridades marroquíes lo enterraron al día siguiente por la tarde, sin permitir a su madre y sus hermanos ver el cadáver ni decirles dónde está la tumba.

El ejército marroquí mantiene una fuerte presencia en torno al campamento, levantado el 10 de octubre por saharauis que salieron en masa de El Aaiún y otras ciudades del Sáhara Occidental para exigir mejores oportunidades de trabajo y vivienda.

La policía ha impedido hoy la entrada al campamento a un grupo de unos 10 periodistas españoles. Según informes, la semana pasada, agentes marroquíes utilizaron porras y gas lacrimógeno para impedir la llegada al campamento de más de un centenar de personas que se dirigían allí en automóviles con provisiones.

En una carta enviada la semana pasada al ministro marroquí del Interior, Amnistía Internacional ha pedido que se respete el derecho a la libertad de reunión de los saharauis participantes en la protesta y ha advertido que no debe hacerse uso excesivo de la fuerza para dispersarlos.

Información complementaria

Desde el 10 de octubre de 2010, millares de saharauis han salido en masa de El Aaiún para levantar un campamento en el desierto, a unos 10 o 13 kilómetros al este de la ciudad. Algunos defensores saharauis de los derechos humanos afirman que la población del campamento es ya de decenas de miles de personas, y según fuentes oficiales la semana pasada había allí 5.000.

El Sáhara Occidental es un territorio que se disputan Marruecos, que se lo anexionó en 1975, y el Frente POLISARIO, que pide su independencia y tiene un gobierno autoproclamado en el exilio en los campos de refugiados de Tinduf, Argelia.

 

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