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Aflicción, negación de responsabilidades y decepción en Darfur

Londres.-La imagen que presenta Darfur es de aflicción, negación de responsabilidad y decepción. Aflicción de las personas cuya vida y medios de sustento han sido destruidos, negación de toda responsabilidad por parte del gobierno de Sudán y decepción por los lentos progresos realizados en la resolución de la crisis. Esta es la conclusión a que ha llegado Amnistía Internacional, primera organización no gubernamental de derechos humanos que ha visitado Sudán y se ha entrevistado con altos cargos del gobierno desde que comenzó la crisis de Darfur.

 

Contrariamente a lo ocurrido en ocasiones anteriores, los miembros de la delegación enviada por Amnistía Internacional han tenido acceso libre y pleno a Darfur. Han visitado Al Yeneina, Nyala y Al Fasher y se ha reunido con ministros y otros altos cargos del gobierno en Jartum y Darfur, así como con representantes de organizaciones internacionales y de la sociedad civil.

 

En la visita, Amnistía Internacional ha confirmado su análisis previo de los ataques lanzados contra pueblos por la milicia apoyada por el gobierno, en algunos casos con el respaldo de las fuerzas armadas sudanesas, los homicidios de civiles y los saqueos e incendios de casas.

 

La delegación ha visto zonas donde los pueblos habían sido incendiados totalmente o abandonados y estaban ahora casi cubiertos de vegetación.  Ha visto a nómadas apacentando camellos, cabras y vacas en tierras donde antes se levantaban pueblos de tribus agrícolas.

 

Ha escuchado relatos de primera mano de las atrocidades, contados por los desplazados en campos de acogida y pueblos de Darfur Occidental y de Nyala, en Darfur Meridional. Dos mujeres de la zona de Nuri, en Darfur Occidental, explicaron cómo, en febrero de 2004, su pueblo había sufrido ataques de la milicia y bombardeos en los que habían muerto unas 130 personas. Una de ellas dijo que habían matado a tantos hombres, que habían sido las mujeres quienes se habían tenido que encargar de enterrar a los muertos, y que ella y otra mujer habían enterrado a siete hombres. Habían puesto los cadáveres que no habían podido enterrar esa tarde en un cobertizo, pero dijeron que los yanyawid regresaron por la noche y los quemaron allí mismo.

 

"Aunque algunos miembros del gobierno se han mostrado preocupados y han admitido las violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, otros han negado toda responsabilidad –ha manifestado la secretaria general de Amnistía Internacional, Irene Khan, que ha encabezado la delegación–. Esta negación de responsabilidades es un insulto a las víctimas.”

 

Describiendo la reciente llegada de 3.000 personas al campo de desplazados de Kalma, otro miembro de la delegación, Bill Schulz, director ejecutivo de la sección estadounidense de Amnistía Internacional, ha dicho: “Continúa el desplazamiento de personas, a las que los combates y los ataques deliberados contra civiles dejan desarraigadas, obligándolas a abandonar sus hogares”.

 

Los delegados han visitado a desplazados de tribus nómadas que se encuentran ahora en el campo de Musai, cerca de Nyala, donde han escuchado los mismos relatos de homicidios y violaciones, pero atribuidos en este caso a los insurgentes. Amnistía Internacional condena rotundamente toda violación del derecho internacional humanitario cometida por grupos políticos armados.

 

La organización ha reconocido los esfuerzos del gobierno por aumentar el número de agentes de policía en Darfur enviándolos aquí desde otras partes de Sudán. Sin embargo, estos agentes suelen estar mal pertrechados.  Además, la delegación que ha visitado Darfur ha sido informada de casos denunciados de personas desaparecidas que la policía no ha investigado y de que algunos yanyawid  han sido incorporados a la policía y a las fuerzas del gobierno.

 

"Debido a la inseguridad generalizada y a la ausencia de medidas contra los abusos, las víctimas afirman que no confían en el gobierno –ha afirmado Samkelo Mokhine, presidente de la Estructura de Coordinación de Amnistía Internacional en Sudáfrica y miembro también de la delegación–. Aseguran que no se sienten a salvo en los campos de desplazados y que fuera de ellos están aterrorizadas. Todas las personas con las que hemos hablado en los campos afirman categóricamente que no se sienten lo suficientemente seguras como para regresar a sus pueblos.”

 

“En esta situación, la única solución es un aumento masivo del número de observadores. Lo que hace falta para dar confianza a la gente y mejorar la seguridad es que haya presencia internacional en todos los distritos,” ha manifestado Amnistía Internacional.

 

La organización acoge con satisfacción la propuesta de aumentar el número de observadores de la Unión Africana, pero aclara que “no es sólo cuestión de cantidad, sino también de garantizar que se refuerza el mandato y la capacidad de los observadores de la Unión Africana para que puedan cumplir las expectativas surgidas. También debe aumentarse de manera considerable el número de observadores de derechos humanos de la ONU, dotándoles de los medios necesarios para desempeñar su función”.

 

“Los indicadores y puntos de referencia con que juzgar los progresos realizados en materia de protección de los derechos humanos han de ser cualitativos, no cuantitativos –ha señalado Irene Khan–. El quid de la cuestión no es el número de observadores, sino su efecto en la protección de los civiles. No se trata simplemente de tener más policías, sino de que éstos puedan proteger a la gente y estén dispuestos a hacerlo."

 

"Es esencial restablecer la seguridad para que los desplazados puedan regresar a sus hogares voluntariamente y en condiciones de seguridad y dignidad. No se debe subestimar la importancia de establecer estas condiciones, porque se corre el riesgo de que se cree una situación de limpieza étnica que podría degenerar en reingeniería étnica”, ha advertido Irene Khan, señalando que el desplazamiento prolongado puede alterar el equilibrio demográfico de la región.

 

La delegación de Amnistía Internacional ha visto que las “zonas seguras” designadas por el gobierno de Sudán no brindan verdadera seguridad a quienes viven en ellas, lo que supone que quienes viven en otras partes pueden ser atacados impunemente, haciendo, por tanto, que no haya incentivos para restablecer la seguridad en otras zonas.

 

“La ONU debe persuadir al gobierno de Sudán para que abandone esta idea en favor del plan de acción ya acordado para aumentar la seguridad en todo Darfur poniendo fin a las violaciones de derechos humanos y del derecho internacional humanitario, respetando el alto el fuego, desarmando y desmovilizando a la milicia y acabando con la impunidad”, ha manifestado Amnistía Internacional.

 

"Las autoridades nos dijeron que habían arrestado, procesado y condenado a algunos yanyawid, pero los casos que hemos verificado con las autoridades judiciales de Al Yeneina y Nyala han confirmado nuestra impresión de que sigue sin abordarse totalmente la impunidad”, ha explicado Irene Khan.

 

Amnistía Internacional ve con satisfacción que el Consejo de Seguridad de la ONU haya solicitado el establecimiento sin demora de una comisión internacional independiente  para investigar los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad y determinar si se está cometiendo genocidio; de hecho, esta iniciativa es desde hace meses una de las recomendaciones principales de la organización.

 

La delegación que ha visitado Darfur ha llegado a la conclusión de que la situación humanitaria sigue siendo sumamente precaria en la región a pesar del acceso libre y pleno a ella de las organizaciones humanitarias. Como ha dicho uno de sus miembros, "la región no tiene la infraestructura necesaria para desarrollar una operación humanitaria de esta envergadura durante mucho tiempo. Si el desplazamiento continúa, se interrumpe el acceso y la asistencia y la atención internacional disminuyen, la  crisis podría todavía degenerar en catástrofe”.

 

"Darfur debe continuar en la agenda de la comunidad internacional hasta que sus habitantes puedan vivir en condiciones de libertad y seguridad,” ha declarado Irene Khan.

 

Información complementaria

Una delegación de Amnistía Internacional, encabezada por su secretaria general Irene Khan, y de la formaban también parte el director de la Sección Estadounidense de la organización y el presidente de su Estructura de Coordinación en Sudáfrica, ha visitado Darfur del 14 al 21 de septiembre para reunir información, evaluar los aspectos de la crisis relativos a los derechos humanos y presionar al gobierno de Sudán para que tome medidas.

 

Puede consultarse una galería de imágenes de esta misión en Sudán en la dirección: http://news.amnesty.org/pages/sudan_photos