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El presidente Obama debe establecer una Oficina de Salud Materna para reducir el atroz índice de mortalidad materna

Un nuevo informe de Amnistía Internacional detalla los fallos sistémicos y las espantosas disparidades en la asistencia de salud materna, que contribuyen al elevado índice de mortalidad y al incremento de los casos que casi terminan en muerte

Nueva York.– Amnistía Internacional ha pedido hoy al presidente Obama que establezca sin demora una Oficina de Salud Materna que encabece las acciones del gobierno para reducir el notable aumento de la mortalidad materna y las complicaciones derivadas del embarazo en el país. La organización de derechos humanos ha manifestado que el gobierno debe tomar medidas inmediatas para detener las muertes (entre dos y tres mujeres mueren cada día por causas relacionadas con el embarazo) y reducir el riesgo de complicaciones, que en la actualidad afecta a un tercio de todas las mujeres embarazadas: es decir, 1,7 millones de mujeres al año.

Con un riesgo de mortalidad materna a lo largo de la vida superior al de otros 40 países, entre ellos prácticamente todos los países industrializados, Estados Unidos ha sido incapaz de revertir la tendencia ascendente en cuanto a las muertes maternas prevenibles, pese a sus promesas de hacerlo. Muy recientemente, el gobierno ha incumplido los objetivos establecidos en la iniciativa Gente Sana 2010, que pedía que se redujera el número de muertes maternas a un tercio del índice actual.

“El extraordinario historial de este país en cuanto a avances médicos convierte en algo aún más escandaloso y vergonzoso el incoherente enfoque de la asistencia materna”, ha manifestado Larry Cox, director ejecutivo de Amnistía Internacional Estados Unidos. “Una buena asistencia materna no debe considerarse un lujo a disposición únicamente de quienes pueden acceder a los mejores hospitales y médicos. Las mujeres no deben morir en el país más rico de la tierra por emergencias y complicaciones prevenibles.”

Cox ha manifestado: “Las madres no mueren porque Estados Unidos no pueda proporcionar una buena asistencia, sino porque carece de la voluntad política de asegurarse de que todas las mujeres pueden acceder a una buena asistencia”.

El nuevo informe nacional de Amnistía Internacional, Maternidad: peligro de muerte. La crisis de la asistencia a la salud materna en Estados Unidos, revela los siguientes datos inquietantes:

  • las complicaciones graves con riesgo de causar la muerte de la mujer (conocidas como “near miss”) aumentan a un ritmo alarmante: desde 1998 han aumentado un 25 por ciento; en la actualidad, casi 34.000 mujeres sufren al año este tipo de complicaciones durante el parto;
  • la discriminación cuesta vidas. Se están perdiendo oportunidades de salvar vidas de mujeres y reducir las complicaciones, en gran parte porque las mujeres –especialmente las de color, las que viven en la pobreza, las indígenas, las inmigrantes y las que apenas hablan inglés– se encuentran con barreras a la hora de acceder a la asistencia.

 

La salud materna es uno de los derechos humanos que amparan a todas  las mujeres en Estados Unidos, independientemente de su raza o sus ingresos. Sin embargo, el gobierno no da una respuesta sistemática y enérgica a este problema crítico. Amnistía Internacional insta al presidente Obama a trabajar junto con la secretaria de Salud y Servicios Humanos, Kathleen Sebelius, para establecer, y conseguir que el Congreso financie, una única oficina responsable de garantizar que todas las mujeres reciben asistencia materna de calidad. (Visiten: www.amnestyusa.org\deadlydelivery).

Además, Amnistía Internacional pide que se hagan cumplir enérgicamente las leyes federales contra la discriminación y que se incremente para 2011 el apoyo a los centros comunitarios de salud (Federally Qualified Health Centers), para aumentar el número de mujeres que pueden acceder a una asistencia de salud materna asequible.

El análisis realizado por Amnistía Internacional muestra que la reforma de la asistencia médica presentada ante el Congreso no aborda la crisis de la asistencia de salud materna.

“La reforma se centra principalmente en la cobertura de la asistencia médica y en reducir sus costes, e incluso las estimaciones más optimistas predicen que cualquier reforma planteada seguirá dejando sin acceso a asistencia asequible a millones de personas”, ha manifestado Rachel Ward, una de las autoras del informe Maternidad: peligro de muerte. “Además, no aborda la discriminación, los fallos sistémicos ni la falta de rendición de cuentas gubernamental documentados en el informe de Amnistía Internacional.”

Ward ha manifestado: “Las barreras que impiden a las mujeres recibir la asistencia que necesitan van mucho más allá de limitarse a carecer de seguro médico. La reforma de la asistencia médica no aborda los obstáculos a la asistencia materna, no recomienda protocolos estandarizados a nivel nacional para la prevención y el tratamiento de las causas más habituales de muerte, no elimina las disparidades en cuanto a la salud y no garantiza que el gobierno asume la responsabilidad de reducir los niveles de mortalidad materna.”

Se requiere un liderazgo federal rápido y global, ya que el informe detecta numerosos fallos sistémicos, como por ejemplo:

  • los obstáculos a la asistencia son numerosos, pese a que Estados Unidos gasta más en asistencia médica que cualquier otro país, y dedica más fondos –86.000 millones de dólares– a los costes hospitalarios relativos al embarazo y el parto que a cualquier otro tipo de asistencia hospitalaria;

 

  • casi 13 millones de mujeres en edad reproductiva (de 15 a 44 años), o una de cada cinco, carecen de seguro médico. Las mujeres de color constituyen algo menos de un tercio de las mujeres de Estados Unidos (32 por ciento), pero casi la mitad (51 por ciento) de todas las mujeres sin seguro;
  • una de cada cuatro mujeres no recibe asistencia prenatal adecuada, desde el primer trimestre. Esta cifra aumenta a una de cada tres para las mujeres afroamericanas e indígenas;
  • los complejos procedimientos burocráticos para inscribirse en Medicaid retrasan sustancialmente el acceso a asistencia prenatal fundamental para las mujeres embarazadas que buscan asistencia financiada por el gobierno. Hay 21 estados en los que no se presupone el derecho a la asistencia, es decir, no se permite a las mujeres embarazadas acceder temporalmente a asistencia médica mientras está pendiente su solicitud permanente a Medicaid. Las mujeres que no reciben asistencia prenatal tienen entre el triple y el cuádruple de probabilidades de morir que las mujeres que sí la reciben;

  • la escasez de profesionales de la medicina es un serio obstáculo a una asistencia oportuna y adecuada, especialmente en las zonas rurales y en las zonas deprimidas de los núcleos urbanos. En 2008, 64 millones de personas vivían en “zonas de escasez” para la asistencia primaria (que incluye la asistencia materna), pero sólo había disponibles centros de salud comunitarios financiados por el gobierno federal –una red de seguridad crítica– en el 20 por ciento de estas zonas;la ausencia –o el uso incoherente– de protocolos estandarizados a nivel nacional que aborden las causas principales de muerte puede conducir a muertes o lesiones prevenibles. Por ejemplo, las medidas que se utilizan de forma generalizada en Reino Unido para prevenir la formación de coágulos tras una cesárea, no se adoptan sistemáticamente en Estados Unidos;

  • muchas mujeres no pueden participar en las decisiones sobre su asistencia, y no reciben suficiente información sobre las señales de complicación y los riesgos de intervenciones tales como el parto inducido o la cesárea. Las cesáreas suman casi un tercio de todos los partos en Estados Unidos: el doble de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. El riesgo de muerte tras una cesárea es tres veces superior al de un parto vaginal;

  • el número de muertes de las que se informa es sustancialmente inferior a la cifra real, ya que no hay obligación federal de informar de las muertes maternas o las complicaciones, y la recopilación de datos en los estados es insuficiente;

  • no hay supervisión ni rendición de cuentas. En 29 estados y en el Distrito de Columbia no existe ningún proceso de examen de la mortalidad materna.


A consecuencia de todo ello, las mujeres tienen más probabilidades de iniciar un embarazo en mal estado de salud, recibir asistencia prenatal tardía o inadecuada, recibir asistencia inadecuada o inapropiada durante el parto, y recibir asistencia postnatal insuficiente.