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Ecologista condenado a tres años de cárcel por activismo medioambiental

Yevgeny Vitishko fue detenido el 3 de febrero, cerca de Sochi y acusado de "vandalismo menor", supuestamente por insultar © Amnistía Internacional

Un tribunal de Krasnodar condenó el 12 de febrero de 2014 al ecologista Yevgeniy Vitishko a tres años en una colonia penitenciaria. Se trata del último acto de una campaña continua de las autoridades rusas contra los activistas medioambientales de la región de Krasnodar, en la que se celebran los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, para evitar que denuncien los daños medioambientales que ha sufrido la región.

El hostigamiento de los ecologistas locales se intensificó considerablemente durante los meses que precedieron al inicio de los Juegos, y Yevgeniy Vitishko ha sido especialmente acosado por su activismo. La decisión de enviarlo a una colonia penitenciaria es el último episodio de la campaña que mantienen contra él las autoridades rusas, que han intentado evitar las protestas en la región de Krasnodar y, concretamente, silenciar una de las voces más críticas y respetadas antes de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, optando al final por encerrarlo.

Amnistía Internacional considera a Yevgeniy Vitishko preso de conciencia y cree que debe ser puesto en libertad incondicional inmediatamente.

Yevgeniy Vitishko es un destacado miembro de la ONG Vigía Ambiental del Cáucaso Septentrional (Ecologicheskaya Vakhta po Severnomu Kavkazu), radicada en la región Krasnodar. La organización es conocida por sacar a la luz los daños causados por la construcción de la sede olímpica y otros problemas medioambientales de la región. Sus miembros han estado sometidos sin descanso a una campaña de acoso increíblemente agresiva de las autoridades rusas en el periodo previo a los juegos de Sochi.

Yevgeniy Vitishko es activista de la ONG en la ciudad de Tuapse, vecina a Sochi y perteneciente a la región donde se celebran los Juegos Olímpicos de Invierno. La historia de su hostigamiento por las autoridades, que se inicia hace varios años, indica que ha sido enjuiciado con el propósito específico de silenciarlo. Su negativa a abandonar su activismo en pro de la sociedad civil y abstenerse de criticar a las autoridades ha hecho que éstas empleen medidas cada vez más duras contra él y contra otros ecologistas de la ONG Vigía Ambiental, hasta llegar a su encarcelamiento.  

Las autoridades han sometido a un acoso cada vez mayor a varios miembros de la ONG durante el periodo anterior a los Juegos, con reiterados arrestos y detenciones breves, registros personales, interrogatorios de la policía a ellos y a sus familiares más cercanos, y advertencias extraoficiales de agentes de policía y de seguridad para que no protestaran durante los juegos de invierno de Sochi. Antes de la sentencia dictada por el tribunal el 12 de febrero de 2014, Yevgeniy Vitishko había pasado 15 días detenido por cargos administrativos falsos. Amnistía Internacional ha documentado los detalles de esta campaña de acoso de miembros de la ONG Vigía Ambiental y los ha presentado en una carta abierta al presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach.

La causa penal contra Yevgeniy Vitishko se incoó en relación con la campaña de Vigía Ambiental contra las talas y las actividades de construcción ilegales en un bosque protegido de la región de Krasnodar. La organización había sacado a la luz el asunto de una presunta valla ilegal levantada en el bosque que obstruía el acceso público y probablemente escondía alguna actividad ilegal. Durante meses, sus miembros instaron a varios organismos locales y federales, mediante denuncias formales, a abordar esta violación, pero todos los intentos fueron vanos. La respuesta oficial fue siempre que no había ninguna violación que resolver y que, al contrario de lo que afirmaban los ecologistas, el acceso público al terreno  no estaba cortado. Al menos en dos ocasiones, el 27 de febrero de 2011 y el 27 de agosto de 2011, los activistas medioambientales trataron de realizar protestas pacíficas en la zona de la valla, y en ambas fueron detenidos por la policía por presunta desobediencia de las órdenes legítimas de la policía. El 13 de noviembre de 2011, Yevgeniy Vitishko y otros activistas visitaron el lugar para documentar la existencia de la valla y la actividad que se desarrollaba tras ella. Desmontaron dos segmentos de la valla descubriendo la zona del bosque oculta tras ella –en la cual fueron testigos de la destrucción de especies arbóreas protegidas de gran valor– e hicieron varias pintadas de protesta en la valla.

Yevgeniy Vitishko, junto con el también activista Suren Gazaryan, fue acusado en aplicación del artículo 167, sección 2 del Código Penal (destrucción o daños deliberados contra la propiedad motivados por vandalismo con resultado de graves daños). Juzgado y declarado culpable, Vitishko fue condenado a pasar tres años en una colonia penitenciaria con dos años de libertad vigilada. Durante este periodo, ambos activistas estuvieron sometidos a estrictas limitaciones de viaje que les impedían salir de su ciudad sin un permiso específico de las autoridades. Esto limitó mucho sus posibilidades de desarrollar sus actividades profesionales medioambientales. Suren Gazaryan posteriormente se fue del país y solicitó asilo en el extranjero, que le fue concedido por ser víctima de ataques por su activismo medioambiental.

El juicio de ambos activistas, de motivación política y enturbiado por violaciones del derecho a un juicio justo, terminó con la condena de ambos, que perdieron además el recurso que presentaron. La defensa de Suren Gazaryan intentó recurrir de nuevo, pero el Tribunal Regional de Krasnodar dictó que no tenía derecho a apelar. El activista impugnó esta decisión ante el Tribunal Supremo de la Federación Rusa y, el 21 de octubre de 2013, éste, señalando importantes deficiencias en las sentencias de los tribunales inferiores, falló que el recurso debía admitirse. Concretamente, el Supremo reconoció que debería haberse tomado en consideración la cuestión de la legalidad de la valla contra la cual habían protestado los activistas, así como la identidad de su propietario legal. 

Es de destacar que sólo se presentaron cargos contra Yevgeniy Vitishko y Suren Gazaryan, los dos miembros más destacados del grupo que había participado en las protestas. Sin embargo, el juez no analizó su papel individual en los daños causados a la valla, como exige la ley. El coste de estos daños y la solidez económica de la parte que los sufre son elementos importantes de la causa a la hora de determinar si pueden presentarse cargos en aplicación del artículo 167 o cargos mucho menos graves, es decir, administrativos (no penales). Los expertos aportados por la defensa sugirieron que el coste real de los daños no superaba los 30 dólares estadounidenses, pero el fallo de culpabilidad se basó en la cifra aportada por el testigo de la fiscalía, unas 138 veces superior. Además, la fiscalía –frente a las protestas de la defensa–  sostuvo que los daños los había sufrido una pequeña empresa constructora y no la empresa ZAO Agrokompleks, mucho mayor, que la había subcontratado y que era la verdadera propietaria de la valla.

Tras la decisión del Tribunal Supremo del 21 de octubre de 2013, la defensa solicitó una nueva vista de apelación en la causa contra Yevgeniy Vitishko y Suren Gazaryan. A pesar de lo dicho por el Tribunal Supremo, una instancia judicial inferior falló que la revisión de la causa contra Yevgeniy Vitishko carecía de fundamento jurídico. Poco después, el 20 de diciembre de 2013, Yevgeniy Vitishko fue llevado a juicio acusado de haber salido de su ciudad sin permiso, incumpliendo las condiciones de las restricciones de viaje asociadas a su condena condicional, y por este motivo el juez determinó que debía cumplir la condena original de tres años en una colonia penitenciaria.

Yevgeniy Vitishko también apeló esta sentencia. Inicialmente, la fecha para la vista del recurso se fijó para el 22 de febrero de 2014.

Mientras, miembros de la ONG Vigía Ambiental pensaban presentar un informe sobre el impacto medioambiental de los Juegos Olímpicos de Sochi en esta localidad el 5 de febrero de 2014. Sin embargo, se vieron obligados a abandonar sus planes tras una nueva campaña de hostigamiento de las autoridades. Así, Yevgeniy Vitishko y el también activista Igor Kharchenko fueron detenidos en dos incidentes distintos los días 3 y 4 de febrero, respectivamente, y se presentaron contra ellos cargos falsos y absurdos. En este mismo periodo, la policía mantuvo detenidos durante varias horas al menos a otros cinco activistas de Vigía Ambiental.

El 3 de febrero de 2014, aproximadamente a las 10.30 de la mañana, Yevgeniy Vitishko fue detenido por la policía cuando salía de las oficinas de las autoridades penitenciarias de Tuapse, adonde había ido para solicitar permiso para viajar a la vecina Sochi a fin de asistir a la presentación del informe y a otras reuniones. Según los informes, en el momento de la detención los agentes le dijeron que era sospechoso de robo. Sin embargo, al llegar a la comisaría fue acusado de “actos de incivilidad” por haber utilizado lenguaje inadecuado en una parada de autobús esa misma mañana. Le tomaron las huellas dactilares y registraron su teléfono móvil. Además, según afirma su abogado, que habló con la policía por teléfono, los agentes admitieron que no había ninguna declaración escrita de los testigos del presunto incidente. Al parecer, después de esta conversación telefónica la policía fue a buscar testigos que hicieran una declaración escrita.

Yevgeniy Vitishko fue llevado ante el juez ese mismo día. Al pedir la presencia de su abogado, el juez se negó e insistió en que su representante legal fuera un abogado de oficio, lo que Yevgeniy Vitishko no aceptó. El juez también se negó a citar a dos presuntos “testigos” del incidente, y aceptó como prueba suficiente contra el activista una declaración escrita. Yevgeniy Vitishko pidió conocer cómo había registrado la policía en su informe las circunstancias del incidente relativo a los presuntos “actos de incivilidad”. El juez tampoco accedió a esta petición. La sesión duró apenas unos minutos, después de los cuales Yevgeniy Vitishko fue declarado culpable de “actos de incivilidad” y condenado a 15 días de detención. El abogado de Vitishko no pudo verlo hasta que éste comenzó a cumplir la condena.

Yevgeniy Vitishko presentó recurso de inmediato, pero lo llevaron directamente desde el tribunal a cumplir la condena sin esperar a la celebración de la vista del recurso. Entretanto, la fecha de la vista del recurso presentado en la causa penal anterior se adelantó al 12 de febrero, fecha en la cual Vitishko seguía cumpliendo sus 15 días de detención administrativa. Esta vista se celebró en Krasnodar mientras él cumplía sentencia en Tuapse, así que el activista no pudo asistir personalmente y tuvo que conformarse con seguirla por vídeo. El recurso fue rechazado y el activista comenzará a cumplir sus tres años de condena cuando cumpla los 15 días de detención administrativa.

La historia de la persecución de Yevgeniy Vitishko muestra el deseo de las autoridades de reprimir su activismo medioambiental. Junto con Suren Gazaryan, fue escogido por ser el dirigente local de los activistas medioambientales y el más vehemente crítico de la administración regional de Krasnodar. Ambos fueron acusados penalmente por motivos políticos y sometidos a un juicio empañado por graves violaciones de las garantías procesales. A pesar de la decisión del Tribunal Supremo reconociendo algunas de estas violaciones y el derecho de Yevgeniy Vitishko a apelar, se le negó la oportunidad de hacerlo.

Estas últimas maniobras jurídicas dejan pocas dudas de que la verdadera intención de las autoridades en este caso es silenciar a un crítico, no castigar un delito. Yevgeniy Vitishko y sus compañeros han trabajado para documentar las preocupaciones que plantea Sochi desde el punto de vista medioambiental, pero en lugar de investigar las denuncias de tala ilegal que los activistas trataron de sacar a la luz, se inició una causa penal contra ellos. Mientras, todos los miembros de la ONG Vigía Ambiental del Cáucaso Septentrional fueron silenciados y obligados a abandonar sus planes de presentar en Sochi sus conclusiones sobre los costes medioambientales de las Olimpiadas de Sochi.

Amnistía Internacional considera a Yevgeniy Vitishko preso de conciencia, encarcelado en relación con el ejercicio pacífico de su derecho a la libertad de expresión. Como tal, debe ser puesto en libertad incondicional inmediatamente.