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Periodista presa de conciencia liberada

La otra periodista, Agnes Uwimana, todavía permanece en prisión © RSF

Saidati Mukakibibi, directora adjunta del periódico ruandés Umurabyo y considerada presa de conciencia por Amnistía Internacional, fue puesta en libertad el pasado martes 25 de junio. Tras permanecer tres años en prisión a raíz de la publicación de unos editoriales en los que se criticaban las políticas gubernamentales llevadas a cabo por el presidente Paul Kagame y la corrupción en el periodo previo a las elecciones presidenciales de 2010, la periodista ha sido finalmente puesta en libertad. Mukakibibi, acusada de cargos contra la seguridad nacional y de intentos de dividir al país, sufre de diabetes, por lo que su salud en prisión se ha visto en peligro.

A pesar de esta buena noticia, Amnistía Internacional todavía sigue trabajando por el caso de Agnes Uwimana Nkusi, la directora del mismo periódico, encarcelada a la vez que Mukakibibi. Agnes, viuda y madre de cuatro hijos, todavía permanece en prisión y su liberación no está prevista hasta 2014. Acusada con cargos parecidos, entre ellos, crímenes contra la seguridad nacional, difamación, separatismo y banalización del genocidio, esta periodista corre serios riesgos en prisión, puesto que es seropositiva y por lo tanto cada día que pasa encarcelada puede ser una condena a muerte.

Amnistía Internacional cree que ninguna de las dos periodistas debería haber sido objeto de sanción penal. Sus cargos y condenas iniciales en virtud de las leyes de "divisionismo" y de "ideología del genocidio" son un ejemplo de cómo la naturaleza vaga y ambigua de la ley puede dar lugar a la criminalización de la disidencia política legítima.

La vaguedad de la ley sobre "ideología genocida" no establece con certeza qué comportamiento está prohibido. Por otra parte, el amplísimo ámbito de la conducta y lenguaje presuntamente prohibido por la ley, castigados con largas penas de prisión, no cumplen con los requisitos internacionales de proporcionalidad, ya que van más allá de lo que es necesaria para prevenir la incitación al odio o conocer cualquier otro interés legítimo. Además, la naturaleza radical e imprecisa de la ley "sectarismo" no cumple con los requisitos de legalidad en el derecho internacional de los derechos humanos. La ley no le da a los individuos una indicación adecuada de cómo la ley limita su conducta y no está formulada con precisión suficiente para que las personas sepan cómo regular su conducta.

Amnistía Internacional pide la liberación inmediata e incondicional de Agnes Uwimana Nkusi.

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