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Sierra de Tarahumara. © AI

Los kilómetros más importantes de los superatletas rarámuri

Por Olatz Cacho (@Olatz_Cacho), responsable del área de Países en Amnistía Internacional, 

Dos indígenas rarámuri representaron a México en los Juegos Olímpicos de Amsterdam en 1929. Al terminar un maratón de 42 kilómetros se quejaron diciendo "¡muy corto! ¡muy corto!". No eran deportistas profesionales sino indígenas de un pueblo nativo de Chihuahua, los rarámuri, cuyo nombre en español significa "los de los pies ligeros”.

Desde entonces han llamado la atención estos indígenas de México que pueden correr hasta tres días seguidos sin entrenar formalmente. En lugar de mallas ligeras de materiales modernos y zapatillas último modelo visten ropas tradicionales y unas sandalias de caucho que ellos mismos se fabrican. Son especialistas en ultramaratones (carreras más largas que los 42 km de un maratón). Una foto de María Lorena Ramírez, la última de estas corredoras, en el podio se hizo viral en Facebook, y su historia y las bellísimas imágenes de la Sierra donde viven inspiraron una canción y protagonizaron el vídeo “Movimiento” de Jorge Drexler.

Los rarámuri utilizan sandalias de caucho que ellos mismos se fabrican

Los rarámuri utilizan sandalias de caucho que ellos mismos se fabrican. © AI

Averiguar cuál es su secreto ha llenado artículos de periódicos e incluso se ha escrito un libro sobre esta comunidad (“Nacidos para correr” de Christopher McDougall) . Al parecer se asentaron en los alejados e inaccesibles lugares de la Sierra Tarahumara para protegerse de la invasión española en los tiempos de la Conquista. Y así se han mantenido al margen del “desarrollo” sin apenas modificar sus costumbres, viviendo tradicionalmente en asentamientos alejados lo que les obliga a recorrer distancias largas a diario para ir al colegio, visitar otras aldeas, cazar o comercializar. Dicen, por ejemplo, que el trabajo de María Lorena Ramírez requiere hacer de 10 a 15 km al día cuidando ganado y cabras bajo el sol y el calor, lo que probablemente sea mucho más efectivo que un plan de entrenamiento al uso.

Además de lo físico, e incluso más importante, es el lado místico. Para los y las rarámuris correr es un trance que te desliga del ego. Significa reunirse con la tierra, comprenderla en su espiral eterna de movimiento. “Cuando corres en la tierra y corres con la tierra, puedes correr para siempre”, dice un proverbio rarámuri. Su entorno es tan extremo, con sequías y fríos intensos, que la voluntad resulta imprescindible para sobrevivir. Los rarámuri han soportado las inclemencias de su entorno durante siglos, y el más arraigado símbolo de su espíritu es precisamente el hábito de correr, que practican todas las generaciones de rarámuri.

Julián Carrillo, el titán discreto

De esta comunidad es Julián Carrillo, concretamente de la sierra de Coloradas de la Virgen. En 1992 su comunidad lo escogió como Comisario de Policía de las Coloradas esto es responsable por la seguridad del territorio, y más tarde residente de bienes comunes con el objetivo principal de cuidar el territorio, el agua, el bosque y los animales. Cualquiera diría que en un entorno como el de esta sierra este es un trabajo idílico. Pero, en realidad, es casi una condena a muerte en México, uno de los países más peligrosos del planeta para la defensa de la tierra, el territorio y el medioambiente, según organizaciones como Global Witness.

La sierra es rica en recursos naturales. Desde hace años la madera de sus bosques, sus recursos mineros y la siembra de plantas para la obtención de drogas, particularmente cannabis y amapola, son objeto de codicia de grupos armados. Las denuncias de Julián por la concesión de permisos para explotar su tierra sin consulta no podían acabar bien, como no lo hicieron para los ocho líderes asesinados anteriormente en su comunidad. Tras años de soportar amenazas, de ver cómo su casa era incendiada y de sufrir el asesinato de cinco miembros de su familia, Julián fue asesinado en octubre de 2018. Esto a pesar de que el gobierno le otorgara medidas de protección a él y a otros miembros de la comunidad, además de a la organización que les brinda acompañamiento y apoyo legal la Alianza Sierra Madre A.C.

Julian Carrillo, líder indígena defensor del medio ambiente asesinado en México

Julián Carrillo junto a otros miembros de su comunidad. © AI

Al tiempo que una desolación e impotencia infinita, se nos fue filtrando la energía rarámuri de perseverancia, de lucha, de estoicismo... Y la idea de la campaña por Julián surgió de una manera tan natural como evidente: pedir justicia corriendo.  

En Amnistía Internacional  creamos una web para inscribirse y anotar los kilómetros que se hagan corriendo (o andando para que cualquiera pueda participar). Estos se suman en un contador global que tiene por objetivo hacer 10.000 kilómetros, la distancia que separa Madrid de Chihuahua. Runners como el campeón de Europa y del Mundo de Maratón Martín Fiz se apuntaron en minutos. Activistas de Amnistía Internacional hacen su importante labor de hormiga por toda España y están contactando con grupos de runners y clubes de deporte para expandir la acción. Desde México nos han dicho que la propia comunidad va a organizar una carrera para sumarse públicamente a la campaña (¡BIEN!).  

En octubre, cuando se cumpla un año del asesinato de Julián, entregaremos una recopilación de fotos al gobernador de Chihuahua, Javier Corral, que de momento “padece” nuestra campaña solo en redes sociales. Queremos justicia para Julián y protección adecuada para toda su comunidad porque cuidan su patrimonio, cultura, forma de vida, medioambiente y el nuestro, el de toda la humanidad.

¿Te he convencido para que participes? Puedes hacerlo aquí

Corre por Julián Carrillo y suma tus kms

¡Firma!