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Amnistía Internacional le recuerda a los países más poderosos que tienen la autoridad y la responsabilidad de gobernar desde el respeto a los derechos humanos y predicar con el ejemplo

No se puede liderar el mundo sin respetar los derechos humanos

Acto de Amnistía Internacional en la Plaça de la Revolució de Barcelona, recogiendo firmas para los presidentes de EE.UU. y China © Amnistía Internacional

La organización lanza una nueva campaña con un doble objetivo: lograr que Estados Unidos y China ratifiquen dos de los tratados internacionales de derechos humanos más significativos y hacer que la ciudadanía se movilice para exigírselo a través de Internet en: www.actuaconamnistia.org

Madrid/Barcelona.- En Estados Unidos, el país más rico del mundo, la discriminación condena a millones de personas a la pobreza y a la marginalidad. Sucesivos gobiernos han negado que la salud o la vivienda sean verdaderos derechos humanos. Aunque la administración actual ha dado pasos positivos para garantizar el acceso a la salud de una parte de la población, Estados Unidos es uno de los seis países que todavía no ha ratificado el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas.

En el otro extremo, China restringe la libertad de expresión. El gobierno controla los medios de comunicación e Internet. La persecución de activistas políticos y pacifistas está a la orden del día y los abusos de la policía suelen quedar impunes. Cada año, miles de personas son condenadas a muerte y ejecutadas. De hecho, China es uno de los siete países que todavía no es parte del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.



Tanto el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos son dos de los tratados internacionales más significativos en materia de derechos humanos. Por eso, para Amnistía Internacional esta situación es inadmisible. Los principales dirigentes de los dos estados más poderosos del mundo tienen la autoridad y la responsabilidad de gobernar desde el respeto a los derechos humanos y predicar con el ejemplo. No es posible querer liderar el mundo sin respetar los derechos humanos.



El poder de tu firma
Con motivo del día internacional de los derechos humanos, Amnistía Internacional se moviliza hoy en más de 30 ciudades de España como Barcelona, Bilbao, Palma de Mallorca, Tenerife, Valladolid, Burgos, Tarragona, Toledo, Sevilla, Santander o Vigo para recoger adhesiones con las que exigir a Estados Unidos y China que asuman sus responsabilidades en derechos humanos firmando dos de los tratados de derechos humanos más significativos. Esta acción se enmarca en la campaña “El poder de tu firma”, también accesible en Internet a través del sitio web: www.actuaconamnistia.org y a la que puede sumarse toda la ciudadanía.



Violaciones de derechos Económicos, Sociales y Culturales en Estados Unidos
Amnistía Internacional quiere con esta campaña que Estados Unidos ratifique el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales y que cumpla con las obligaciones que impone este tratado. La firma supondría mejoras en derechos como la salud, la vivienda y la educación para toda la población norteamericana y supondría un impulso al reconocimiento de estos derechos en otros países, dado el liderazgo que ejerce Estados Unidos en el mundo.



El Comité de la ONU para la Eliminación de la Discriminación Racial ha afirmado que le preocupan “las disparidades persistentes en el goce del derecho a una vivienda adecuada, a iguales oportunidades de educación y al acceso a la salud pública y privada” en Estados Unidos.



Por su parte, el Comité de Derechos Humanos de la ONU ha destacado que alrededor del 50% de las personas sin hogar son afroamericanas a pesar de que este grupo de población representa únicamente el 12% de la población de los Estados Unidos.



También le alarmaba la segregación racial de hecho que se produce en las escuelas públicas, causada al parecer por las discrepancias entre la composición racial y étnica de los grandes distritos urbanos y los suburbios que los rodean.



Y ha resaltado que siguen “existiendo grandes desigualdades por motivo de raza en materia de salud sexual y reproductiva, en particular índices de mortalidad infantil y materna más elevados entre niños y mujeres pertenecientes a minorías nacionales, étnicas y raciales, sobre todo afroamericanos, un gran número de embarazos no deseados y una proporción más elevada de abortos entre mujeres afroamericanas”.



Según Amnistía Internacional, en Estados Unidos la tasa de mortalidad materna entre las mujeres afroamericanas es tres veces superior a la de las mujeres blancas. Además, más de 46 millones de personas no tienen seguro médico y es muy frecuente que las personas pospongan un tratamiento o no busquen asistencia médica debido a su coste.



Las Naciones Unidas han recomendado a Estados Unidos que “habida cuenta de la marginación socioeconómica de una parte considerable de la población afroamericana, hispánica y árabe, debería asegurar que la elevada tasa de encarcelamiento no sea consecuencia de la situación de desventaja económica, social y educacional de estos grupos”.



Y hay un ejemplo de discriminación que también ha puesto de manifiesto la ONU, que es el que se produjo en la prestación de socorro y asistencia de emergencia tras el azote del Huracán Katrina, ya que los pobres, y en particular los afroamericanos, fueron desfavorecidos en los planes de rescate y evacuación y también se vieron desfavorecidos en los planes de reconstrucción impulsados después.



Tal y como destacó el Experto de Naciones Unidas sobre extrema pobreza durante su misión a Estados Unidos: “Estados Unidos el país más rico de la Tierra y que se den situaciones de extrema pobreza en su territorio es una paradoja”.



También es una paradoja el hecho de que Estados Unidos jugara un papel crucial en la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que reconoce la igual importancia de todos los derechos humanos: civiles, políticos, económicos, sociales y culturales y esto no se refleje en su política actual.



Además de estas preocupaciones sobre derechos humanos en Estados Unidos, Amnistía Internacional también mantiene otras referidas a poner fin a la “Guerra contra el terror” o la pena de muerte


Violaciones de derechos Civiles y Políticos en China

China lleva a cabo el 70% de todas las ejecuciones que se producen en el mundo cada año. En 2008, al menos 1.718 personas fueron ejecutadas y al menos 7.003 fueron condenadas a muerte.



Quienes se enfrentan a la pena de muerte no son juzgados según estándares internacionales, siendo habituales la falta de una asistencia letrada desde los primeros momentos de la detención, la falta de presunción de inocencia, las injerencias políticas durante el proceso o la aceptación de confesiones realizadas bajo tortura. Actualmente, la pena capital se sigue aplicando a unos 68 delitos tipificados en el Código Penal chino, entre los que se incluyen varios delitos violentos como el atraco, la violación y el asesinato. Se aplica también en el caso de algunos delitos no violentos como delitos económicos (por ejemplo, fraude fiscal y malversación) y delitos relacionados con drogas.



La organización muestra su preocupación por  el uso habitual por parte de la policía china de formas de detención sin juicio como la “reeducación por el trabajo” y la “rehabilitación forzosa por drogas”. Estas formas de detención permiten a la policía enviar a personas a centros de reeducación por periodos de hasta 4 años, sin supervisión judicial, privando a los detenidos del derecho a un juicio justo, a asistencia letrada y a la presunción de inocencia.   Se estima que entre 300.000 y 500.000 personas están actualmente internadas en campos de reeducación.

A pesar de que en 2007 se introdujo una nueva normativa encaminada a aumentar la libertad de los periodistas extranjeros para cubrir noticias en China, muchos han sido detenidos e incluso agredidos cuando intentaban informar sobre algunos asuntos juzgados delicados por las autoridades. El Club de Corresponsales Extranjeros de China documentó aproximadamente 180 casos en 2007, aumentando la cifra hasta los 230 durante 2008. Los controles sobre la información se han extendido incluso al servicio de mensajes cortos (SMS) en Pekín. Las personas que caen en desgracia con los censores, pueden ir a dar a la cárcel o ser puestos bajo arresto domiciliario, como decenas de periodistas y escritores que se encuentran presos  por informar sobre cuestiones consideradas delicadas desde el punto de vista político.



También, las minorías étnicas son reprimidas de forma sistemática en un intento por homogeneizar el país, como se ha demostrado recientemente y de manera trágica en Tibet en marzo de 2008 y en julio pasado en la región autónoma de Xinjiang. La tortura y otros malos tratos son prácticas generalizadas.



Además, ahora que ya no hay tanta atención internacional sobre China, existe el peligro de que los defensores de derechos humanos se vean sometidos a un acoso aún mayor . Entre los más expuestos están los abogados que tratan de defender a las personas detenidas durante los disturbios de marzo de 2008 en la región autónoma del Tíbet, o  los que representan a los familiares de los niños muertos en el terremoto de Sichuan. Los activistas que trabajan con temas de VIH/SIDA, Hepatitis B u otras enfermedades, o quienes abogan por la abolición de los sistemas de detención administrativa como la reeducación por el trabajo, son también otras de las principales víctimas de este acoso.



Amnistía Internacional exige con esta campaña la ratificación por parte de China del Pacto Internacional de Derechos Civiles y políticos y el cumplimiento de sus obligaciones, lo que supondría un claro avance en el respeto de los derechos humanos en el país y un importante ejemplo para otros países, dada la influencia de China al ser una de las primeras potencias mundiales.

 

Además, la organización mantiene otras preocupaciones de derechos humanos sobre la situación en que viven millones de trabajadores migrantes internos que participan en el desarrollo económico de China. Estas personas están fuera del sistema de asistencia médica y de educación estatal, viven en terribles condiciones de hacinamiento y se ven sistemáticamente expuestas a algunas de las condiciones laborales de mayor explotación. Se calcula que entre 150 y 200 millones de trabajadores rurales se han desplazado a las ciudades chinas en busca de trabajo.



Los derechos humanos son indivisibles
Los derechos humanos son tanto los civiles y políticos, como el derecho a la libertad de expresión, a no sufrir tortura y a tener un juicio justo, como los económicos, sociales y culturales que reconocen el derecho de todas las personas a obtener alimentos y agua, asistencia médica básica, educación y vivienda, o disfrutar de un nivel de vida adecuado.



Todos los derechos humanos son indivisibles e interdependientes. De hecho, las violaciones de los derechos económicos, sociales y culturales a menudo están relacionadas con violaciones de los derechos civiles y políticos en forma de negaciones reiteradas. Del mismo modo que para disfrutar del derecho a la libertad de expresión es necesario concertar esfuerzos en favor del derecho a la educación, para disfrutar del derecho a la vida es preciso tomar medidas encaminadas a la reducción de la mortalidad infantil, las epidemias y la malnutrición.



Para Amnistía Internacional, los derechos humanos son clave para el desarrollo y la convivencia. Para lograr este objetivo es necesario el compromiso con estos derechos de los dos países más poderosos del mundo y la movilización de la sociedad.