Ante la insensata insistencia del estado de Tennessee en aplicar la pena de muerte y el intento de ejecución de Christa Pike, Justin Mazzola, director adjunto de Investigación en Amnistía Internacional Estados Unidos, ha declarado:
“El intento, si bien fallido, de ejecución de Christa Pike por parte de Tennessee ha sido una exhibición extrema de crueldad y el recordatorio más reciente de que la pena de muerte es el castigo cruel, inhumano y degradante por excelencia”.
“El gobernador Lee tenía el poder de detener esta ejecución antes de que llegase a este punto. Sin embargo, tomó la terrible decisión de no hacerlo. Para empeorar las cosas, el estado de Tennessee se apresuró a llevar a cabo la ejecución incluso después de que un tribunal de distrito hubiera dictado un aplazamiento temporal para dar tiempo a estudiar las alegaciones en el sentido de que los graves abusos sexuales y el trauma que sufrió Pike en la infancia no se habían expuesto adecuadamente durante el juicio. No se debería haber llegado tan lejos”.
“Esta es la segunda vez en menos de cinco meses que Tennessee lleva a cabo una ejecución fallida, pues en mayo Tony Carruthers tuvo una experiencia similar. No solo cuenta Tennessee con un largo historial de ejecuciones fallidas, sino que sus autoridades también han seguido adelante con las ejecuciones ocultando tras un manto de secretismo el procedimiento de inyección letal. Esta extraordinaria exhibición de crueldad pone de manifiesto por qué la pena de muerte debe abolirse de inmediato. No existe una forma humana de que el Estado mate a una persona. El sistema de pena de muerte es irreparable se mire por donde se mire. Es una violación de derechos humanos y ningún gobierno debería tener el poder de llevarla a cabo”.
“El gobernador Lee ha declarado que suspenderá todas las ejecuciones, pero eso no es ni mucho menos suficiente. Debe indultar tanto a Pike como a todas las personas condenadas a muerte y conmutar sus penas. También debe establecer una moratoria indefinida, no solo de unos meses, de todas las ejecuciones. El trágico espectáculo de ayer debe despertar una nueva determinación de trabajar para hacer que el estado de Tennessee decida abolir la pena de muerte de una vez por todas.
“Mientras la pena de muerte sigue disminuyendo en todo el mundo, Estados Unidos está cada vez más aislado. Hace ya mucho tiempo que Tennessee y Estados Unidos deberían haber dejado de ejecutar a personas bajo el pretexto impartir justicia y relegado este castigo cruel a los libros de historia”.
Notas para periodistas
Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte en todos los casos sin excepción, independientemente de quién sea la persona acusada, de la naturaleza del delito y de la culpabilidad o la inocencia.
En 2025, Estados Unidos llevó a cabo 47 ejecuciones en 11 estados, alcanzando la cifra más alta desde 2009. Florida fue el principal motor de ese aumento con 19 ejecuciones. Carolina del Sur, Texas y Alabama lo siguieron con cinco ejecuciones en cada estado. Otros estados que han recurrido a la pena de muerte han sido Tennessee (3), Arizona (2), Indiana (2), Mississippi (2), Oklahoma (2), Missouri (1) y Luisiana (1). Estados Unidos fue uno de los cinco primeros países ejecutores de 2025.
En lo que va de 2026, ha habido 29 ejecuciones en Estados Unidos. Tennessee ha ejecutado a 11 personas desde 2018. A día de hoy, 113 países han abolido la pena de muerte para todos los delitos, y 145 son abolicionistas en la ley o en la práctica.

