Actuamos por los derechos humanos
en todo el mundo

Buscar
  • Blog

“Nuestra causa es justa”

El redactor de informativos Abdelkhaleq Amran es uno de los muchos profesionales del periodismo, activistas y en general personas que se muestran críticas que han sido arrestados y encarcelados sin cargos ni juicio por el grupo armado huzí, que controla la mayor parte de Yemen. Su cuñada, Salwa Ali Abdo Amran, describe la lucha de su familia por su liberación.

Ha pasado una año, con sus festividades, alegrías y penas, pero no hemos experimentado ni un ápice de felicidad.

Los huzíes secuestraron a mi cuñado Abdelkhaleq en junio del año pasado. Es periodista, investigador, político y activista, y ha intentado poner al descubierto violaciones de derechos humanos, incluidos secuestros y torturas, llevadas a cabo por la milicia huzí.

 

La sobrina de Abdelkhaleq sostiene una pancarta que pide su liberación. © Particular

Antes de que se lo llevaran, tanto él como sus colegas estaban siendo seguidos y recibían amenazas asiduamente. Cerraron todos los periódicos en los que trabajaban. Siguieron trabajando desde un hotel hasta que unos hombres armados irrumpieron en su habitación a las 4 de la madrugada y se llevaron a Abdelkhaleq y a otros ocho periodistas, primero, a dos centros de detención en Saná y un mes después, a lugares desconocidos.

Durante cuatro meses sufríamos por su desaparición; cualquier persona que se atreviera a preguntar por él y por sus compañeros era amenazada de secuestro. Hemos vivido momentos muy duros sin saber a qué puerta llamar ni a qué autoridad dirigirnos.


Defensor de los derechos humanos

Abdelkhaleq siempre ha sido un defensor de los derechos humanos y las libertades. Quiere educar a la sociedad para sembrar las semillas de la libertad, la justicia, la igualdad y la convivencia. Quiere concienciar sobre la necesidad de luchar contra el racismo, el sectarismo y la opresión.

Es un esposo amable y afectuoso. Siempre ayuda a su esposa a cuidar de sus hijos y les da cariño, amor y comprensión. Es tan paciente que no le importa que su hija pequeña lo regañe si vuelve a casa tarde del trabajo.

Salwa y otras mujeres hacen campaña por los activistas detenidos en Yemen. © Particular

Cuando desapareció, acudimos ante distintas autoridades en busca de ayuda, pero todas resultaron estar controladas por la milicia huzí. Finalmente, otras personas que habían estado detenidas nos dijeron que lo habían llevado a una prisión de Saná gestionada por el Ministerio del Interior.

Ahora le permiten recibir una visita semanal, pero sólo durante unos pocos minutos. No pocas veces nos han dicho en el último momento que se ha cancelado la visita. Por supuesto, no nos dicen que no haya visitas, pero afirman que él no está allí; eso nos da mucho miedo y hace que nos preocupemos todavía más.


Pálido y cansado

La primera vez que visitamos a Abdelkhaleq, le había crecido una gran barba, estaba pálido y reflejaba cansancio. Más tarde supimos que estaba siendo sometido a las peores torturas. Lo habían recluido en régimen de aislamiento, le habían negado acceder al aseo, le hacían cargar objetos pesados y lo obligaban a estar de pie, apoyado sólo en una pierna con las manos atadas sobre la cabeza. También lo golpeaban con las culatas de los fusiles y no lo alimentaban durante largos periodos.

Conocer esos detalles nos afectó gravemente a todos, sobre todo a sus ancianos padres. Su madre lo visitó en prisión en dos ocasiones, pero se preocupó tanto que acabó teniendo que ir al hospital, aquejada de infecciones. Su hija de 6 años lo visitó una vez y lloró tanto que no pudo expresar cuánto lo añoraba.

 

He conocido a muchas familias que están pasando por el mismo calvario. Algunas han perdido todas sus fuentes de ingresos porque quienes sostenían a la familia están entre rejas. Los padres y las madres tienen problemas de salud, incluso han sufrido infartos. Algunas familias ni siquiera saben dónde están sus seres queridos.


Una gran familia

Por esa razón creamos la Asociación de Madres de Personas Secuestradas. Queremos brindar apoyo a esas familias y ayudar a aliviar su dolor. Todos compartimos el mismo sufrimiento como una gran familia. Lo que nos motiva a aguantar y a mantenernos firmes es que nuestra causa es justa. Nuestras víctimas de secuestro no estaban armadas ni habían incitado al odio contra un bando u otro. Sólo querían informar de la verdad de lo que estaba sucediendo en la sociedad en ese momento.

Tengo grandes esperanzas en mi país, y esas esperanzas me han ayudado a permanecer firme. Anhelo un país que se construya en lugar de destruirse. Anhelo que los niños y las niñas adquieran conocimientos y gocen de buena salud en lugar de que lleven armas y maten a otros niños.

Anhelo ver a los periodistas trabajar por la sociedad, sin que el Estado los vigile. Anhelo ver sonrisas en los rostros de los niños y las niñas que perdieron a sus padres y su infancia. Anhelo ver un país que no esté divido en zonas o sectas. Queremos ser hermanos y hermanas, y nuestra patria es Yemen.


Hijo, hermano, padre

Mi mensaje a quienes recluyen a Abdelkhaleq es el siguiente: Liberadlo a él y a todas las demás personas inocentes. Jamás se ha opuesto a vosotros ni ha destruido un hogar ni matado a un niño. ¿Es así como recompensáis a quienes aspiran a tener un país mejor? ¿Es así como tratáis a vuestros conciudadanos? ¿Es así como gobernáis un país tras haber matado a sus hijos, desplazado a sus familias y destruido sus instituciones?

 

Abdelkhaleq Amran © Particular

¡Actúa!

Otros periodistas han sido condenados solamente por ejercer su derecho a la libertad de expresión. Un ejemplo es el caso de Shawkhan:

EGIPTO: #FREESHAWKAN

 Shawkan, reportero gráfico egipcio de 27 años, permanece encarcelado desde agosto de 2013. Su delito: tomar fotografías de la violenta dispersión de la sentada de Rabaa al Adaweya.y.

FIRMA AHORA