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Activista ugandesa de derechos LGBT recibe el máximo galardón de derechos humanos

Kasha Jacqueline Nabagesera defiende los derechos de las personas LGBT en un clima de temor. © Karen Veldkamp/Amnistía Internacional

“Este premio reconoce el enorme valor de Kasha Jacqueline Nabagesera frente a la discriminación y la violencia contra las personas LGBT en Uganda”, manifestó Michelle Kagari, directora adjunta del Programa para África de Amnistía Internacional. “Su pasión por promover la igualdad y su incansable labor para poner fin al despreciable clima de temor sirven de inspiración a activistas LGBT del mundo entero que sufren amenazas, violencia y encarcelamiento a causa de su orientación sexual y su identidad de género”.

El prestigioso premio global de derechos humanos Martin Ennals ha sido otorgado a Kasha Jacqueline Nabagesera, defensora ugandesa de los derechos del colectivo de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero (LGBT) de su país. Nabagesera es fundadora y directora ejecutiva de “Freedom and Roam Uganda”.

El colectivo LGBT en Uganda

La situación de la comunidad LGBT en este país es sumamente difícil, con numerosos casos documentados de discriminación, detención arbitraria, reclusión ilegal, tortura y otros malos tratos infligidos exclusivamente a causa de la orientación sexual y la identidad de género. Quienes trabajan para sacar a la luz esos abusos son blanco frecuente de ataques.

En el sistema legal ugandés, la homosexualidad es un delito penal castigado con una pena máxima de cadena perpetua. En 2009 se presentó un proyecto de ley encaminado a afianzar la discriminación y el odio contra las personas LGBT.

El 26 de enero, el activista ugandés por los derechos de los gays David Kato fue asesinado después de que el periódico ugandés Rolling Stone publicara una lista de los 100 “principales homosexuales” del país y pidiera que se ahorcara a las personas citadas en ella. El nombre de Kasha Jacqueline Nabagesera también aparecía en esa lista.

“He vivido luchando abiertamente por los derechos de las personas LGBT en Uganda, y he pagado por ello un elevado precio”, declaró Nabagesera a Amnistía Internacional en una ocasión anterior. “Me han desalojado de casa en casa; han desalojado mi oficina; ya no puedo caminar por la calle abiertamente; he sido atacada.”

Pese a la intimidación y las amenazas constantes, Nabagesera ha seguido defendiendo públicamente y en los medios de comunicación a la comunidad LGBT de Uganda, tanto en su país como en el extranjero.