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Condena enérgica de la decapitación

Londres.- Amnistía Internacional condena enérgicamente la decapitación de Kenneth Bigley y pide que todos los rehenes sean puestos en libertad de forma inmediata e incondicional.

 

“El secuestro y la posterior muerte de civiles son delitos reconocidos internacionalmente que suponen la violación de los derechos más básicos de la persona y para los que no puede haber justificación alguna”, ha manifestado Amnistía Internacional.

 

Kenneth Bigley, ciudadano británico de 62 años, fue secuestrado el 16 de septiembre por el grupo autodenominado Tawhid Wal Yihad (Monoteísmo y Guerra Santa).

 

Durante los últimos seis meses, decenas de extranjeros de distintas nacionalidades, la mayor parte de ellos civiles y entre los que hay cooperantes, periodistas, conductores y contratistas privados, han sido secuestrados y hechos rehenes por diversos grupos armados que operan en Irak para presionar a sus gobiernos o empresas.

 

“Amnistía Internacional condena el uso de civiles como moneda de cambio en Irak, e insta a los grupos armados a que respeten las normas mínimas del derecho internacional humanitario, la justicia y la humanidad en sus acciones.”

 

La organización también insta a las tropas multinacionales y al gobierno provisional de Irak que mantengan la seguridad y el Estado de derecho respetando las normas internacionales humanitarias y de derechos humanos, y que pongan a los autores de estos secuestros en manos de la justicia.