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España debe pedir a Rusia que ponga fin a las violaciones de derechos humanos

Vigilia por Anna Politkovskaya © Katja Tähjä

Madrid.- Con motivo de la visita a España del presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvédev, el próximo 1 de marzo, Amnistía Internacional (AI) ha recordado al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que los derechos humanos deben ser un elemento irrenunciable de las relaciones bilaterales de España con Rusia, dados los compromisos internacionales adquiridos por ambos países, así como por el desempeño actual por parte de España de la presidencia del Consejo de Europa, y de la próxima presidencia de turno española de la Unión Europea. AI insta al Gobierno español a no subordinar los derechos humanos a otros intereses políticos, estratégicos, económicos o de otra índole en sus relaciones con Rusia.

Las autoridades españolas deben transmitir un mensaje firme en materia de derechos humanos a fin de que las autoridades rusas afronten violaciones de derechos humanos como las desapariciones forzadas en Chechenia, el uso generalizado de la tortura en el sistema judicial ruso, los recortes contra la libertad de expresión y otros derechos civiles, o las amenazas y ataques a defensores y defensoras de derechos humanos, entre otros. Además, las autoridades rusas deben comprometerse a acabar con la impunidad de la que gozan los responsables de estos graves abusos.
 
Tortura y malos tratos
El 31 de diciembre de 2008, España violaba el Principio de No Devolución (non- refoulement) al autorizar la extradición a la Federación Rusa del ciudadano checheno Murat Gasayev, a pesar del riesgo fundamentado de sufrir tortura y otros malos tratos. En principio, se había aprobado la extradición de Murat Gasayev tras dar las autoridades rusas garantías de que podría recibir visitas del Comité Europeo para la Prevención de la Tortura (CPT) del Consejo de Europa mientras permaneciese bajo custodia. Este acuerdo se notificó al CPT después de haberse aprobado la extradición. Al conocer los términos del acuerdo, el CPT informó a las autoridades españolas de que no podía asumir los compromisos adquiridos en su nombre. A pesar de ello, las autoridades españolas siguieron adelante con la extradición asumiendo la supervisión del detenido.

Amnistía Internacional mantiene que las garantías diplomáticas ofrecidas por países con un historial preocupante de derechos humanos son prácticamente imposibles de hacer cumplir y no eximen a España de su obligación absoluta de respetar el principio de no devolución establecido por el derecho internacional.

El Gobierno español debe interesarse ahora por la situación de Murat Gasayev y hacer todo lo posible para asegurar que no es objeto de violaciones de derechos humanos. También debe pedir al presidente Medvédev que se establezca un mecanismo nacional de prevención de la tortura formado por expertos independientes y adecuadamente cualificados encargados de visitar regularmente todos los lugares en los que haya personas privadas de libertad. Estas visitas deben realizarse sin aviso previo a las autoridades, y las entrevistas con los detenidos deben ser siempre totalmente confidenciales. Los inspectores deben ir acompañados por expertos independientes e intérpretes y tener libre acceso a todos los lugares del centro.

Amnistía Internacional recibe con frecuencia informes de tortura y otros malos tratos en lugares de detención de toda la Federación Rusa, incluidas las colonias penitenciarias. Las autoridades no suelen investigar tales denuncias ni suelen poner a los responsables a disposición judicial. Además, en febrero de 2007, el Comité de la ONU contra la Tortura expresó su preocupación por la asistencia médica insuficiente a las personas recluidas en centros de prisión preventiva y colonias penitenciarias.

Es el caso, por ejemplo, de Zubair Zubairaev, checheno encarcelado en Volgogrado, en el sur de Rusia. No recibe el tratamiento médico que necesita, ni se le curan las heridas que tiene en las piernas debido a presuntas palizas y torturas. Al parecer, los funcionarios de la prisión y un miembro de la fiscalía de Volgogrado han amenazado verbalmente a Zubairaev diciéndole que, si no deja de quejarse del trato que recibe, su condena se prolongará o puede que muera “accidentalmente” en prisión. También le amenazaron asegurándole que “algo podía sucederles” a sus hermanas.

Violaciones de derechos humanos en el Cáucaso Norte
El conflicto de Chechenia sigue siendo escenario de graves violaciones de derechos humanos que desmienten las afirmaciones de las autoridades rusas de que la situación está “normalizada”. Las fuerzas de seguridad gozan de casi total impunidad con respecto a las violaciones cometidas contra los derechos humanos: ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, torturas, abusos sexuales y desapariciones forzadas. Los grupos armados de oposición chechenos han sido también responsables de actos y abusos similares. Asimismo, aquellas personas que han buscado justicia por violaciones de derechos humanos ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos han sido y son objeto de acoso y agresiones que han llegado incluso a la “desaparición” y a la muerte.

Amnistía Internacional ha facilitado información al Gobierno español sobre casos individuales de desaparición forzada, como los de Isa Khalitov y Makhmadsalors Masaev, secuestrados por hombres armados y “desaparecidos” en Chechenia desde julio y agosto de 2008, respectivamente.

Además de interesarse por estos casos, el Gobierno español debe aprovechar el marco que le brinda ejercer la presidencia del Consejo de Europa para instar a las autoridades rusas a que cumplan con los compromisos asumidos a la hora de formar parte de esta institución en relación con la implementación del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales y el cumplimiento de las decisiones del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Activistas de derechos humanos y libertad de expresión
Numerosos casos ponen de relieve la difícil situación de los defensores y defensoras de derechos humanos en el Cáucaso Norte o el preocupante panorama al que se enfrentan en la Federación Rusa individuos y colectivos que ejercitan de forma pacífica sus derechos a la libertad de expresión, reunión y asociación.

Un atroz ejemplo de la virulencia a la que puede llegar el ataque a los defensores de derechos humanos fue el asesinato de Anna Politkovskaya, el 7 de octubre de 2006. Por desgracia, este asesinato no es un hecho aislado y existen muchos más casos. Por ejemplo, la muerte bajo custodia policial de Magomed Evloev, propietario de un sitio web de oposición, en Ingushetia, el 31 de agosto de 2008, o los asesinatos más recientes, el 9 de enero de 2009, de Stanislav Markelov, defensor de derechos humanos, y de la periodista que le acompañaba Anastasia Baburoba, del mimo periódico que Anna Politkosvskaya.

Amnistía Internacional insiste una vez más en que todos estos crímenes sean investigados con prontitud y de manera imparcial, exhaustiva e independiente. El Gobierno español debe transmitir a las autoridades rusas de manera perentoria esta necesidad, y más concretamente, la de continuar con la investigación sobre el asesinato de la periodista y defensora de los derechos humanos Anna Politkovskaya hasta el total esclarecimiento del crimen, tras la absolución por falta de pruebas de los acusados.