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Demasiadas oportunidades perdidas: los derechos humanos con Karzai

Los modestos avances en materia de derechos humanos realizados durante los últimos 12 años en Afganistán son cada vez más amenazados. © MASSOUD HOSSAINI / AFP / Getty Images

Los modestos avances realizados en Afganistán en materia de derechos humanos durante los últimos 12 años están cada vez más amenazados debido al resurgimiento de la violencia y la degradación de nuevo de los derechos de las mujeres, ha manifestado Amnistía Internacional hoy al evaluar el historial del gobierno del presidente Hamid Karzai desde el punto de vista de los derechos humanos.

A punto de celebrarse el 5 de abril las elecciones presidenciales en el país, la organización ha publicado una evaluación de la actuación del gobierno en seis cuestiones clave de derechos humanos desde que Karzai asumió por primera vez el poder en 2001.

“La ciudadanía afgana acudirá el sábado a las urnas con la amenaza de la violencia cerniéndose sobre ella, pero ha demostrado que no se dejará intimidar –ha señalado Horia Mosadiq, investigadora de Amnistía Internacional sobre Afganistán–. Las promesas talibanes de matar a los votantes y a los encargados del proceso electoral son despreciables; las autoridades deben asegurarse de que los colegios electorales y los votantes reciben la protección necesaria.”

En la evaluación se toma nota del progreso innegable realizado en algunos aspectos, como la libertad de expresión y la protección de las más de 600.000 personas que hay desplazadas internamente en el país. Sin embargo, hay otros aspectos de los que las autoridades han hecho caso omiso casi por completo, como la rendición de cuentas por las víctimas civiles o la justicia transicional.

“Hay que reconocer al gobierno de Karzai los limitados logros que ha realizado en materia de derechos humanos en condiciones muy difíciles, pero la situación sigue siendo terrible para millones de afganos, e incluso los avances observados son muy frágiles”, ha añadido Horia Mosadiq.

“Además, durante el último decenio las autoridades se han desentendido de determinadas cuestiones ‘inconvenientes’, como la rendición de cuentas por las graves violaciones de derechos humanos y los crímenes de guerra cometidos. Con el próximo gobierno, esta falta de atención tiene que acabar.”

Con respecto a los derechos de las mujeres, los limitados avances de los últimos 12 años se han debido sobre todo al trabajo incansable de las activistas afganas mismas. Las mujeres están ahora representadas en la vida pública y tienen mejor acceso a la educación. En una histórica ley de 2009 se tipificaron como delito muchos actos de violencia contra las mujeres.

Pero muchos de estos avances están amenazados o se ha perdido ya. Son pocos los responsables de violencia contra las mujeres que comparecen ante la justicia, mientras que la discriminación y la violenciaen el ámbito familiar son comunes. Las defensoras de los derechos humanos sufren a diario amenazas de muerte y hostigamiento, sin apenas protección ni reparación oficiales.

“Las mujeres afganas han tenido que oponerse con firmeza a la condición de ciudadanas de segunda clase que tienen en la práctica. Pero incluso sus pocos logros se ven amenazados por elementos conservadores del gobierno y grupos armados como los talibanes”, ha explicado Horia Mosadiq.

“La comunidad internacional no debe dejar que las mujeres afganas tengan que arreglárselas solas a partir de 2014. Sería devastador que los gobiernos se desentendieran la de difícil situación de las mujeres afganas simplemente porque no haya más tropas internacionales en el país.”

El empeoramiento de la situación en Afganistán en materia de seguridad se ha cobrado un precio enorme. El número de víctimas del conflicto es alto en todo momento desde 2001, habiendo registrado la ONU casi. 3.000 muertes de civiles sólo en 2013.

Aunque los talibanes son causantes de la gran mayoría de las víctimas civiles del conflicto, hay poca o ninguna rendición de cuentas por las causadas por las tropas afganas e internacionales. Además, las fuerzas internacionales van a marcharse sin haber establecido un mecanismo independiente y efectivo para hacer rendir cuentas a las fuerzas de seguridad afganas por las violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, así como para ofrecer reparaciones a las víctimas.

“Lamentablemente, es probable que la violencia relacionada con el conflicto continúe, o incluso aumente, en los próximos años. La rendición de cuentas de las fuerzas de seguridad de Afganistán será esencial; actualmente las víctimas y sus familias viven en general sin justicia y sin indemnización siquiera”, ha afirmado Horia Mosadiq.

Este mismo mes, Amnistía Internacional ha publicado un programa de derechos humanos en el que se especifican los principales retos del próximo gobierno.

“El próximo presidente de Afganistán no puede permitirse tratar los derechos humanos como un asunto secundario. Toda nueva cesión de derechos que se haga por conseguir beneficios a corto plazo no servirá más que para hacer retroceder al país, en vez de avanzar, a partir de 2014”, ha señalado Horia Mosadiq.