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Multitud marcha en Ámsterdam con una gran bandera arcoíris durante Queer & Pride 2023, por la igualdad y aceptación de las personas LGBTIQ+

Una bandera, miles de pasos. Queer & Pride Ámsterdam 2023 llenó las calles de orgullo, diversidad y un mensaje claro: todes estamos incluides. © Ana Fernandez / SOPA Images

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Identidad de género, orientación sexual y expresión de género: por qué es importante entender la diferencia

Por Amnistía Internacional España,

Hablar de identidad de género, orientación sexual y expresión de género es también hablar de derechos humanos y justicia social. Aunque estos aspectos forman parte de la vida diaria de millones de personas, siguen rodeados de confusión, desinformación y, en muchos casos, generan situaciones de discriminación y violencia.

Comprender qué significan y en qué se diferencian estos conceptos es esencial para promover el respeto, la igualdad y la inclusión. Por eso, en Amnistía Internacional defendemos una educación basada en una diversidad que valore todas las identidades y expresiones de género como pilares de una sociedad más justa, equitativa y libre de violencia.

No se trata solo de reconocer los derechos de las personas LGBTIQ+, sino de construir un entorno en el que la diversidad sea celebrada y cada persona pueda vivir y expresarse con libertad y sin miedo.

En este post, aclaramos estos términos clave y respondemos a las dudas más comunes con el objetivo de fomentar una convivencia basada en la empatía, el conocimiento y el respeto a los derechos humanos.

Personas marchan en Ámsterdam con una pancarta en apoyo a los derechos intersex durante el desfile Queer & Pride 2023.

Queer & Pride Amsterdam 2023 volvió a llenar las calles con una sola idea: la igualdad no excluye a nadie. © SOPA Images/SIPA/2307231248

¿Cuál es la diferencia entre sexo biológico y género?

El sexo biológico hace referencia a un conjunto de características físicas y genéticas (cromosomas, órganos reproductivos y genitales, niveles hormonales, etc.) que tradicionalmente se han clasificado como “masculinas” o “femeninas”, por ejemplo la vagina, el pene, el útero, las gónadas (los testículos) o la menstruación. Sin embargo, estas características no son homogéneas sino que varían de persona a persona y, además, las personas intersexuales, cuyas características biológicas no encajan completamente en estas categorías binarias, existen, lo que evidencia la diversidad natural del cuerpo humano.

El género es una construcción social y cultural que se refiere a los roles, comportamientos, expresiones e identidades que una sociedad considera apropiados para hombres, mujeres u otras identidades. En nuestras sociedades, según el sexo con el que naces se te impone una manera de actuar y de comportarte, es decir, un género determinado (masculino para las personas con pene, femenino para las personas con vagina). Sin embargo, el género puede variar según la cultura, la etapa histórica, el contexto, la etapa de la vida y la experiencia individual de cada persona.

Comprender esta diferencia es esencial para respetar la diversidad de identidades y experiencias humanas, y para garantizar los derechos de todas las personas, incluidas aquellas cuya identidad o expresión de género no coincide con el sexo que les fue asignado al nacer.

¿Qué es la identidad de género?

La identidad de género es la vivencia interna y profunda que cada persona tiene de sí misma en relación con el género. Es decir, es la manera en la que una persona se percibe y se siente: como mujer, como hombre, como una combinación de ambos, como ninguno o de otra forma distinta. Esta identidad puede coincidir o no con el sexo asignado al nacer.

La identidad de género es una experiencia personal, y solo cada persona puede definirla. No depende de la apariencia física, de los genitales, ni de intervenciones médicas u hormonales. Tampoco está determinada por la orientación sexual. Respetarla, incluyendo el uso de nombre y pronombres correctos, es una cuestión de dignidad y de derechos humanos. Es un derecho fundamental poder vivir y expresarla sin miedo a discriminación, violencia o rechazo.

Ejemplos prácticos:

*** Una persona asignada como mujer al nacer puede identificarse como hombre; en ese caso, hablamos de un hombre trans.
*** Una persona asignada como hombre al nacer puede identificarse como mujer; en ese caso, hablamos de una mujer trans.
*** Una persona puede no identificarse exclusivamente como hombre o mujer, sino como persona no binaria, género fluido, agénero, entre otras posibilidades.
*** Una persona cuya identidad de género coincide con el sexo asignado al nacer se denomina cisgénero.

Estos ejemplos reflejan la diversidad de identidades de género reconocidas y protegidas por los estándares internacionales de derechos humanos y subrayan la importancia de respetar la autoidentificación de cada persona.

miles marchan por la igualdad legal y contra la homofobia en una ciudad donde la historia se reescribe con diversidad y derechos.

Multitudinaria marcha del Orgullo en Roma con miles de personas LGBTI reclamando igualdad legal y el fin de la homofobia. © Giuseppe Ciccia / Pacific/SIPA/1706111320

¿Se puede cambiar la identidad de género?

La identidad de género es la vivencia interna y profunda que cada persona tiene sobre su propio género. No es una elección ni una preferencia, sino una parte fundamental de la identidad personal. Por lo general, la identidad de género se experimenta de manera estable a lo largo de la vida, aunque algunas personas pueden descubrir, explorar o expresar su identidad de género en diferentes momentos y deben poder hacerlo de forma libre, segura y sin discriminación.

El derecho a la autodeterminación de la identidad de género es reconocido por organismos internacionales de derechos humanos como el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, el Comité de los Derechos del Niño o el Comité contra la Tortura, todos de la ONU. Proteger a las personas frente a prácticas coercitivas o violentas como las llamadas “terapias de conversión” o intentos de modificar su identidad de género es una obligación de los Estados, pues pueden llegar a constituir tortura.

Además, no poder conseguir documentos que reflejen la identidad de género puede suponer una violación del derecho a la vida privada de las personas trans, y, en ocasiones, también una violación del derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica. Por otro lado, plantear requisitos como tratamientos, cirugías o informes médicos para obtener el reconocimiento de género legal supone una violación del derecho a la salud de estas personas.

¿Qué es la expresión de género?

La expresión de género es la manera en que cada persona comunica o muestra su género a las demás, a través de aspectos como la forma de vestir, el peinado, los gestos, la voz, el comportamiento o incluso el nombre y los pronombres que utiliza. Es la dimensión social y visible del género, y puede estar influida por normas culturales, expectativas sociales o preferencias personales.

La expresión de género puede ser percibida como masculina, femenina, andrógina, neutra o de muchas otras formas. Cada persona tiene derecho a expresar su género de la manera que le resulte más auténtica y cómoda, sin que esto deba estar limitado por estereotipos o expectativas externas.

La expresión de género no siempre coincide con la identidad de género ni con el sexo asignado al nacer. Por ejemplo, una persona puede identificarse como hombre y preferir una expresión de género considerada tradicionalmente femenina, o viceversa. Nadie debería ser discriminado, acosado o violentado por la manera en la que expresa su género.

Respetar la expresión de género de cada persona es una cuestión de derechos humanos y de dignidad, tal y como reconocen Amnistía Internacional y los principales organismos internacionales de derechos humanos.

Persona LGBTI posa durante la marcha del Orgullo en Filipinas, donde el evento sirve como protesta por los derechos y contra la discriminación.

En Filipinas, el Orgullo también es protesta. Contra la discriminación, por los derechos, por todas las vidas LGBTQ+ que merecen ser vividas con dignidad. © Debarchan Chatterjee / Pacific Press

¿Qué es la orientación sexual?

La orientación sexual es la capacidad de cada persona de sentir (o no) atracción emocional, afectiva, romántica y/o sexual hacia personas de un género, de varios géneros o de ninguno. Es una dimensión fundamental de la identidad humana, y forma parte del derecho de toda persona a vivir libremente su sexualidad sin discriminación, estigmatización ni violencia.

La orientación sexual es diversa y puede expresarse de diferentes maneras. No es una elección ni puede ser modificada por presión social, terapias o leyes. Respetar la orientación sexual de cada persona es esencial para garantizar su dignidad, libertad y derechos fundamentales.

La protección frente a la discriminación por orientación sexual está reconocida por organismos internacionales de derechos humanos. Los Estados tienen la obligación de garantizar la igualdad y la dignidad de todas las personas, independientemente de su orientación sexual.

Ejemplos de orientación sexual:

*** Heterosexual: atracción hacia personas de un género diferente al propio.
*** Homosexual: atracción hacia personas del mismo género (por ejemplo, lesbianas y gais).
*** Bisexual: atracción hacia personas de más de un género.
*** Asexual: ausencia de atracción sexual hacia otras personas.
*** Pansexual: atracción hacia personas independientemente de su género.
*** Demisexual: personas que solo sienten atracción sexual cuando existe un vínculo emocional.

Estos son solo algunos ejemplos, ya que la diversidad de orientaciones sexuales es amplia y cada persona puede vivirla de manera única.

¿Por qué es importante entender que la orientación sexual no define la identidad de género?

La orientación sexual y la identidad de género son dos aspectos distintos de la identidad de cada persona. La orientación sexual se refiere hacia quién se siente atracción emocional, afectiva y/o sexual, mientras que la identidad de género es la vivencia interna y profunda que cada persona tiene sobre su propio género.

Por ejemplo, una persona trans puede ser heterosexual, homosexual, bisexual, asexual, pansexual, entre otras posibilidades, igual que cualquier otra persona. Además, la forma en que una persona expresa su género —a través de su ropa, apariencia o comportamiento— tampoco determina su orientación sexual ni su identidad de género.

Comprender y respetar estas diferencias es fundamental para garantizar la dignidad y los derechos humanos de todas las personas. 

Manifestación del Orgullo en Filipinas

Cada marcha exige leyes que protejan todas las formas de ser y de amar. © SOPA Images/SIPA/2506221638

¿Qué pasa si no encajo en ninguna etiqueta?

No encajar en ninguna etiqueta es completamente válido y, de hecho, cada vez más personas lo viven así. La identidad, la orientación sexual y la expresión de género son experiencias personales y diversas, y no todas las personas se sienten representadas por las categorías o etiquetas existentes.

Las etiquetas pueden ser útiles para algunas personas porque ayudan a encontrar comunidad, comprensión y recursos, y facilitan la visibilidad y la reivindicación de derechos. Sin embargo, también pueden resultar limitantes o generar presión cuando no reflejan la experiencia propia, o cuando se perciben como una obligación para “encajar” o explicarse ante los demás.

No existe ninguna obligación de definirse con una etiqueta concreta. La sexualidad y la identidad pueden ser fluidas y cambiar a lo largo de la vida. Lo más importante es que cada persona tenga la libertad de explorar, vivir y expresar quién es, sin presiones externas y sin miedo a la discriminación o al rechazo.

Desde la perspectiva de los derechos humanos y de organizaciones como Amnistía Internacional, el respeto a la diversidad implica aceptar y proteger todas las formas de ser y de amar, también aquellas que no encajan en etiquetas tradicionales o que no desean ser nombradas de una manera concreta. La autenticidad y el bienestar personal están por encima de cualquier clasificación.

El compromiso de Amnistía Internacional con los derechos LGBTIQ+

Amnistía Internacional trabaja para proteger y defender los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersexuales, queer y otras identidades (LGBTIQ+) en todo el mundo. La organización documenta y denuncia violaciones como la discriminación, la violencia, la criminalización, la negación del reconocimiento legal de la identidad de género y la persecución de activistas.

A través de su labor, exige la eliminación de leyes y prácticas que discriminan a las personas LGBTIQ+ y la derogación de aquellas que penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo. Defiende el reconocimiento legal de la identidad de género basado en la autodeterminación y sin requisitos médicos, así como el acceso a documentos que reflejen la identidad de cada persona. Además, promueve la igualdad en ámbitos como la educación, la salud, el trabajo y la protección frente a la violencia, y apoya a quienes defienden los derechos LGBTIQ+, visibilizando las historias de quienes sufren represión o acoso por su activismo. También impulsa la educación en diversidad y respeto para prevenir la discriminación por motivos de orientación sexual, identidad o expresión de género.

Aunque se han logrado avances importantes, Amnistía Internacional advierte sobre el aumento de la presión y los retrocesos en derechos LGBTIQ+ en distintas regiones, y sobre el impacto especialmente grave de la discriminación y la violencia en las personas trans. Por ello, la organización continúa trabajando junto a activistas y colectivos para lograr una sociedad más justa, igualitaria y libre de discriminación, donde todas las personas puedan vivir con dignidad, sin importar su orientación sexual, identidad o expresión de género.

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