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Estudiantes de la al-Huda School preparados para aprender a pesar del miedo a los ataques © Amnistía Internacional

La población infantil en el conflicto yemení. ¡Dejadla en paz!

La población civil, y especialmente la población infantil, es la principal víctima del conflicto en Yemen.

El 25 de marzo de 2015 la coalición dirigida por Arabia Saudí lanzó los primeros ataques aéreos contra el grupo armado huzí en Yemen. Aunque los objetivos declarados de los ataques eran los huzíes y sus aliados, la realidad es que la víctima principal fue la población civil. Hubo más de 3.000 civiles muertos, al menos 2,5 millones de personas desplazadas de sus hogares y más del 80% con necesidades urgentes de ayuda humanitaria. Los ataques aéreos han destruido o dañado infraestructuras civiles tales como hospitales, escuelas, gasolineras, redes telefónicas o centrales eléctricas, dejando a miles de personas sin electricidad y sufriendo escasez de alimentos y combustible.

Las consecuencias del conflicto están siendo especialmente terribles para la población infantil. Según un informe publicado recientemente por UNICEF, hasta el momento han muerto más de 900 niños y niñas y más de 1.300 han resultado heridos, lo que supone una media de seis niños menores muertos o heridos cada día. Más de 1,3 millones de niños menores de cinco años están en riesgo de sufrir desnutrición aguda y más de 2 millones de niños y niñas pueden tener enfermedades diarreicas.

Mercado destruido en Sa'da, Yemen © AI

Primeras víctimas infantiles: nada más empezar los bombardeos

En la madrugada del 26 de marzo de 2015, bombardeos en la capital yemení, Saná provocaron la muerte de 25 personas, entre ellas seis niños menores de 10 años, según constató Amnistía Internacional. Otro ataque aéreo con víctimas infantiles, también documentado por Amnistía Internacional, ocurrió a principios de julio de 2015, en el pequeño poblado de Eram, en el norte de Yemen. Cuatro ataques aéreos consecutivos contra el poblado mataron en total a 55 personas, entre ellas 35 niños y niñas. En las cercanías se encontraron, tras los ataques, los restos de una bomba MK-80, similar a las halladas en otros lugares atacados por la coalición, y que son suministradas por Estados Unidos a Arabia Saudí.

Estudiante en la Al-Zahra School, en la ciudad de Sa'da. © Amnistía Internacional

Escuelas bombardeadas

En el informe “Our kids are bombed. Schools under attack in Yemen”, Amnistía Internacional ha documentado 5 bombardeos de escuelas ocurridos entre agosto y octubre de 2015, con el resultado de 5 civiles muertos y 14 heridos, incluyendo 4 niños. Además los ataques ocasionaron serios daños o la destrucción de las instalaciones. En algunos casos las escuelas fueron atacadas más de una vez, lo que sugiere que fueron elegidas deliberadamente como objetivos.

Los ataques han afectado gravemente a la escolarización de más de 6.500 niños y niñas en las escuelas de Hajjah, Hodeidah y Saná. Todo el sistema educativo del país se ha visto afectado. Según UNICEF, al menos el 34% de los niños y niñas yemeníes no ha ido a la escuela desde que comenzaron los ataques aéreos. Datos proporcionados por el Ministerio de Educación de Saná indican que más de 1.000 escuelas están inoperativas: 254 están completamente destruidas, 608 tienen daños parciales y 421 se están utilizando como refugios para personas internamente desplazadas por el conflicto.

Aunque ha habido ocasiones en las que se ha utilizado escuelas para fines militares por las diversas partes que intervienen en el conflicto, en ninguno de los cinco casos que se recogen en este informe se han encontrado evidencias de ello. Por otra parte, la Resolución 2225 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, adoptada este año, expresa serias dudas de que incluso el uso militar demostrado de escuelas justifique su consideración como blancos legítimos de ataque según la legislación internacional.

Escasez de suministros médicos básicos

Los ataques a instalaciones sanitarias y el bloqueo del acceso a suministros médicos esenciales ha originado una situación de emergencia sanitaria grave. Tanto los grupos armados huzíes como las fuerzas de la coalición han bloqueado instrumental quirúrgico, anestésicos o bombonas de oxígeno para las incubadoras prenatales y las unidades de cuidados intensivos.

Así, según informaciones recogidas por Amnistía Internacional entre el personal médico de Taiz, tercera ciudad más importante de Yemen, al menos 18 personas, 5 de ellas menores de edad, han muerto en los últimos meses por falta de oxígeno en los hospitales, debido al bloqueo al que está sometida por el grupo armado huzí, que impide la entrada de suministros médicos esenciales así como de alimentos, en flagrante violación del derecho internacional. La mayoría de los hospitales de la ciudad han cerrado y los pocos que siguen abiertos están al borde del colapso debido a la falta de provisiones.

Por otra parte, las fuerzas aéreas de la coalición bombardearon en septiembre de 2015 el hospital al Shara de Razih, matando a seis pacientes e hiriendo a otros seis. Médicos sin Fronteras (MSF), manifestó que no había datos que indicaran que el hospital se estuviera usando con fines militares. En octubre las fuerzas de la coalición realizaron presuntamente seis ataques aéreos consecutivos contra el hospital apoyado por MSFde Haydan, en Sada. En ese momento había más de 20 personas en el centro, entre ellas tres pacientes y varios profesionales médicos y otros miembros del personal. Según manifestaciones de Philip Luther, director del Programa Regional para Oriente Medio y el Norte de África de Amnistía Internacional, la forma consecutiva en la que se produjeron los ataques muestra que fueron deliberados, lo que podría equivaler a un crimen de guerra, que exigiría una investigación urgente, independiente y exhaustiva.

Complejo Educativo para niñas de Al Shaymeh después de ser atacado por la Coalición que lidera Arabia Saudí en noviembre de 2015. © Amnistía Internacional

Reclutados para la guerra

Según datos del citado informe de UNICEF, en 2015 hubo 848 casos de niños reclutados para combatir, algunos de tan solo diez años. Un caso ilustrativo de la participación de niños en el conflicto armado es el ataque al consultorio médico de Maallah, en Adén, atacado por un grupo de cinco combatientes dirigidos por un niño de unos 14 o 15 años, que irrumpieron en el local en busca de combatientes antihuzíes. Un activista local dijo a Amnistía Internacional que  los combatientes huzíes  prohibieron a los médicos que atendieran a combatientes rivales heridos.

Personas desplazadas que dejaron sus casas después del inicio de los ataques aéreos de la coalición liderada por Arabia Saudí. © Amnistía Internacional

Dejadlos en paz

Amnistía Internacional insta a todas las partes a proteger a la población civil yemení, garantizar que se pone fin a los horrores del último año, y asegurar que los responsables rinden cuentas de sus actos. La creación de una comisión de la ONU para investigar los presuntos crímenes de guerra cometidos en Yemen por todas las partes podría ser una importante medida de disuasión.

Amnistía Internacional insta a todos los Estados a que no suministren a ninguna parte armas, municiones, equipos militares o tecnología que podría ser usada en el conflicto. Amnistía Internacional, FundiPau, Greenpeace y Oxfam Intermón han manifestado su oposición a la firma de un contrato entre Navantia y Arabia Saudí para la construcción de cinco corbetas para la armada saudí, por el riesgo de que se utilicen para ataques directos a la población civil o para el mantenimiento del bloqueo naval al que está sometido Yemen. Si el Gobierno español autorizase esta exportación, violaría la Ley española sobre comercio de armas y el Tratado sobre el Comercio de Armas.

Amnistía Internacional pide también al gobierno español que respalde el establecimiento de un mecanismo internacional independiente para investigar los indicios de graves violaciones de los derechos humanos cometidas por todas las partes en el conflicto. El objetivo es garantizar que todos los responsables sean llevados ante la justicia en procesos justos y con reparación plena a las víctimas y sus familias.