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Amnistía Internacional acepta el reto de un mundo dividido

(Cocoyoc, México)  En un mundo maltrecho a causa de la división y la discordia –avivadas por la desigualdad y la impunidad–, la dirección mundial de Amnistía Internacional ha concluido hoy la vigésima octava reunión de su Consejo Internacional con el compromiso rotundo de abordar la pobreza y la desigualdad como los grandes peligros mundiales que amenazan los derechos humanos universales. 

 

La semana pasada, más de 400 delegados de 75 países participaron en la Reunión del Consejo Internacional, foro que la organización convoca cada dos años para planificar, revisar y tomar decisiones respecto al trabajo de la organización en materia de derechos humanos.

 

“Los desafíos en materia de derechos humanos que plantea un mundo dividido por la desigualdad, la impunidad y la pobreza requieren una defensa de los derechos humanos valiente y con una amplia base” ha manifestado la secretaria general de AI, Irene Khan. 

 

“Amnistía Internacional, que es el movimiento de activistas de derechos humanos más importante del mundo, reúne a personas de todo el mundo en una acción concertada de defensa de los derechos humanos; son personas de múltiples nacionalidades, grupos étnicos, edades, religiones y culturas que comparten la visión común de que los derechos humanos de todas las personas en cualquier parte del mundo deben ser respetados, protegidos y realizados.”

 

Delegados y delegadas de todas las regiones mundiales reafirmaron la contribución que hace Amnistía Internacional al defender los derechos humanos de las personas más marginadas. Para batallar mejor contra la erosión de las normas de derechos humanos por parte de los gobiernos y garantizar la pertinencia de AI para quienes se enfrentan a la intolerancia y la exclusión que genera la discriminación, la organización tomó la decisión de abordar los abusos graves contra los derechos humanos proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y otros instrumentos internacionales de derechos humanos.

 

“Las personas que viven en la pobreza son las que menos acceso tienen al poder necesario para transformar políticas capaces de erradicar la pobreza, y a menudo ven denegado su derecho a un recurso efectivo frente a violaciones de sus derechos humanos” asegura Irene Khan. 

 

Con la prevención de la violencia contra las mujeres como foco principal de la acción, la dirección de Amnistía Internacional se ha comprometido una vez más a trabajar en favor del respeto universal de los derechos sexuales y reproductivos. Amnistía Internacional se ha comprometido a reforzar el trabajo de la organización relativo a la prevención de embarazos no deseados y otros factores que contribuyen a que la mujer recurra al aborto, y ha confirmado la política de la organización sobre determinados aspectos del aborto (apoyar la despenalización del aborto, garantizar que las mujeres reciben asistencia médica si se derivan complicaciones del aborto y defender el acceso de las mujeres al aborto, dentro de unos plazos razonables de gestación, si peligra su salud o sus derechos humanos), haciendo hincapié en que mujeres y hombres deben ejercer sus derechos sexuales y reproductivos sin sufrir coacción, discriminación o violencia. 

 

La Reunión del Consejo Internacional recordó además la cuenta atrás de un año para los Juegos Olímpicos de 2008 en Pekín, señalando que durante el concurso y la concesión de la organización de los juegos a Pekín, tanto las autoridades chinas como el Comité Olímpico Internacional (COI) declararon que las Olimpiadas ayudarían a desarrollar los derechos humanos en China. Amnistía Internacional acordó movilizarse para exigir al gobierno de China y al COI que hagan honor a sus promesas.

 

Amnistía Internacional concluyó su reunión, de una semana de duración, poniendo el énfasis en las raíces del propio movimiento: defender a aquellos cuyos derechos peligran a causa de la injusticia, la impunidad y el abuso. 

 

“Al trabajar por la liberación de los presos de conciencia o de los presos de la pobreza, los prejuicios y la violencia, Amnistía Internacional permanecerá fiel a su misión de defender a los marginados. La dignidad humana de todas las personas es la base de la causa de los derechos humanos. Promover la dignidad de las personas que, a causa de la pobreza y los prejuicios, tienen un acceso mínimo a los derechos humanos es la tarea más apremiante que se le presenta a Amnistía Internacional. Como líderes de este movimiento mundial de defensa de los derechos humanos, reiteramos una vez más nuestra convicción y nuestra determinación para hacer todo lo posible por levantarnos y defender los derechos humanos universales de todas las personas en todo el mundo” ha manifestado Irene Khan.