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Bahréin: Las esperanzas de reforma, aplastadas en la aterradora represión de la disidencia

Las protestas contra la represión por parte del gobierno continúan en Bahrein © Demotix

Un nuevo informe de Amnistía Internacional detalla los abusos generalizados contra activistas pacíficos y críticos del gobierno que continúan produciéndose en Bahréin cuatro años después de los levantamientos que conmocionaron el reino del Golfo en 2011, y que incluyen tortura, detenciones arbitrarias y uso excesivo de la fuerza.

El informe, titulado Behind the Rhetoric: Human rights abuses in Bahrain continue unabated (Detrás de las palabras: los abusos contra los derechos humanos en Bahréin no cesan) demuestra que las autoridades no han llevado a cabo reformas cruciales para terminar con la represión, a pesar de asegurar una y otra vez a sus aliados occidentales que están realmente comprometidas con los derechos humanos. El documento se publica en vísperas de la celebración en Bahréin del Gran Premio de Fórmula 1, que este fin de semana convocará la atención mundial.

“Cuando este fin de semana los ojos del mundo estén puestos en Bahréin durante el Gran Premio, pocas personas se darán cuenta de que la imagen internacional que las autoridades han intentado dar del país como un Estado reformador, progresista y comprometido con los derechos humanos, enmascara una verdad mucho más siniestra”, ha dicho Said Boumedouha, director adjunto del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional.

“A cuatro años del levantamiento, la represión es generalizada y continúan los abusos galopantes a manos de las fuerzas de seguridad".

"Las autoridades de Bahréin deben demostrar que las promesas de reforma que han hecho son más que mera palabrería.”

En los últimos años, las autoridades han seguido afirmando su poder a través de una terrible represión de la disidencia, y en todo el país los activistas pacíficos y los críticos del gobiernos siguen siendo detenidos y encarcelados.

Desde hace casi dos años está prohibida cualquier manifestación pública en la capital, Manama, y las que se producen fuera de esta ciudad suelen ser dispersadas por las fuerzas de seguridad, a menudo con lanzamiento de gas lacrimógeno y disparos de perdigones, con los consiguientes casos de graves lesiones o muertes.

Un muchacho de 17 años dijo a Amnistía Internacional que en diciembre de 2014 el impacto de un bote de gas lacrimógeno le desgarró el lado derecho del rostro y le rompió la mandíbula en una persecución de las fuerzas de seguridad que disolvían una marcha en la que el joven participaba. Según contaba, el agente que lo detuvo le puso el pie en la cabeza, diciéndole: “Hoy te mato”.

Los agentes que lo llevaron al hospital se burlaron de él y lo dejando aullando de dolor durante aproximadamente media hora, después de lo cual se desmayó. Posteriormente quedó en libertad sin cargos, aunque posteriormente volvió a ser detenido durante una redada policial.

Otros manifestantes detenidos describen brutales palizas, torturas y amenazas para obligarlos a “confesar”. Uno afirmó que lo habían golpeado con la oreja de un martillo en varias partes de su cuerpo.

Los presos preventivos también suelen ser torturados para conseguir “confesiones”. En el informe se destacan decenas de casos de detenidos brutalmente golpeados, privados de sueño y de alimentación adecuada, quemados con cigarrillos, agredidos sexualmente, sometidos a descargas eléctricas en zonas como los genitales, y quemados con planchas. Uno fue violado introduciéndole un tubo de plástico en el ano.

“La gran cantidad de testimonios de tortura y violencia que ofrece el informe demuestran que poco ha cambiado desde 2011. La brutalidad sigue siendo la característica distintiva de las fuerzas de seguridad de Bahréin”, ha dicho Said Boumedouha.

“Las autoridades deben tomar medidas para eliminar años de arraigada impunidad a fin de poner fin a la espiral de abusos de Bahréin.”

A pesar de una serie de reformas legales y de la creación de nuevas instituciones nacionales de derechos humanos en aplicación de las recomendaciones de la Comisión Independiente de Investigación de Bahréin, creada para investigar la dura represión gubernamental de las protestas de 2011, la mayoría de estas medidas han tenido poco efecto en la práctica.

Con arreglo a las recomendaciones de la Comisión, se han creado nuevas instituciones de supervisión, como el Defensor del Pueblo del Ministerio del Interior y la Unidad de Investigación Especial, para investigar las violaciones de derechos humanos de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, ninguna de ellas tiene la suficiente independencia, imparcialidad ni transparencia. Las reformas jurídicas introducidas para levantar las restricciones sobre la libertad de expresión, asociación y reunión han ido paralelas a actuaciones para reforzar y mantener leyes represivas.

“Las esperanzas de que la Comisión Independiente de Investigación genere un verdadero cambio se han esfumado. Las autoridades deben dejar de aparentar que han aprendido algo de sus antiguos errores y tomar medidas de inmediato para garantizar que aplican reformas significativas y ajustadas a sus obligaciones en materia de derechos humanos”, ha dicho Said Boumedouha.

A los activistas y líderes políticos que han sido detenidos se les suelen imputar amplios cargos relacionados con la seguridad nacional, tales como “incitar al odio contra el gobierno” o “amenazar con derrocar al gobierno”. El líder del principal grupo de oposición, Al Wefaq, está siendo juzgado por cargos de este tipo. Otras personas han sido detenidas en virtud de leyes que prohíben insultar o faltar al respeto a dirigentes estatales, funcionarios e instituciones, banderas y símbolos militares o estatales. Entre las personas detenidas o condenadas a penas de prisión por el mero hecho de publicar comentarios en Twitter o, en un caso, leer un poema en una fiesta religiosa, figuran destacados activistas como Nabeel Rajab y Zainab al-Khawaja.

También se han introducido leyes que restringen la libertad de las asociaciones políticas y permiten a las autoridades suspenderlas o clausurarlas, así como participar en sus reuniones con representantes de organizaciones o gobiernos extranjeros.

“La idea de que Bahréin respeta la libertad de expresión es pura ficción". "¿Dónde está la libertad en un país en el que activistas pacíficos, disidentes y dirigentes de la oposición son detenidos arbitrariamente una y otra vez por el mero hecho de tuitear sus opiniones y donde leer un poema puede llevarte a la cárcel? Las autoridades deben poner en libertad a toda persona detenida únicamente por ejercer pacíficamente su derecho a la libertad de expresión”, ha dicho Said Boumedouha.

A pesar de afirmar que las ONG pueden funcionar libremente en Bahréin, las autoridades tienen amplias competencias para interferir en su actividad. Los defensores de los derechos humanos suelen ser intimidados y hostigados y un proyecto de ley sobre las ONG amenaza con restringir aún más sus libertades. 

El acceso al país de las organizaciones internacionales de derechos humanos y los periodistas extranjeros también se ha reducido en los últimos años, en lo que parece un esfuerzo concertado para limitar el escrutinio del expediente de derechos humanos de Bahréin.

Las autoridades también han intentado reforzar las leyes antiterroristas frente al aumento de la violencia contra las fuerzas de seguridad, y han ampliado sus competencias para privar de la nacionalidad bahreiní a cualquier persona considerada opositora del gobierno. El incumplimiento de las promesas del gobierno ha provocado un incremento de la tensión en Bahréin, con protestas, brotes reiterados de violencia callejera y un aumento de las agresiones contra agentes de policía.

“Responder a las amenazas contra la seguridad con un control aún más férreo del poder no hará más que avivar las tensiones y agravar los abusos contra los derechos humanos”, ha dicho Said Boumedouha.

Amnistía Internacional pide a la comunidad internacional, en particular a los gobiernos de Reino Unido, Estados Unidos y la UE, que presione a Bahréin para que mejore su expediente de derechos humanos.

“El gobierno de Bahréin debe reconocer que no puede seguir contando con el apoyo de sus aliados si continúa incumpliendo sus más básicas obligaciones internacionales en materia de derechos humanos. Las autoridades deben llevar a cabo rápidamente una verdadera reforma de derechos humanos y garantizar la rendición de cuentas de las violaciones cometidas en el pasado”, ha dicho Said Boumedouha.