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La ausencia de voluntad política permite que el ex dictador Duvalier eluda la justicia

La falta de voluntad política y los retrasos judiciales permiten que el ex "presidente vitalicio", Jean-Claude Duvalier, escape de la justicia © AP GraphicsBank

La ausencia de voluntad política y los inaceptables retrasos de las actuaciones judiciales están permitiendo que el ex “presidente vitalicio” de Haití Jean-Claude Duvalier eluda la justicia por violaciones de derechos humanos, han declarado hoy Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

Hace tres años que las autoridades reabrieron una causa penal contra el ex dictador haitiano, poco después de su regreso al país el 16 de enero de 2011 tras 25 años de exilio en Francia. No obstante, el caso lleva paralizado casi un año.

“Parece que las autoridades haitianas no tienen la intención de realizar investigaciones exhaustivas sobre los abusos de la era Duvalier”, ha afirmado Javier Zúñiga, asesor especial de los programas regionales de Amnistía Internacional.

“Las actuaciones judiciales se han paralizado, negando a las víctimas de este reinado del terror su derecho a la verdad, la justicia y a una reparación. Por si fuera poco, Duvalier sigue participando en actos públicos, a menudo por invitación del gobierno haitiano.”

Duvalier, conocido también como “Baby Doc”, heredó el poder de su padre, el dictador François Duvalier, y gobernó Haití desde 1971 hasta 1986. Durante su presidencia, la vida en el país se caracterizó por la violación sistemática de los derechos humanos.

Cientos de presos políticos recluidos en la red de cárceles conocida como “el triángulo de la muerte” y que incluía Fort Dimanche, de triste fama, murieron por malos tratos o fueron víctimas de homicidios extrajudiciales. El gobierno de Duvalier cerró reiteradamente periódicos y emisoras de radio independientes. Los periodistas fueron objeto de palizas —en algunos casos de torturas—, encarcelados y obligados a marcharse del país.

También se le acusa de haber malversado entre 300 y 800 millones de dólares estadounidenses durante su presidencia.

En enero de 2012, un juez instructor resolvió que Duvalier debía ser juzgado por un tribunal inferior por malversación de fondos públicos, pero que los crímenes contra los derechos humanos de los que estaba acusado habían prescrito. Tanto las víctimas de estos crímenes como Duvalier recurrieron contra la decisión. La apelación comenzó el 13 de diciembre de 2012.

Duvalier compareció ante el Tribunal de Apelación de Puerto Príncipe el 28 de febrero de 2013, en lo que fue su primera declaración pública sobre presuntos crímenes cometidos durante su mandato.

“En un país en el que la impunidad por los peores crímenes viene siendo la norma, la presencia de Duvalier en la sala de juicios fue un atisbo de esperanza para las víctimas y sus familias”, afirma Reed Brody, asesor y portavoz de Human Rights Watch.

“Las autoridades haitianas tienen la obligación de juzgar estas violaciones graves de derechos humanos. Los delitos como la tortura, las ejecuciones extrajudiciales y las desapariciones forzadas no prescriben nunca.”

Entre marzo y mayo de 2013, ocho víctimas declararon ante el tribunal pese a las objeciones de los abogados de Duvalier, que han presentado un recurso para impedir que las víctimas ejerzan su derecho a intervenir en las actuaciones como demandantes civiles. Las víctimas también han sufrido la hostilidad del fiscal, que parecía estar alineado con la defensa.

Las declaraciones concluyeron en mayo y la decisión del Tribunal de Apelación está pendiente desde esa fecha. Múltiples fuentes han dicho a Amnistía Internacional y Human Rights Watch que el Tribunal está esperando que se lleven a cabo otros actos procesales antes de dictar sentencia.

“Durante el régimen de Duvalier y su milicia de los Tonton Macoutes, miles de personas fueron torturadas y asesinadas, y cientos de miles de haitianos huyeron al exilio”, declaró Reed Brody.

“No se debe hacer esperar a las víctimas de Duvalier por una justicia que nunca llega.”

Mientras las víctimas esperan la resolución del tribunal, Duvalier participa en actos públicos. Recientemente, el 1 de enero de 2014, asistió a una ceremonia oficial para conmemorar el Día de la Independencia en la ciudad de Gonaïves.

También estuvo presente el ex presidente Prosper Avril, estrecho aliado de Duvalier que llegó al poder tras un golpe de Estado militar en 1988 y gobernó el país hasta 1990. El presidente Michel Martelly justificó la invitación de Duvalier y Avril por su importancia para promover la reconciliación nacional.

“La reconciliación no es posible sin justicia, verdad y reparaciones”, concluyó Javier Zúñiga.

“Muchos consideran que esta iniciativa es un intento flagrante de las autoridades haitianas de rehabilitar a este ex dictador, pero sólo sirve para agravar el dolor de las miles de víctimas del régimen de Duvalier.”

Información complementaria

  • El informe de Human Rights Watch Haiti's Rendez-vous With History: The Case of Jean-Claude Duvalier analiza las cuestiones prácticas que rodean el caso y concluye que Haití tenía la obligación, en virtud del derecho internacional, de investigar y enjuiciar las graves violaciones de derechos humanos cometidas durante el régimen de Duvalier.