Un acuerdo millonario entre el Barça y la RDC
Hace unas semanas el Fútbol Club Barcelona anunció la firma de un acuerdo de cuatro años con el Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) para “promover el fútbol y la cultura del deporte y la paz”. No es el primer acuerdo de este tipo que firma la República Democrática del Congo. Tiene contratos similares con el AC Milan o el Mónaco. Esta colaboración representa un compromiso compartido para fomentar el desarrollo polideportivo dentro de la República Democrática del Congo y, como parte de esta colaboración, el club azulgrana contribuirá a enriquecer la formación de los jóvenes deportistas del país. A cambio, recibirá 44 millones de euros y lucirá el mensaje “RD Congo - Coeur de L’ Afrique” en la parte posterior de sus camisetas de entrenamiento durante las próximas cuatro temporadas.
“El deporte no puede ser un escaparate para blanquear violaciones de derechos humanos.”

Pantallazo de la web oficial del FC Barcelona anunciando su acuerdo de patrocinio con la República Democrática del Congo.
Según el Fútbol Club Barcelona, “este acuerdo también tendrá presencia en el futuro Espai Barça, ya que se creará la Casa de la RDC en las nuevas instalaciones del Spotify Camp Nou. La Casa de la RDC será una exposición inmersiva que recibirá a los visitantes del Estadio para mostrar la diversidad cultural y la tradición deportiva de la República Democrática del Congo, con el objetivo de fortalecer los lazos con este país de África Central. Diseñada para cautivar a millones de visitantes y aficionados del FC Barcelona de todo el mundo, la muestra pondrá en valor la riqueza y diversidad del patrimonio cultural y deportivo congoleño”.
Es cuando menos llamativo que los miles de personas aficionadas que pasen por el estadio del Fútbol Club Barcelona vayan a ser espectadoras no solo de los goles del equipo, sino de publicidad sobre la RDC, un país espectacular con volcanes impresionantes, selvas profundas y una fauna increíble, pero que es “sede” de un conflicto armado con Ruanda, origen de violaciones de los derechos humanos de tal calado que Amnistía Internacional considera pueden constituir crímenes de guerra.
Un país en conflicto y con graves violaciones de derechos humanos
En este conflicto, que tiene lugar sobre todo en el este del país, tanto el Movimiento 23 de Marzo (M23), respaldado por Ruanda, como Wazalendo, una coalición más o menos estructurada de grupos armados apoyados por el ejército congoleño, y el propio ejército, han cometido violaciones colectivas de mujeres y abusos generalizados contra los derechos humanos de la población civil. Esta zona, donde el M23 ha tomado el control de varias localidades y donde los grupos Wazalendo han recibido grandes cantidades de municiones y armas suministradas por el ejército congoleño (las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo, FARDC), se ha convertido en un lugar donde la brutalidad de las partes enfrentadas no conoce límites y donde las atrocidades tienen como objetivo castigar, intimidar y humillar a la población civil, mientras cada bando intenta imponer su control. Un control decisivo en una región decisiva, por su riqueza en minerales como el oro o el coltán.
Además, en la República Democrática del Congo se dan otros abusos a los derechos humanos: restricciones a la libertad de expresión (es común que se detenga y encarcele arbitrariamente, y se niegue un juicio justo, a activistas, miembros de la oposición, periodistas y otras personas), indicios de casos de tortura y un elevado número de condenas a muerte, entre otras violaciones de derechos humanos documentadas por Amnistía Internacional. Esta es la República Democrática del Congo que no se verá en Casa de la RDC en el estadio del Fútbol Club Barcelona y que los aficionados deberían conocer.
“Cuando vemos ‘Visit Rwanda’ o ‘RD Congo-Cœur de l’Afrique’ en una camiseta, también deberíamos ver los abusos que se intentan ocultar.”

Restos de un ataque con cohetes en un campamento de personas desplazadas en Goma, en el este de la República Democrática del Congo (3 de mayo de 2024). © Philémon Barbier / AFP.
El 27 de junio Ruanda y la República Democrática del Congo firmaron un nuevo acuerdo de paz con el objetivo de terminar con el conflicto, algo que sigue sin conseguirse. Sin embargo, y una vez mas este acuerdo no aborda la cuestión de la justicia para las víctimas de graves crímenes, con lo que la impunidad seguirá siendo una constante. Así, la realidad es que el cese de la violencia parece algo lejano, como lejana parece la posibilidad de que los 44 millones de euros que el Fútbol Club Barcelona va a ingresar para sanear sus maltrechas cuentas sirvan para mejorar la situación del 73% de la población congoleña que vive en niveles extremos de pobreza, de acuerdo con el Banco Mundial.
El conflicto traslado al mundo del fútbol
Hace tiempo que el sportwashing se ha colado como una palabra más en nuestras conversaciones deportivas. Raro es el evento deportivo que no está organizado en algún país “sospechoso” o como los millones procedentes de países donde los derechos humanos son pisoteados llegan para pagar grandes fichajes o cómo vemos a estrellas “vendernos” el país en cuestión. Ejemplos sobran: el Mundial de Fútbol de Qatar en 2022, Cristiano Ronaldo jugando para el Al-Nassr de la Liga Profesional Saudí, Rafael Nadal justificando su acuerdo con el país árabe para convertirse en embajador de la Federación Saudí de Tenis y ser la “cara visible del turismo en la región” o John Rahm embolsándose 18 millones de dólares por ganar el LIV, un torneo fundado en 2022 con el patrocinio de Public Investment Fund (el fondo soberano de Arabia Saudí), que se ha hecho con el control del golf mundial.
Ruanda, pionera del sportwashing africano
Lo que no era tan habitual es que este blanqueo fuera usado por países africanos, y menos aún por países en conflicto. La pionera fue Ruanda, que en 2018 firmó con el Arsenal inglés un contrato de alrededor de 30 millones de dólares para publicitar el turismo en este país y lucir en las camisetas del primer equipo masculino y femenino la frase “Visit Rwanda”. Le siguió el París Saint Germain, en 2019, con un contrato que debía finalizar a finales de este año, pero cuya renovación hasta 2028 se han encargado de anunciar a bombo y platillo las autoridades ruandesas. Otro ilustre europeo, el Bayern de Munich, también se dejó seducir por los millones ruandeses firmando un acuerdo en 2023 que incluía lo que Bayern describió como eventos “para promover el turismo y las oportunidades de inversión en Ruanda”. La presión de su afición le obligó a reducir la visibilidad de Ruanda y cambiar las condiciones del acuerdo para centrarlo en el desarrollo de jóvenes futbolistas en el país. El último en caer ha sido el Atlético de Madrid. El lema de la campaña, “Visit Rwanda”, aparece ya en las equipaciones de entrenamiento del equipo masculino y pronto lo hará también en el femenino. También luce en la parte trasera de las equipaciones oficiales de juego de ambos equipos y en diferentes soportes del estadio Riyadh Air Metropolitano (patrocinado por la compañía aérea saudí).
🆕🌍❤️ pic.twitter.com/MDcXTRShUW
— Atlético de Madrid (@Atleti) April 30, 2025
Todo esto en un país donde hemos documentado tortura y otros malos tratos, desapariciones forzadas, enjuiciamiento de opositores o donde grupos desfavorecidos de mujeres, como las mujeres y niñas con discapacidad y las mujeres rurales, twas y refugiadas, se enfrentan a altos niveles de desigualdad. Un país donde su presidente, Paul Kagame, se codea con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, mientras se apoltrona en el poder con cifras de votantes literalmente increíbles (en las elecciones de julio de 2024 ganó su cuarto mandado con el 99,17% de los votos) y persigue a la oposición procesándolos judicialmente por participar en una actividad de formación sobre acción no violenta o no permitiéndoles presentarse a las elecciones, como por ejemplo en los casos de Victoire Ingabire y Bernard Ntaganda, destacados dirigentes de la oposición que habían cumplido previamente penas de prisión.
El dilema ético del fútbol europeo
Todos estos equipos que publicitan un turismo maravilloso en Ruanda o la República Democrática del Congo deberían ejercer una diligencia debida intensificada, de acuerdo con las normas establecidas en la guía Diligencia debida intensificada en materia de derechos humanos para empresas en contextos afectados por conflictos, para garantizar que la financiación que recibe el club no está vinculada, por ejemplo, a la extracción ilegal de recursos.
Ahora, la República Democrática del Congo y Ruanda no solo se enfrentan a través de grupos armados como el M23 o Wazalendo. Ahora también lo hacen en los campos de fútbol europeos. Por lado, Barcelona, Milán o Mónaco. Por el otro, París Saint Germain, Arsenal y Atlético de Madrid. El partido ha empezado y nosotros, como aficionados, no podemos evitar encogernos de hombros cada vez que vemos frases como “RD Congo - Coeur de L’ Afrique” o “Visit Rwanda” en las camisetas de nuestros equipos.
