En Ghana, hay mujeres que son perseguidas por “brujas” ¡actúa!
Parece sacado de la Edad Media, pero es la realidad en pleno 2025: en Ghana, cientos de mujeres siguen siendo acusadas de brujería, perseguidas, violentadas y expulsadas de sus hogares.
“Decían que era una bruja. Tuve que huir”
Las principales víctimas son mujeres mayores, pobres, con poca educación o alguna discapacidad. Pero también aquellas que se atreven a desafiar los roles de género: mujeres exitosas, solteras o simplemente diferentes. ¿Los motivos? Un sueño, una enfermedad, una pérdida familiar… o la envidia.
Estas acusaciones, muchas veces originadas dentro del propio entorno familiar, terminan en agresiones, expulsiones e incluso asesinatos. Las mujeres acusadas no tienen otra opción que huir a campos informales, donde sobreviven en condiciones muy duras sin agua potable, atención médica ni alimentos suficientes. Rara vez logran salir de allí.
La ausencia de una ley que criminalice las acusaciones, la falta de una campaña de sensibilización nacional para evitarlas y de apoyo a las mujeres perpetúa el problema.
Tu firma puede marcar la diferencia. Exige al gobierno de Ghana que actúe de inmediato para proteger a las víctimas y prevenir la violencia.
Ayúdanos a llegar a 10.000
Firma y enviaremos esta petición en tu nombre a H.E. John Mahama, Presidente de Ghana
Enviaremos esta petición junto con tu nombre, apellidos y correo electrónico.
Me dirijo a usted para expresar una profunda preocupación por las continuas violaciones de derechos humanos que enfrentan algunas mujeres en las regiones del norte de Ghana como consecuencia de acusaciones de brujería.
El 23 de julio de 2020, Akua Denteh, una mujer de 90 años, fue linchada en Kafaba tras ser acusada de bruja. Este hecho, que fue grabado y ampliamente difundido, generó gran indignación en el país. Lamentablemente, no se trata de un caso aislado.
Numerosos testimonios recabados en campamentos como Kukuo, Gambaga, Kpatinga y Gnani revelan una falta de acción efectiva por parte del Estado frente a los ataques relacionados con acusaciones de brujería, lo que permite que estos abusos persistan. Además, la ausencia de un marco legal específico para abordar esta problemática contribuye a la desprotección de las víctimas.
Muchas de las mujeres afectadas carecen de refugios seguros, a pesar de leyes nacionales que contemplan su existencia. Los campamentos donde se refugian no ofrecen condiciones de vida adecuadas: el acceso a agua potable, atención médica, vivienda digna y medios de sustento es extremadamente limitado, y no existen programas estatales dirigidos a su apoyo o reintegración.
El arraigo de estas creencias en ciertas comunidades demuestra que la solución no pasa únicamente por criminalizar las acusaciones, sino por abordar sus causas profundas. Esto requiere medidas preventivas coordinadas, campañas de sensibilización sostenidas y una inversión a largo plazo en las zonas afectadas. También es fundamental brindar reparación y protección a quienes han sido víctimas de estos abusos.
Esperamos que estas preocupaciones sean atendidas con urgencia mediante acciones concretas.
Atentamente,