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Manifestantes pacíficos de Sichuan son torturados y encarcelados

Mapa de China. Cop Amnistía Internacional.

Amnistía Internacional ha condenado hoy la sentencia condenatoria impuesta a 10 manifestantes pacíficos de la provincia suroccidental china de Sichuan y ha pedido al gobierno chino su libertad inmediata.

El 28 de septiembre de 2010 los diez procesados —ocho hombres y dos mujeres— fueron declarados culpables de “reunir una multitud para perturbar el orden social”, en relación con una manifestación celebrada en febrero de 2009 frente al Tribunal Popular Intermedio de la ciudad de Chengdu.

Bao Junsheng (de 56 años de edad), Zeng Li (de 44), Huang Xiaomin (de 48), Zeng Rongkang (de 56), Xing Qingxian (de 44), Yan Wenhan (de 47), Lu Dachun (de 44) y Yang Jiurong (mujer de 46 años) fueron condenados a penas de entre dos y tres años de prisión. Xu Chongli (mujer de 57 años) y Liu Jiwei (varón de 56 años) quedaron en libertad sometidos a sendas órdenes de vigilancia de uno y dos años.

Este caso suscita algunas preguntas inquietantes sobre el compromiso de China con los derechos humanos fundamentales  —ha declarado Catherine Baber, directora adjunta del Programa Regional para Asia y Oceanía de Amnistía Internacional—. Estas personas participaban en una protesta pacífica en la que se pedía la reforma judicial. En lugar de obtener justicia, fueron detenidas y torturadas, y ahora han sido condenadas a penas de prisión injustificadas.

Seis de estas personas pertenecían a un grupo de unas 30 que se encadenaron frente a la sede del tribunal el 23 de febrero de 2009 para protestar por una serie de sentencias dictadas por el órgano judicial. Yan Wenhan y Huang Xiaoming son activistas locales que filmaron las protestas; y Xing Qingxian publicó su relato de los hechos en Internet, basándose en las fotos y la información proporcionadas por Lu Dachun, testigo de lo sucedido.

Los manifestantes y testigos no fueron detenidos en el lugar de los hechos, sino sólo después de que se difundieran en Internet artículos y vídeos sobre la protesta.

El grupo fue juzgado por el Tribunal Popular Intermedio de la ciudad de Leshan los días 7 y 8 de abril de 2010, pero el caso fue remitido de nuevo a los fiscales para que hicieran más investigaciones.

En ese juicio, seis de los 10 procesados —Zeng Rongkang, Yang Jiurong, Huang Xiaomin, Yan Wenhan, Xing Qingxian y Lu Dachun— alegaron que habían sido sometidos a torturas y a tratos degradantes durante el tiempo que estuvieron detenidos bajo custodia policial. Afirmaron que les habían abofeteado, interrogado durante largos periodos y privado de sueño, y que les habían sometido al “banco del tigre”, una forma de tortura en la que se estiran y encadenan las extremidades y que produce una tensión extrema en las rodillas de la víctima.

Sus abogados afirman que el juicio no se celebró con las debidas garantías, pues no se les permitió presentar pruebas para defender a sus clientes y fueron constantemente interrumpidos cuando exponían sus argumentos jurídicos. Por el contrario, las pruebas permitidas se basaron principalmente en declaraciones de la policía y notas de los interrogatorios, muchas de ellas contradictorias.  

Las autoridades chinas deben revisar los sucesos, las alegaciones y las condenas de este caso —ha afirmado Catherine Baber—. Los 10 condenados deben ser puestos en libertad de inmediato y el gobierno debe garantizar que se pueden realizar protestas pacíficas.