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Niños y niñas visitan un museo dedicado a la victoria militar en una guardería de Novosibirsk, Rusia.

Alumnado de una guardería visita un museo sobre la victoria militar en Novosibirsk. La promoción de narrativas patrióticas y militarizadas forma parte del contexto educativo analizado en el informe sobre propaganda y adoctrinamiento en las escuelas rusas. © Alexandr Kryazhev / Sputnik / SIPA

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Cómo Rusia utiliza la educación para adoctrinar a la infancia

Alejandro Gálvez, Experto en conflictos, educación y derechos humanos en Amnistía Internacional España,

Desde la invasión de Ucrania en 2022, el sistema educativo ruso ha intensificado el uso de la propaganda política, el adoctrinamiento y la vigilancia del alumnado. Libros de texto únicos, clases obligatorias y mecanismos de control están afectando a millones de niños y niñas y vulnerando derechos humanos fundamentales.

Infografía sobre cómo Rusia utiliza la educación para adoctrinar a la infancia mediante libros de texto únicos, clases obligatorias, vigilancia del alumnado y políticas aplicadas en territorios ocupados de Ucrania.

La educación en Rusia se utiliza cada vez más para difundir la narrativa oficial del Kremlin. El sistema incluye libros de texto únicos, sesiones obligatorias de propaganda política, vigilancia del alumnado y medidas similares en territorios ucranianos ocupados.

La educación como herramienta de propaganda en Rusia

La educación desempeña un papel fundamental en el desarrollo de niños y niñas. Según el derecho internacional, la escuela debe fomentar el pensamiento crítico, el respeto a los derechos humanos y la comprensión entre los pueblos. Sin embargo, en Rusia, las autoridades han convertido progresivamente el sistema educativo en una herramienta para difundir la narrativa oficial del Estado y reforzar el apoyo a sus políticas.

Este proceso no comenzó con la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, pero se ha intensificado desde entonces. El gobierno ruso ha incrementado su control sobre los contenidos educativos, las actividades escolares y la información a la que accede el alumnado. El objetivo es promover una visión única de la realidad, especialmente en cuestiones relacionadas con la guerra de Ucrania, la historia de Rusia y el papel del país en el mundo.

Las medidas adoptadas incluyen la introducción de libros de texto obligatorios, sesiones semanales de contenido político dirigidas al alumnado, programas educativos elaborados por organizaciones afines al Kremlin y sistemas de vigilancia que afectan tanto a estudiantes como a docentes. Estas prácticas no solo limitan la libertad de expresión y el acceso a información plural, sino que también pueden vulnerar derechos fundamentales reconocidos en tratados internacionales de derechos humanos.

A continuación, analizamos algunos de los principales mecanismos utilizados por las autoridades rusas para convertir la educación en una herramienta de propaganda, control y adoctrinamiento.

Pasaporte ruso y diccionario sobre una mesa durante un Examen Estatal Unificado en Moscú.

Materiales autorizados para un examen estatal en una escuela de Moscú. El informe analiza el creciente control del Estado ruso sobre la educación, los contenidos escolares y el acceso a información plural. © Vladimir Astapkovich / Sputnik / SIPA

Libros de texto y narrativa oficial

Desde el año 2023, el Ministerio de Educación ruso sustituyó la variedad de manuales de Historia por una única serie, obligatoria para todas las escuelas del país, incluyendo los territorios ucranianos ocupados. Los autores de esta serie son el asesor de Putin, Vladimir Medinski, y Anatoly Torkunov, rector de una universidad vinculada al Ministerio de Asuntos Exteriores. Ambos son firmes defensores de la invasión rusa de Ucrania.

Los libros enseñan que Rusia no es un agresor, sino una víctima. Que la invasión de Ucrania no solo era inevitable, sino necesaria. Que las invasiones soviéticas de Hungría en 1956, de Checoslovaquia en 1968 y de Afganistán en 1979 fueron acciones defensivas y legítimas, frente a las vagamente descritas como “actividades de los servicios secretos Occidentales”. 

El libro de texto, “La Historia de Rusia”, evita abordar los presuntos crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y otras violaciones del derecho internacional humanitario cometidos por las fuerzas rusas, y sus aliados y grupos paramilitares afines, durante estos y otros conflictos. Entre ellos se incluyen los dos conflictos militares internos en el Cáucaso Norte conocidos como las guerras de Chechenia, en las décadas de 1990 y 2000, la intervención rusa en Ucrania en 2014 y desde entonces, así como la intervención en Siria y en varios países africanos desde 2015. El término “derechos humanos” aparece solo siete veces en las más de 440 páginas del libro, casi siempre entre comillas y haciendo referencia a lo que los autores consideran críticas maliciosas hacia las autoridades soviéticas y rusas, y como pretexto para interferir en los asuntos internos de la antigua Unión Soviética y de otros países de Europa del Este.

Por otro lado, avances en materia de derechos humanos, como la abolición de la censura de prensa a finales de la década de 1980, se presentan como un grave error que provocó “una avalancha de información destructiva y hostil” y puso de manifiesto la falta de una “reacción adecuada” por parte de las autoridades.

«Conversaciones importantes»: propaganda semanal obligatoria en las escuelas rusas 

Desde septiembre de 2022, todos los lunes las escuelas rusas comienzan con una hora de “conversaciones importantes”. Con ellas se pretende moldear la visión política del alumnado tanto sobre la invasión de Ucrania como sobre distintos temas de política interior y exterior de Rusia, mediante preguntas guía que solo admiten una respuesta correcta, y que no permite debate u opiniones en contrario.

¿Por qué los combatientes de la Operación Militar Especial merecen ser llamados defensores de la Patria? Porque “su misión es defender a la población civil, nuestra seguridad y la integridad territorial, nuestra cultura y nuestra lengua… los intereses nacionales de nuestro Estado”.

"¿Por qué el heroísmo de nuestros soldados te genera los mismos sentimientos que el heroísmo de los soldados soviéticos en la Segunda Guerra Mundial? Porque tuvieron que salir en defensa de nuestro pueblo, defender la integridad y la soberanía de Rusia y luchar contra quienes desean destruir nuestro país”.

Esta iniciativa también sirve para reforzar el control de las autoridades rusas sobre la información. No solo funcionan como charlas obligatorias sobre temas seleccionados por el Ministerio de Educación, sino que también pretenden aislar a los y las estudiantes de cualquier otra fuente de información alternativa. Por ejemplo, en una de las sesiones se ordenó al profesorado que informara al alumnado de que solo deben confiar en las fuentes oficiales para formarse una opinión correcta y responsable.

A pesar de que se trata de una actividad extracurricular, la asistencia es de facto obligatoria. Los alumnos que, con el permiso de sus padres, faltan a estas clases, pueden verse sometidos a presiones por parte de la dirección del centro, incluyendo amenazas y sanciones administrativas.

Por ejemplo, en octubre de 2022, la alumna Varvara Galkina, de 10 años, fue llevada a una comisaría para ser interrogada después de que el director de su colegio presentara una denuncia por no asistir a las “Conversaciones importantes” y por utilizar una foto de perfil proucraniana en WhatsApp. Poco después, la Comisión local de Asuntos Juveniles (un organismo estatal interinstitucional) concluyó que su madre, Elena Jolicoeur, estaba “incumpliendo” sus obligaciones parentales. Por temor a ser procesados penalmente, la familia abandonó Rusia.

Estudiantes esperan en un aula antes de realizar el Examen Estatal Unificado en Moscú, Rusia.

Alumnado espera el inicio de un examen oficial en una escuela de Moscú. El informe documenta cómo la educación en Rusia incorpora cada vez más mecanismos de control ideológico y vigilancia. © Vladimir Astapkovich / Sputnik / SIPA

Las organizaciones que difunden la propaganda oficial en la educación rusa

Existen dos organismos semipúblicos que están financiados casi en su totalidad por el Estado, y que juegan un papel clave en la producción de materiales educativos.

Por un lado, la Sociedad Histórico-Militar Rusa (RVIO, por sus siglas en ruso), que publica guías para docentes que niegan la existencia de una identidad ucraniana diferenciada, alegando que Rusia y Ucrania son un solo pueblo, y que justifican la invasión como una respuesta a una “agresión occidental”.

Por otro lado, Znanie (“Conocimiento”) ofrece cursos online para profesorado sobre “prevención de la ideología neonazi entre jóvenes”, que en realidad son cursos de propaganda antiucraniana. El título de la publicación es una referencia directa al discurso oficial del Kremlin, que ha calificado al Estado ucraniano de “(neo)nazi” y ha insistido en su “desnazificación” como motivo oficial de la invasión.

El contenido de este curso está plagado de los clichés que niegan la identidad nacional y el derecho a la condición de Estado al pueblo de Ucrania, calificando la independencia de Ucrania de “accidental”, y la condición histórica de Estado de Ucrania de “mito nacionalista”, entre otros. El curso combina desinformación, como la afirmación de que los países de la OTAN estaban llevando a cabo investigaciones sobre armas biológicas en Ucrania y estaban terminando la construcción de una base militar en la región de Mykolaiv, con declaraciones beligerantes, como por ejemplo, que el objetivo final del uso de la fuerza militar en Ucrania es demostrar a Occidente que “Rusia es una apisonadora que no se puede detener” y que “no terminará con la derrota de Ucrania”.

Vigilancia y control del alumnado en las escuelas rusas

El sistema educativo ruso también se ha convertido en una red de vigilancia sobre el propio alumnado y personal docente, tanto en el aula como en redes sociales. Este sistema recibe el nombre de “profilaktika”, es decir, medidas preventivas o “profilácticas” contra el “terrorismo”, el “extremismo» y otras “ideologías destructivas”.

Entre los “indicadores de riesgo” que el profesorado debe detectar y reportar se encuentran: 

  • apoyar el derecho de Ucrania a la autodefensa;
  • usar lemas proucranianos como “Gloria a Ucrania” (consideradas palabras indicativas de movimientos nazis);
  • criticar la inflación o el impacto económico de la guerra; 
    usar el apodo “Pynia” para referirse a Putin en redes sociales (entre otras palabras de las que se presuponen actitudes anti-rusas o de apoyo a la oposición);
  • difundir opiniones externas consideradas “prooccidentales”
  • criticar la “operación militar especial” sobre Ucrania.

El profesorado es instruido para registrar las opiniones sospechosas de los y las estudiantes durante las clases, analizar su actividad en redes sociales y transmitir esta información a las fuerzas de seguridad.

Niños y niñas participan en una clase de educación física en una guardería de Novosibirsk, Rusia.

Menores participan en una actividad escolar en una guardería de Novosibirsk. El informe analiza cómo el sistema educativo ruso se ha convertido en un instrumento para difundir la narrativa oficial del Estado entre la infancia. © Alexandr Kryazhev / Sputnik / SIPA

Cómo las escuelas identifican y señalan a estudiantes críticos

Las autoridades rusas promueven diferentes metodologías para identificar e influir sobre las opiniones del alumnado en asuntos sensibles. Una de las técnicas es la del “Diálogo Abierto”, por la que se invita a un ponente a dar una charla en el aula. Entre los temas propuestos para las charlas se encuentran la “operación militar especial”, los “valores espirituales y morales tradicionales” y la historia de Rusia.

Animando a los y las estudiantes a preguntar para que “revelen” su verdadera posición sobre el tema, el objetivo es identificar a quienes muestren opiniones disconformes, de tal manera que los y las docentes deben analizar los resultados y prestar especial atención a quienes hayan demostrado una “falta de respeto” hacia el invitado, o “descontento” con sus respuestas, para después someterlos a un examen más minucioso con el objetivo de “identificar indicios de comportamiento radical”.

La persecución del profesorado contrario a la guerra

El personal docente no está a salvo del sistema de vigilancia educativo ruso. La organización de derechos humanos OVD-Infodocumentó 148 casos de persecución a docentes por su oposición a la guerra entre febrero de 2022 y julio de 2024, incluyendo 23 procesos penales y 82 despidos.

Aproximadamente un tercio de estos incidentes se desencadenó cuando la postura antibélica del profesorado fue denunciada a las autoridades, normalmente por sus alumnos, por los padres de estos o por otros miembros del personal del centro. Estas cifras solo incluyen los casos de los que tienen constancia las organizaciones de derechos humanos, y es probable que hayan aumentado desde la publicación de OVD-Info.

El caso de Irina Gen es paradigmático: una profesora de inglés que en 2022 mencionó en clase el ataque ruso a una maternidad en Mariúpol. Un alumno la grabó en secreto. Resultado: condena a cinco años de prisión (finalmente suspendida) y pérdida de su trabajo, por difundir “desinformación” sobre las fuerzas armadas rusas. 

Las prácticas descritas no se limitan a Rusia. También se están aplicando en el territorio ucraniano ocupado por Rusia, donde niñas y niños están sometidos al mismo sistema de adoctrinamiento que busca borrar la identidad nacional ucraniana.

A través de los nuevos programas educativos, los materiales escolares y las actividades impulsadas por las autoridades rusas, la infancia que vive en estos territorios recibe una visión de la historia, la cultura y la realidad política alineada con la narrativa oficial del Kremlin. Diversas organizaciones han denunciado que estas políticas buscan reforzar el control ruso sobre la población local y debilitar los vínculos con la identidad nacional ucraniana.

Toda una generación de niños y niñas de la Ucrania ocupada corre el riesgo de crecer en un entorno educativo donde el acceso a perspectivas alternativas es limitado y donde determinados elementos de la identidad cultural y nacional ucraniana son cuestionados o marginados. Las consecuencias de estas políticas pueden extenderse mucho más allá del ámbito escolar y afectar a su desarrollo personal, social y cultural durante años.

Estudiante entra en un aula para realizar el Examen Estatal Unificado en una escuela de Moscú, Rusia.

Una alumna accede a un aula para realizar el Examen Estatal Unificado en Moscú. Las autoridades rusas han incrementado el control sobre los contenidos educativos y las actividades escolares desde la invasión de Ucrania. © Vladimir Astapkovich / Sputnik / SIPA

¿Qué derechos humanos están en riesgo?

No se trata solo de una política educativa extremadamente cuestionable, sino de una vulneración de los tratados internacionales de derechos humanos de los que Rusia es parte, especialmente la Convención sobre los Derechos del Niño, que exige que la educación fomente el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales, la paz, la tolerancia y la amistad entre los pueblos.

Toda una generación de niños y niñas rusos, así como de niños y niñas de la Ucrania ocupada, están viendo amenazados derechos fundamentales como el derecho a una educación de calidad, la libertad de pensamiento y de opinión, la libertad de expresión y el derecho a buscar, recibir y difundir información. La vigilancia del alumnado y del profesorado, tanto dentro como fuera de las aulas, plantea además serias preocupaciones en relación con el derecho a la intimidad.

En esta situación, su futuro, y por lo tanto, el futuro de toda la sociedad de la que formarán parte, es incierto. Cuando la educación deja de fomentar el pensamiento crítico y el respeto a los derechos humanos para convertirse en una herramienta de propaganda y control, las consecuencias pueden prolongarse durante generaciones.

La comunidad internacional, entre otras cuestiones, debe vigilar de cerca todas estas vulneraciones de derechos humanos y denunciarlas en los foros multilaterales; apoyar las iniciativas de la sociedad civil independiente destinadas a combatir la propaganda política, el adoctrinamiento y la persecución en las instituciones educativas; y proteger a quienes son perseguidos por defender el derecho a una educación libre, la libertad de expresión y asociación, y el derecho a la intimidad en el ámbito educativo.

Preguntas frecuentes sobre el adoctrinamiento y la propaganda en las escuelas rusas

Estas son otras de las preguntas más frecuentes sobre el adoctrinamiento y la propaganda en las escuelas rusas.

¿Vulnera esta política educativa el derecho internacional?

Diversas organizaciones de derechos humanos consideran que muchas de las prácticas descritas en el sistema educativo ruso son incompatibles con las obligaciones internacionales asumidas por Rusia. La utilización de la educación para difundir propaganda política, restringir el acceso a información diversa, vigilar al alumnado o perseguir las opiniones críticas puede afectar a derechos fundamentales como la libertad de expresión, la libertad de pensamiento, el derecho a la intimidad y el derecho a la educación.

¿Qué dice la Convención sobre los Derechos del Niño?

La Convención sobre los Derechos del Niño establece que la educación debe favorecer el desarrollo integral de niños y niñas, así como el respeto a los derechos humanos, las libertades fundamentales, la tolerancia y la comprensión entre los pueblos. También reconoce el derecho de la infancia a buscar, recibir y difundir información e ideas de todo tipo. La imposición de una única narrativa política y la limitación del pensamiento crítico son contrarias a estos principios.

¿Cómo afecta este sistema al día a día de niños y niñas?
La combinación de propaganda obligatoria, control de la información y vigilancia genera un clima de miedo y autocensura en las aulas. Muchos estudiantes aprenden a evitar temas sensibles, a no expresar opiniones críticas y a desconfiar de fuentes de información alternativas, lo que limita su capacidad de desarrollar un pensamiento crítico y una visión plural del mundo.

¿Se aplica este sistema en los territorios ucranianos ocupados?

Sí. Este sistema se aplica en Rusia y, además, las autoridades rusas han extendido muchas de estas políticas educativas a los territorios ucranianos ocupados. Niños y niñas escolarizados en estas zonas reciben materiales educativos rusos y participan en actividades diseñadas para promover la narrativa oficial del Kremlin. Diversas organizaciones han denunciado que estas medidas buscan debilitar la identidad nacional ucraniana y consolidar el control ruso sobre la población local.

¿Qué pueden hacer los organismos internacionales?

Los organismos internacionales pueden documentar y denunciar estas vulneraciones de derechos humanos, exigir el cumplimiento de las obligaciones internacionales de Rusia y apoyar a las organizaciones independientes que trabajan en defensa de la libertad de expresión y del derecho a una educación libre de adoctrinamiento político. También pueden prestar apoyo a estudiantes, docentes y familias que sufran represalias por expresar opiniones críticas o defender los derechos humanos.

 

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