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¿Qué es la violencia vicaria?

© Juan Pablo Serrano Arenas by Pexels

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Violencia vicaria en España: qué es, cuántos casos hay y cómo prevenirla

Por Mª Luisa Garcés de los Fayos, miembro del Equipo de Derechos de las Mujeres en Amnistía Internacional,

A 17 de febrero de 2026, el número de mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas en España asciende a 6 en lo que va de año. Desde 2003, fecha en la que comenzaron a recopilarse oficialmente estos datos, son ya 1.349 las mujeres víctimas mortales de la violencia de género.

Estas muertes dejan tras de sí a centenares de huérfanos y huérfanas. Desde 2013, año en que empezó a registrarse esta realidad, en torno a 500 menores han perdido a sus madres como consecuencia de la violencia de género.

En demasiadas ocasiones, los hijos e hijas son utilizados como instrumento para causar el mayor daño posible a la madre, llegando incluso a perder la vida. Desde 2013, 66 niños y niñas han muerto en el contexto de la violencia de género, en la mayoría de los casos a manos de su padre biológico.

¿Quién ejerce la violencia vicaria?

© Pexels Pixabay

1. ¿Qué es la violencia vicaria?

La violencia vicaria es una forma de violencia de género por la cual los hijos e hijas de las mujeres víctimas de violencia de género son instrumentalizados como objeto para maltratar y ocasionar dolor a sus madres.

La Ley Orgánica 1/2004, del 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, recoge que no solo la mujer es víctima de este tipo de violencia: también lo son sus hijos e hijas, utilizados por su maltratador para producir daño. Por tanto, y tal y como explica Sonia Vaccaro, la psicóloga clínica y forense que acuñó el término en 2012, se trata de una “violencia desplazada”: aunque el fin último sea herir a la mujer, se utiliza a sus hijos e hijas para ello.

¿Qué se busca con la violencia vicaria?

El agresor emplea a los niños y niñas como herramienta de control y tortura psicológica hacia la madre. No se trata solo de causar un daño puntual: es una forma de violencia cuyo objetivo es generar el máximo sufrimiento posible, incluso cuando la relación ya ha terminado. En los casos más extremos, esta violencia llega a traducirse en el asesinato de los hijos e hijas.

Ejemplos de violencia vicaria en España

Un ejemplo devastador de este tipo de violencia fue el caso de José Bretón, condenado a 40 años de prisión por asesinar a sus dos hijos en 2011. Al confirmar la sentencia, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía destacó que “el acusado no mató porque quisiera la muerte de Ruth y José, sino para hacer sufrir a su madre, verdadera víctima en el ánimo del acusado”.

En España, se consideran asesinatos de hijos o hijas como casos de violencia vicaria siempre que la madre no haya sido asesinada en el mismo suceso.

Visibilizar esta forma extrema de violencia de género es fundamental. Pero no basta con conocerla: es urgente exigir políticas que realmente protejan a las mujeres y a sus hijos e hijas. Si compartes esta preocupación, puedes sumarte a esta petición para reclamar medidas que impidan que los menores sean utilizados como instrumento de maltrato.

2. Formas de violencia vicaria

Amenazas, chantajes y control a través de los hijos e hijas

La violencia vicaria puede adoptar diferentes manifestaciones, pero una de las más frecuentes es la amenaza:

  • amenazar con llevarse a los niños y niñas,
  • quitar la custodia,
  • o incluso matarlos.

Estas amenazas buscan generar miedo constante en la madre y usar la relación con los menores como arma de control.

Violencia psicológica en presencia de los hijos e hijas

Otra forma habitual consiste en aprovechar la presencia de los niños y niñas para insultar, humillar o desvalorizar a la madre, además de lanzar amenazas explícitas o veladas.
El objetivo es que la mujer reciba el impacto doble: sobre sí misma y sobre sus hijos e hijas.

Manipulación y negligencia intencionada

La violencia vicaria también puede manifestarse a través de acciones que ponen en riesgo directo el bienestar de los menores, como:

  • interrumpir tratamientos médicos o farmacológicos que deberían mantenerse,
  • no proporcionar información relevante durante los días de visita,
  • o inventarse datos dolorosos relacionados con los hijos e hijas.

Uso del régimen de visitas como herramienta de maltrato

El agresor puede utilizar los momentos de custodia o visitas para:

  • manipular emocionalmente a los niños y niñas,
  • obtener información sobre la madre,
  • o generar situaciones de angustia y conflicto.

Estas prácticas no siempre dejan marcas visibles, pero forman parte del mismo patrón: utilizar a los menores como instrumento para dañar a la mujer.

© Pixabay by Pexels

3. ¿Es la violencia vicaria la forma más cruel de violencia de género?

La violencia de género es cualquier acto de violencia ejercido contra las mujeres por el hecho de serlo y que cause o pueda causar daño físico, sexual o psicológico. Incluye las amenazas, la coacción o la privación arbitraria de libertad, ya sea en el ámbito público o en el privado.

Por tanto, existen múltiples formas de violencia contra las mujeres, y la violencia vicaria es una de ellas.

¿Por qué la violencia vicaria se considera especialmente cruel?

Esta forma de violencia se considera especialmente cruel porque el agresor es plenamente consciente del daño irreparable que va a causar. No solo arrebata la vida de los hijos e hijas o los instrumentaliza para generar miedo y sufrimiento: también condena a la madre a un dolor perpetuo.

Además, la violencia vicaria implica múltiples víctimas:

  • los niños y niñas, utilizados como herramienta de maltrato,
  • y la madre, que sufre de forma directa e indirecta.

Es una violencia que atraviesa a toda la familia y deja secuelas profundas, imposibles de reparar.

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4. Violencia vicaria en cifras

Niños y niñas asesinados desde 2013

Según la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género, la cifra provisional de menores asesinados por sus padres biológicos, parejas o exparejas desde 2013 hasta noviembre de 2025 asciende a 65.

Estos asesinatos se producen como consecuencia directa de la violencia de género ejercida contra sus madres, y en la mayoría de los casos el agresor es el padre biológico.

Últimos casos registrados

En 2025, tres menores fueron asesinados en crímenes vicarios en España: Nadia, de 5 años, Eva Yasmina, de 13, y Samuel, de 2 años, todos ellos asesinados por sus padres o por las exparejas de sus madres.

El último caso fue el de Samuel, asesinado por su padre el 25 de junio de 2025 en Algemesí (Valencia), en un doble crimen machista en el que también fue asesinada su madre. No existían denuncias previas por violencia de género contra el agresor. 

Estos datos evidencian la necesidad urgente de reforzar la protección de los menores en contextos de violencia de género, especialmente en situaciones en las que existe riesgo durante las visitas o la convivencia.

5. ¿Están protegidas las mujeres y los hijos e hijas frente a la violencia vicaria?

En 2021 se aprobó la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia, que incluye una medida clave: cuando haya indicios fundados de que los hijos e hijas conviven con situaciones de violencia de género, la autoridad judicial, de oficio o a petición de parte, debe suspender el régimen de visitas del autor de la violencia respecto a los menores que dependan de él.

Suspensión de visitas y retirada de custodia: qué dice la ley y qué ocurre en la práctica

A pesar de lo que establece la ley, las actuaciones judiciales siguen siendo débiles en relación con la suspensión de visitas o la retirada de custodia.
Según las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial, solo el 15,36% de las medidas civiles adoptadas en casos de violencia de género en el primer trimestre de 2025 incluyeron la suspensión del régimen de visitas (13,65% en el segundo trimestre), cifras que reflejan un estancamiento respecto al 14,27% registrado en 2024.

Un paso adelante: el Anteproyecto de Ley Orgánica de Medidas en Materia de Violencia Vicaria

En octubre de 2025, el Consejo de Ministros aprobó el Anteproyecto de Ley Orgánica de Medidas en Materia de Violencia Vicaria, actualmente en trámite. Este texto supone un avance relevante porque refuerza la protección de los menores y busca evitar que sean utilizados para infligir daño a la madre. Entre las medidas más destacadas se encuentran:

  • Suspensión inmediata de visitas cuando existan indicios de violencia de género.
  • Prohibición de visitas no supervisadas en situaciones de riesgo.
  • Revisión reforzada de la idoneidad parental en contextos de violencia.
  • Mayor coordinación entre juzgados de violencia sobre la mujer y juzgados de familia.
  • Medidas de apoyo psicológico, acompañamiento y reparación para los menores víctimas.

Medidas para proteger a las personas huérfanas por violencia de género

En marzo de 2022 se aprobó la Ley Orgánica de Mejora de la Protección de las Personas Huérfanas Víctimas de la Violencia de Género, cuyo objetivo es eliminar obstáculos e incertidumbres en la atención a estas víctimas, especialmente en lo relativo a su situación económica y a su vulnerabilidad.

Aunque las leyes existen, su aplicación no es lo suficientemente firme. Como resultado, muchas mujeres y menores continúan desprotegidos. Es el momento de exigir a las autoridades que prioricen la seguridad de las víctimas por encima de cualquier otra consideración. Puedes apoyar esta exigencia firmando aquí.

© Ulrike Mai en Pixabay

6. El caso de Ángela González, un precedente en España

En septiembre de 1999, Ángela González Carreño huyó por primera vez con su hija Andrea, de 3 años, después de ser agredida con un cuchillo por su marido, Felipe Rascón. Ángela lo había denunciado más de cincuenta veces, reclamando medidas de protección para ambas. A pesar de ello, Felipe Rascón seguía teniendo derecho a visitar a su hija sin supervisión. En una de esas visitas, asesinó a Andrea, que entonces tenía 7 años.

Durante más de una década, el Estado negó cualquier responsabilidad en el caso, sometiendo a Ángela a un proceso judicial interminable en el que sus derechos fundamentales fueron ignorados de forma sistemática.

La condena de la CEDAW a España

En 2014, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) condenó al Estado español por no haber protegido a Ángela y a Andrea. El Comité subrayó que la justicia española desoyó las peticiones de protección y permitió visitas no vigiladas entre la menor y su padre, quien finalmente la asesinó.

La sentencia del Tribunal Supremo y su impacto

En 2018, gracias también al dictamen de la CEDAW, el Tribunal Supremo (TS) reconoció la responsabilidad patrimonial del Estado por el anormal funcionamiento de la Administración de Justicia. El TS concluyó que se habían vulnerado los derechos de Ángela González, incluidos:

  • el derecho a la igualdad y a no ser discriminada por razón de sexo,
  • el derecho a la integridad física y moral,
  • y el derecho a la tutela judicial efectiva por haber sufrido un acto de discriminación derivado de la situación de violencia sobre la mujer.

La sentencia del Tribunal Supremo es muy importante porque supone reafirmar que la violencia de género es una vulneración de los derechos humanos y de derechos fundamentales reconocidos en la Constitución, del derecho a la igualdad y no discriminación por razón de sexo, del derecho a la tutela judicial efectiva y del derecho a la reparación de la víctima.

7. Cómo prevenir la violencia vicaria

A pesar de los avances, todavía queda un largo camino para garantizar la protección integral de las mujeres y de sus hijos e hijas, víctimas directas e indirectas de la violencia de género. El Estado debe aplicar medidas más fuertes y eficaces para prevenir la violencia vicaria y evitar que los menores sean utilizados como instrumento de maltrato.

Es esencial que se cumpla lo establecido en la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la violencia, para que los jueces suspendan las visitas y/o retiren la custodia a los padres que ejercen la violencia de género en el ámbito familiar. Asimismo, es fundamental partir de una educación en la que se conozcan bien este tipo de violencias y su gravedad. Y que las sentencias judiciales sean reparadoras.

La importancia del enfoque de género en la justicia

La condena a España en el caso de Ángela González así como las diversas recomendaciones e informes del Comité CEDAW de la ONU apuntan a cómo deben actuar los poderes del Estado implicados. Para corregir los sesgos patriarcales detectados en el sistema judicial, es imprescindible aplicar un enfoque de género:

  • escuchar con atención la denuncia de la mujer,
  • valorar adecuadamente el riesgo,
  • y priorizar la seguridad de los menores por encima de los derechos de visita del agresor.

Educación, sensibilización y prevención

La violencia vicaria no puede seguir siendo invisibilizada ni tratada como una excepción. Proteger a las víctimas requiere un sistema judicial con enfoque de género, medidas efectivas y también una ciudadanía activa porque prevenir y erradicar la violencia vicaria no es solo trabajo de las instituciones. Las personas de la sociedad civil también pueden desempeñar un papel fundamental al exigir medidas, apoyar a las víctimas y no normalizar comportamientos que perpetúan la violencia.

Por eso, te invitamos a sumarte a esta iniciativa que defiende un país donde mujeres y niños vivan libres de violencia, con un Estado que responda con firmeza y sin excusas.

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