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“Llévalos a tu casa y los mantienes”. Desmontamos 5 mitos sobre las personas migrantes y refugiadas

Carlos Escaño, Responsable de Campañas temáticas de Derechos Humanos en España,

Has oído comentarios en las comidas familiares, lo has discutido con tus amistades, incluso has tenido esas mismas dudas: ¿por qué es necesario ayudar a las personas refugiadas? ¿estamos preparados para ello? Te damos cinco respuestas a cinco preguntas y comentarios demasiado comunes en algunos entornos, especialmente en las redes sociales.

1. “Lo que hay que hacer es devolver las pateras a las costas africanas, así no se ahogará nadie”

Miles de personas que huyen del conflicto, la persecución y la violencia tratan de alcanzar la seguridad en Europa. Otras escapan de la pobreza. A pesar del riesgo que entraña la travesía del Mediterráneo, muchas viajan por mar. La ruta del Mediterráneo hasta Europa sigue siendo la más peligrosa y letal del mundo. Sin embargo, las personas refugiadas y migrantes no van a dejar de tomarla. Las impulsa a hacerlo el peligro al que se enfrentan en sus países de origen, las penurias que siguen sufriendo en los países vecinos de acogida, el cierre de las rutas terrestres y la insuficiencia de los canales regulares de migración. Mientras los gobiernos europeos no ofrezcan unas rutas adecuadas, seguras y regulares hacia Europa, la gente seguirá emprendiendo viajes peligrosos.

Los Estados europeos han dado progresivamente la espalda a una estrategia de búsqueda y salvamento que estaba reduciendo las muertes en el mar en favor de otra con la que se han ahogado miles de personas. En el Mediterráneo la Organización Internacional de las Migraciones documentó 2.452 muertes en 2024, mostrando así la necesidad de contar con sistemas de búsqueda y rescate adecuados y de contar con rutas migratorias legales y seguras como alternativas a este viaje tan peligroso.

Además, los países de la UE están priorizando sin rubor algunos acuerdos temerarios con países terceros, en un intento desesperado por impedir que personas refugiadas y migrantes lleguen a Europa. En esta línea los líderes europeos se han mostrado reacios a expresar públicamente su preocupación o a condenar los abusos contra los derechos humanos perpetrados contra personas solicitantes de asilo, refugiadas y migrantes en países con los que cooperan en materia de migración. En lugar de dedicar tiempo y recursos ingentes a descargar sus responsabilidades en otros países, la UE debería invertir en sus propios sistemas de asilo y permitir que quienes lo han solicitado puedan rehacer sus vidas de una forma digna.

2. “Salvar las vidas está bien, pero no queréis dejarlos en su sitio de partida, queréis traerlos por las bravas ilegalmente, y eso es un delito"

Las personas refugiadas huyen de sus países de origen porque sus vidas están amenazadas. Necesitan un lugar seguro para volver a empezar y una oportunidad para hacer una contribución positiva. Los Estados deben acatar su obligación, contraída en virtud del derecho internacional, de cooperar en las operaciones de búsqueda y salvamento y evitar que se pierdan vidas en el mar. Las medidas de control de las fronteras y la inmigración no deben tener prioridad sobre la búsqueda y el salvamento de personas.

Para reducir las cifras de quienes emprenden la travesía por mar, los gobiernos europeos deben aumentar el número de plazas de reasentamiento, las admisiones humanitarias y los visados para las personas necesitadas de protección internacional, y deben garantizar que las personas refugiadas tengan acceso efectivo al asilo en las fronteras terrestres. Además deben garantizar un el reparto equitativo de la responsabilidad de acoger de forma justa y digna a las personas solicitantes de protección internacional en la Unión Europea.

3. “Aquí ya no se puede ayudar tantos”

El número de personas refugiadas, solicitantes de asilo y desplazadas internas alcanzó en 2024 niveles históricos, según datos de la ONU. Más de 123 millones de personas en el mundo se han visto obligadas a huir de sus hogares por conflictos armados, persecución, violencia generalizada o violaciones de derechos humanos. Es más del doble que hace una década (59 millones en 2014), lo que refleja una situación global de desplazamiento forzado de gran magnitud.

En 2024, los principales países de acogida fueron Irán que acoge a 3,5 millones, en su mayoría afganos; Turquía, con 2,9 millones en su mayoría sirios y Colombia, con 2,8 millones en su mayoría de origen venezolano. En Europa, Alemania, con 2,7 millones, ocupa el cuarto lugar en el mundo en número de personas refugiadas.

El 73% de las personas refugiadas se encuentra en países de ingresos bajos y medios, lo que demuestra la desigualdad en la responsabilidad de acogida.

4. “Llévalos a tu casa y los mantienes”

Dar asilo a las personas refugiadas es una obligación de los Estados.

Son éstos quienes deben de garantizar el derecho de asilo, el establecimiento de rutas legales y seguras para que nadie tenga que arriesgar su vida en busca de refugio y garantizar unas condiciones de acogida dignas. Hay muchas personas y organizaciones de todas índole (sociales, religiosas, vecinales) que querrían acoger a personas refugiadas pero, incluso para eso el Gobierno debe facilitar un marco normativo, cuestión que aún no ha llevado a cabo.

Así que la pregunta que nos hacemos es: ¿Qué hace falta para que los gobiernos europeos sean responsables y cumplan con sus obligaciones?

5. “En España tenemos a mucha gente que malvive en las calles, primero son ellos, los que vengan de fuera que esperen”

Las personas que toman la decisión de salir de su lugar de origen, perseguidas o no, dejan atrás proyectos de vida y familiares, y traen consigo saberes y conocimientos, experiencias profesionales y personales que pueden aportar al lugar donde se desplazan. La Organización Internacional para las Migraciones, en su informe sobre las migraciones en el Mundo del año 2015, resaltaba la existencia de investigaciones que demuestran cómo la migración puede tener una efecto transformador y ayudar a reducir la pobreza.

España debe ser parte de la solución en un contexto preocupante en el marco de la implementación del Pacto Europeo de Migración y Asilo, impulsar garantías fundamentales como el derecho a solicitar asilo, la protección frente a devoluciones, el acceso a una defensa jurídica efectiva, el derecho a la información, la protección al derecho a la salud integral de las personas o la atención específica a las personas en situación de mayor vulnerabilidad.

También es necesario destinar los recursos adecuados para atender a las necesidades de todas las personas solicitantes, y que facilite su integración en la sociedad de acogida, así como una profunda revisión del funcionamiento del actual sistema de acogida para que garantice unas condiciones de vida dignas a las personas que obtienen protección internacional.

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