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Las autoridades israelíes deben acabar de inmediato con la violencia de los colonos

Londres.- Amnistía Internacional ha pedido a las autoridades israelíes que investiguen los últimos casos de envenenamiento de campos palestinos y los ataques cada vez más frecuentes por parte de colonos israelíes contra palestinos residentes en Cisjordania. No se puede permitir que continúen semejantes actos.

 

En las últimas semanas se han esparcido repetidamente sustancias químicas tóxicas por los campos próximos a los pueblos de Tuwani, Umm Faggara y Kharruba, en la región sureña de Hebrón.

 

Decenas de ovejas, así como gacelas y otros animales, han resultado envenenados por los productos tóxicos y varios han muerto. Los granjeros palestinos se han visto obligados a poner sus rebaños en cuarentena e interrumpir el consumo de la leche, el queso y la carne que obtienen de ellos, lo cual significa que en la práctica se han visto privados de sus medios de vida. Desde que se descubrió el primer envenenamiento cerca de Tuwani el 22 de marzo de 2005, otros campos han sido contaminados en la misma región.

 

Según la información recibida, los días anteriores al primer caso de envenenamiento de un campo en Tuwani, un guardia de seguridad de un asentamiento israelí cercano, Ma’on, le había dicho a los habitantes que no quería que los granjeros palestinos llevaran sus rebaños a pastar cerca del asentamiento y que, si no estaban de acuerdo, él y los demás colonos sabían la manera de convencerlos.

 

Los análisis practicados por el Centro de Ciencias Medioambientales y Salud Ocupacional de la Universidad de Bir Zeit y por la Autoridad para la Protección de la Naturaleza israelí han confirmado que se han esparcido en la zona grandes cantidades de dos clases de productos químicos tóxicos. Estas sustancias eran 2-fluoracetamida, que está prohibida en varios países, entre ellos Israel, y sometida a fuertes restricciones en el comercio internacional, y brodifacoum, anticoagulante que se utiliza como raticida.

 

El 12 de abril de 2005, una de estas sustancias tóxicas apareció también en el pueblo de Yasouf, en el norte de Cisjordania, en un campo próximo a la entrada del asentamiento israelí de Tapuah, y cerca del lugar donde el ejército israelí acababa de volver a abrir la carretera que conecta Yasouf con la carretera principal. Dicha carretera había permanecido cerrada durante años para los palestinos, por lo que estaban obligados a dar un largo rodeo para acceder al pueblo.

 

Las zonas donde se han encontrado productos tóxicos están situadas en el Área C, sometida al control absoluto de las autoridades israelíes. Las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina tienen prohibido por Israel actuar en estas áreas. Hasta la fecha, las autoridades israelíes no han limpiado de tóxicos las zonas afectadas y han dejado la tarea a los campesinos palestinos y a los activistas de la paz israelíes e internacionales. Tampoco han adoptado las medidas necesarias para investigar el asunto con miras al procesamiento de los responsables.

 

Últimamente, los colonos israelíes han aumentado la frecuencia de los ataques y las amenazas contra campesinos y aldeanos palestinos en estas y otras zonas de Cisjordania, lo cual ha impedido a los palestinos acceder a sus tierras. La policía israelí no ha investigado las reiteradas agresiones físicas cometidas en los últimos meses por colonos israelíes de Ma'on y del cercano puesto de avanzada de Havat Ma'on contra los campesinos palestinos y contra activistas de la paz y trabajadores de derechos humanos internacionales, entre ellos varios miembros del personal de Amnistía Internacional. Los responsables de estos ataques disfrutan de impunidad.