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Retrato de Chelsea Manning hecho para la campaña del 10 de diciembre ¡Actúa! Cambia una vida. El retrato es de cómo a Manning le gustaría verse. La soldado se declaró transexual y está luchando también por superar la negativa militar que le impide cumplir la recomendación médica de dejar crecer su pelo como el de otras reclusas.© Alicia Neal/ Chelsea Manning Support Network
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Pantallazo de la carta de Chelsea Manning. © AI

Chelsea Manning agradece los 19.000 apoyos españoles

"¡Gracias a ustedes me mantengo fuerte!", escribe al grupo local de Torrelavega la soldado estadounidense condenada a 35 años de cárcel por filtrar a WikiLeaks material clasificado sobre violaciones de derechos humanos en Irak y Afganistán


El grupo local de Amnistía Internacional España en Torrelavega (Cantabria) acaba de recibir una carta de agradecimiento de Chelsea E. Manning, la soldado estadounidense condenada a 35 años de cárcel en 2013 por filtrar a WikiLeaks material clasificado sobre violaciones de derechos humanos y del derecho humanitario en Irak y Afganistán.


Manning fue una de las tres víctimas de tortura y malos tratos seleccionadas el pasado 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, para la campaña de AI España ¡Actúa! Cambia una vida. Y cuenta en su misiva que las postales y cartas de apoyo recibidas "inundaron literalmente" la oficina de correos de la prisión militar de Fort Leavenworth (Kansas) y su propia celda. Más de 19.000 llevaban firma española y pedían su liberación inmediata e incondicional.

El caso de Manning ha dejado en evidencia a la justicia militar de Estados Unidos y a la Administración Obama. "Nunca fue mi intención hacer daño a nadie. Cuando decidí revelar información clasificada, lo hice por un sentido del deber hacia los demás”, remarcó. Pero esa preocupación por el interés público y por abrir un debate sobre los costes de la guerra y la conducta de los militares estadounidenses en Irak y Afganistán, quedó aplastada por la doctrina oficial de la seguridad nacional.

Como explicó su abogada Nancy Hollander durante su reciente visita a España, Chelsea Manning desveló las violaciones estadounidenses de derechos humanos en Irak y Afganistán "porque creía que en las sociedades libres no se pueden ocultar este tipo de abusos". Pero "está pagando un precio muy alto por ello”, añadió, que incluye "tortura y malos tratos" y "un juicio injusto" que se ha traducido en "la mayor condena en Estados Unidos por este tipo de delito".

En efecto, la condena a la soldado Manning multiplica por 17 cualquier otra pena anterior por pasar información a los medios de comunicación. Y es también mucho más severa que las sentencias por las violaciones de derechos humanos denunciadas en los documentos filtrados a WikiLeaks. Los soldados que aplicaron torturas en la prisión iraquí de Abu Ghraib recibieron entre 3 y 10 años de cárcel, y ni siquiera se procesó a los numerosos agentes de la CIA que torturaron y maltrataron a detenidos en la llamada “guerra contra el terror”.

En ámbitos jurídicos y de defensa de los derechos humanos, la condena a la soldado fue leída en clave de 'escarmiento' disuasorio contra nuevas filtraciones. “Es indignante que Manning se esté consumiendo entre rejas mientras las personas que podrían ser culpables de violaciones de derechos humanos disfrutan de impunidad”, protestó Erika Guevara-Rosas, directora del Programa de AI para América.

 Nancy Hollander, abogada de Chelsea Manning en su visita a España con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos y de la campaña "¡Actúa! Cambia una vida" de Amnistía Internacional. © AI

La condena a la soldado Manning multiplica por 17 cualquier otra pena anterior por pasar información a los medios de comunicación. Y es también mucho más severa que las sentencias por las violaciones de derechos humanos denunciadas en los documentos filtrados a WikiLeaks.


Amnistía Internacional considera excesiva la pena de 35 años de cárcel –muy superior a las impuestas a otros militares por cargos como asesinato, crímenes de guerra o violación--, y cree que debería ser conmutada por los más de cuatro años ya cumplidos en prisión. Primero, porque se le aplicó la anticuada Ley de Espionaje de 1917 y recibió un aluvión de hasta 20 cargos, incluidos "traición" y "ayuda al enemigo". Y segundo, porque en el proceso no se le permitió alegar en su defensa que actuaba por interés público.

Amnistía Internacional, que ha actuado en defensa de Manning desde el principio, considera injustos el juicio, la sentencia y la condena. Por eso apoyó con más de 38.000 firmas la petición de indulto dirigida por la soldado al presidente Barak Obama hace un año. Por eso respalda a sus abogados en su intento de revisar el caso por una vía diferente de apelación. Y por eso insiste en su campaña de apoyo "incluso –como dice la propia Chelsea Manning en su carta al grupo de AI en Torrelavega– después de que mi caso ya no despierte tanta atención".

"¡Gracias a ustedes me mantengo fuerte!", concluye la misiva. Fuerte para soportar sus condiciones de encarcelamiento, que durante 11 meses de los tres años que pasó en prisión preventiva, fueron “crueles e inhumanas”, como las calificó el Relator Especial de la ONU sobre la Tortura. La abogada Hollander lo contó con detalle a AI España: "Durante 23 horas al día, Chelsea permaneció aislada en una celda de algo más de seis metros cuadrados, sin ventana. Solo podía hacer ejercicio durante una hora al día, pero sin contacto con otros reclusos. Le retiraron objetos personales y le limitaron lectura y escritura. En la celda solo había una cama, un retrete y un lavabo. Nunca hubo riesgo de suicidio; sin embargo fue tratada como si fuera a cometerlo: debía estar visible en todo momento, tenía controles cada pocos minutos, incluso permaneció desnuda durante días".

Nunca fue mi intención hacer daño a nadie. Cuando decidí revelar información clasificada, lo hice por un sentido del deber hacia los demás.


Y fuerte, como cuenta en su carta al grupo de AI Torrelavega, para seguir "mi lucha por el tratamiento para expresarme como mujer".Manning se declaró transexual y cambió su nombre de Bradley a Chelsea al día siguiente de su condena. Pero ya había sido diagnosticada con disforia de género –la identidad sentida difiere del género con que se ha nacido– antes de ser detenida en mayo de 2010, si bien el ejército mantuvo la información en secreto. Manning hubo de esperar hasta abril de 2014 para poder cambiar oficialmente su nombre a Chelsea Elizabeth.

Durante su prisión preventiva no faltaron tratos humillantes relacionados con su identidad de género, aunque el trato ha mejorado en su actual prisión militar. Ahora lleva las iniciales Ch. M. en su ropa de reclusa, el ejército le reconoce su disforia de género y por fin el mes pasado vio aprobado su tratamiento hormonal de cambio de sexo, que le había sido negado durante mucho tiempo por incomprensibles "motivos de seguridad".