El descarado ataque contra un destacado defensor de los derechos humanos, Pierre-Claver Mbonimpa, forma parte de una inquietante escalada de violencia de motivación política en Burundi y las autoridades deben actuar para calmar la situación y llevar a los responsables ante la justicia. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional. Pierre-Claver Mbonimpa, presidente de la Asociación para la Protección de los Derechos Humanos y los Detenidos (APRODH), resultó herido por los disparos de unos hombres armados en Bujumbura el 3 de agosto. El ataque tuvo lugar un día después del asesinato del general Adolphe Nshimirimana, asesor principal sobre seguridad de la Presidencia. “Este descarado ataque contra Pierre-Claver Mbonimpa, un hombre que trabaja incansablemente para proteger los derechos de otras personas, resulta sumamente inquietante", ha manifestado Sarah Jackson, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para África Oriental, el Cuerno de África y los Grandes Lagos.
“Las autoridades burundesas deben actuar sin demora para revertir el creciente clima de temor y violencia, haciendo un llamamiento público a la calma y llevando a los atacantes ante la justicia."Muchos defensores y defensoras de los derechos humanos, y también muchos periodistas, se han visto obligados a huir de Burundi desde principios de año a causa de la represión emprendida por el gobierno contra sus detractores tras la decisión del presidente Pierre Nkurunziza de presentarse a un tercer mandato. El 2 de agosto, Esdras Ndikumana, periodista burundés que informaba para Radio France Internationale (RFI) desde el lugar del asesinato del general Nshimirimana, fue detenido por las fuerzas de seguridad gubernamentales. Quedó en libertad unas horas después, tras haber recibido una brutal paliza a consecuencia de la cual sufrió lesiones tales como la fractura de un dedo. “Las autoridades burundesas deben garantizar una protección efectiva para todas las personas; esa protección debe incluir medidas para que los periodistas y los defensores y defensoras de los derechos humanos puedan trabajar en un entorno seguro. Los ataques de motivación política, incluido el asesinato del general Nshimirimana, deben investigarse de manera independiente e imparcial, y los responsables deben ser procesados", ha manifestado Sarah Jackson. “Los esfuerzos regionales e internacionales para poner fin a la crisis de Burundi deben reanudarse sin demora para prevenir nuevas violaciones de derechos humanos."
